En los soleados y ventosos días de abril, en el bullicioso escenario al aire libre, lleno de música y canciones, los oficiales y soldados de las islas de la Zona Especial de Truong Sa observaban con entusiasmo la actuación cultural de los profesores y estudiantes de la Academia de Danza de Vietnam.
Báo Nhân dân•30/04/2026
Tras cada actuación, estallaban los aplausos. En los ojos del público se reflejaba una mezcla de entusiasmo y emoción, pues el arte había conmovido profundamente los corazones de los habitantes de esta remota región insular.
La delegación de la Academia de Danza de Vietnam, encabezada por el profesor Ta Vu Thu, que participará en el Grupo de Trabajo n.º 10 en 2026, está compuesta principalmente por estudiantes muy jóvenes de entre 17 y 21 años. Cada actuación transmitió emociones frescas y genuinas, contagiando optimismo y amor por la vida, creando una sensación de cercanía, atractivo y energía entre los estudiantes. Sin un gran escenario ni luces deslumbrantes, solo con una puesta en escena sencilla, el intercambio entre el Grupo de Trabajo n.º 10 y los oficiales y soldados en las islas tuvo lugar en un ambiente animado y vibrante bajo el cálido sol de las islas. A pesar de la sencillez del escenario, cada actuación fue meticulosamente preparada e impregnada del espíritu de la cultura nacional y el patriotismo. Los alumnos lucieron trajes tradicionales de diversos grupos étnicos, interpretando con gracia danzas que crearon un espacio artístico rico en identidad vietnamita.
El programa no es simplemente un espectáculo de entretenimiento, sino también un puente que conecta las emociones entre el continente y las islas remotas. Cada actuación rebosa vida, juvenil pero profunda, íntima pero sumamente creativa. Este es el resultado de un proceso de renovación del pensamiento artístico, que satisface los gustos del público joven, especialmente de los soldados que custodian día y noche los sagrados cielos y mares de la Patria. Ya no existe una frontera entre el artista y el público, sino una conexión armoniosa en cada baile y canción. Algunos miembros del público aplaudieron al ritmo de la música, otros cantaron y algunos incluso subieron al escenario para unirse a los artistas.
Numerosos oficiales y soldados de las islas participaron en el programa de intercambio y en las representaciones culturales.
Tras cada actuación, muchos soldados obsequiaban con gestos sencillos a las jóvenes aprendices, a veces tan solo un ramo de flores de papel recogidas a toda prisa. Estos pequeños regalos estaban cargados de cariño. Las aprendices no podían ocultar su sorpresa y alegría, y atesoraban cada obsequio como un preciado recuerdo. El intercambio cultural generó un ambiente de entusiasmo y fomentó un sentimiento de conexión entre los miembros de la delegación y los oficiales, soldados y habitantes de las islas de Truong Sa. Fue un recuerdo profundo e inolvidable para los jóvenes estudiantes de la Academia de Danza de Vietnam.
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