Nota del editor: Menos de una semana después de asumir el cargo, el primer ministro Le Minh Hung fijó un plazo para que los ministerios y organismos presentaran planes para flexibilizar las condiciones para las empresas, reducir los costos de cumplimiento y priorizar los recursos para la reforma institucional. Estas directivas decisivas transmiten un mensaje muy claro: para lograr un crecimiento de dos dígitos, Vietnam no puede seguir avanzando lentamente en materia de reformas. Reducir los permisos innecesarios, eliminar los obstáculos legales y generar confianza institucional en el sector privado ya no son solo medidas a tomar, sino esenciales si queremos liberar recursos y allanar el camino hacia un crecimiento sostenible.

Lección 1: No se trata solo de recortar sublicencias.

Para avanzar más rápido, lo primero que hay que hacer no es encontrar más dinero, sino despertar los recursos latentes dentro de la propia economía .

Se está "descuidando" una gran cantidad de recursos.

El ministro de Finanzas, Ngo Van Tuan, declaró que actualmente hay aproximadamente 200.000 hectáreas de terreno y numerosos proyectos de inversión sin terminar, con un valor total de unos 3.300 millones de VND, que se encuentran paralizados. Esta cifra triplica el capital total de inversión pública que se prevé desembolsar en 2026.

Pero, lo que es aún más importante, como él mismo dijo, esto es a la vez un cuello de botella, un recurso y un motor de crecimiento si se logra superar.

Visto desde esa perspectiva, esta no es la historia de unos pocos proyectos inmobiliarios, ni tampoco es un llamamiento a "rescatar el mercado inmobiliario".

Un proyecto exitoso no solo reactiva un negocio, sino que también recupera empleos, ingresos, flujos de crédito y confianza en la inversión. En otras palabras, es una historia sobre la capacidad del país para movilizar recursos.

La historia del proyecto Aqua City en Dong Nai , tras su reactivación, es un claro ejemplo. Este caso demuestra que las instituciones no son un concepto abstracto, sino que representan la rapidez en la toma de decisiones, la capacidad de movilizar recursos y la rendición de cuentas de los líderes.

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Vista aérea del proyecto Aqua City (Dong Nai). Foto: NVL

Según el plan de desarrollo para el período 2026-2030, Vietnam necesita aproximadamente entre 38 y 38,5 millones de VND en capital de inversión social total durante los próximos cinco años, lo que equivale a cerca del 40% del PIB. De este total, más del 80% debe provenir del sector no presupuestario, es decir, de empresas privadas, capital social, inversión extranjera directa y otros recursos de mercado.