Esto no es solo una instrucción moral para los cuadros, sino también un requisito fundamental para la construcción del Partido, la edificación de un Estado de derecho socialista y la conducción del país hacia una nueva era de desarrollo.

El emblema del Partido está grabado en el corazón del Partido, en el corazón del pueblo.
En el ambiente solemne del cumpleaños del presidente Ho Chi Minh , ante miembros del Partido que han pertenecido a sus filas durante 70, 75 y 80 años, la declaración del Secretario General y Presidente, "Cuanto más alto sea el cargo, más humilde, íntegro y responsable debe ser uno", no es solo un recordatorio, sino también la culminación de una gran lección sobre ética revolucionaria, cultura ejemplar y gobernanza responsable.

Como recalcaron el Secretario General y el Presidente, la insignia del Partido no solo se luce en el pecho o se enmarca en la pared, sino que también está grabada en el corazón del Partido y del pueblo como símbolo de fe, ideales, dedicación y responsabilidad ejemplar.
Detrás de cada insignia del Partido se esconde una vida que ha recorrido las grandes etapas de la nación; ha habido guerras, sacrificios y dificultades; ha habido reformas, construcción e integración; ha habido días tranquilos pero nobles, sencillos pero gloriosos. Es a través de estas vidas que comprendemos que el honor de un miembro del Partido no reside en el cargo que ocupa, sino en las cualidades que ha defendido; no en el poder que alguna vez poseyó, sino en el servicio prestado al pueblo.

Situar este mensaje en el contexto actual hace aún más evidente su relevancia y profundidad estratégica. Nuestro país está entrando en una nueva era de desarrollo, con la aspiración de construir un Vietnam fuerte, próspero, civilizado y feliz. Las tareas que tenemos por delante son inmensas: perfeccionar las instituciones, racionalizar el aparato, mejorar la eficiencia y la eficacia de la gobernanza nacional; desarrollar la ciencia y la tecnología, la innovación y la transformación digital; construir una economía independiente, autosuficiente y profundamente integrada; desarrollar la cultura y el pueblo vietnamitas; mantener la defensa y la seguridad nacionales; y mejorar la vida de la población. En este contexto, los cuadros son la clave de todo; la calidad de los cuadros determina la calidad del funcionamiento institucional; la ética del servicio público determina la confianza del pueblo; y la responsabilidad de dar ejemplo determina la capacidad de lucha y el poder de persuasión del Partido.
Dar buen ejemplo debe convertirse en una cultura de gobernanza, una cultura de servicio público y una cultura de desarrollo.
Cuanto más alto sea el cargo, menos debe un funcionario considerar el poder como un privilegio. El poder en un Estado del pueblo, por el pueblo y para el pueblo solo tiene sentido legítimo cuando se utiliza para servir al pueblo, proteger los intereses nacionales y generar resultados de desarrollo tangibles. Por lo tanto, cuanto más poder se posea, más se debe saber limitarse dentro del marco de la disciplina, la ley, la ética y el honor. La humildad aquí no es una muestra superficial, sino la capacidad de escuchar, respetar la realidad, respetar a las personas, respetar a los colegas, evitar la autocomplacencia con la experiencia, evitar el exceso de confianza en los logros y no desconectarse del pulso de la vida. Un funcionario humilde es aquel que comprende que toda decisión, por importante que sea, debe ser puesta a prueba por la vida de las personas.

La integridad es un requisito fundamental para los funcionarios en posiciones de poder. Cuando el poder se ve dominado por intereses personales, intereses de grupo, motivos egoístas o una mentalidad cortoplacista, las políticas se distorsionan, el sistema pierde eficacia y la confianza del pueblo se ve dañada. La integridad no se limita a estar libre de corrupción y malas prácticas, sino que también implica ser imparcial, evitar responsabilidades, eludir la autoridad y no utilizar el cargo para distanciarse de la ciudadanía. Asimismo, la integridad significa transparencia en los motivos, honestidad en las acciones y coherencia entre palabras y hechos.

La responsabilidad es la máxima medida de liderazgo y gestión en la actualidad. El país no puede progresar si los funcionarios temen a la responsabilidad, la evaden o actúan únicamente por su propia seguridad. Un sistema eficiente solo tiene sentido cuando cada puesto dentro de él opera con un espíritu proactivo y creativo, atreviéndose a pensar, a actuar y a asumir la responsabilidad por el bien común. Una política correcta solo es valiosa cuando se implementa rigurosamente. Una resolución importante solo cobra verdadero sentido cuando se responsabiliza a personas específicas por sus resultados concretos.
Desde una perspectiva cultural, el mensaje del Secretario General y Presidente To Lam también subraya que dar ejemplo debe convertirse en una cultura de gobernanza, una cultura de servicio público y una cultura de desarrollo. Esta cultura comienza con el respeto propio de los funcionarios: respeto propio ante la historia del Partido, ante los sacrificios de las generaciones anteriores, ante la confianza del pueblo y ante su propio honor. Cuando los funcionarios se avergüenzan de sus errores, sienten remordimiento por el sufrimiento del pueblo, se impacientan ante la inercia del sistema y priorizan el bien común sobre el beneficio personal, eso es una manifestación concreta de la cultura de dar ejemplo.
Para Hanói, este mensaje es especialmente significativo. La capital es el centro político y administrativo nacional, el corazón del país, un lugar donde convergen tradiciones culturales, heroísmo, paz y creatividad. Si Hanói quiere liderar la innovación, la transformación digital, la gobernanza urbana moderna y el desarrollo de una población refinada y civilizada, primero debe liderar la formación de una fuerza laboral humilde, íntegra y responsable. Los habitantes de Hanói deben sentir que el Partido está cerca de ellos, que el gobierno los escucha y que el sistema actúa en su beneficio. Esa es la máxima expresión de confianza.
El mensaje de que "cuanto más alto sea el cargo, más humilde, íntegro y responsable debe ser" no es, por lo tanto, meramente una ceremonia ni se limita a una generación de funcionarios, sino que constituye un requisito constante para la construcción de un Partido limpio y fuerte. Para que el país se desarrolle de forma rápida y sostenible, debe contar con un equipo de funcionarios con suficiente virtud, talento, valentía, integridad y vocación de servicio. En esta nueva era de desarrollo, la confianza no se construye con eslóganes, sino que debe cultivarse con resultados concretos; el prestigio no proviene del cargo, sino de las contribuciones; el poder no puede separarse de la responsabilidad, sino que debe estar guiado por la ética, la disciplina, el honor y el interés del pueblo.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/cuong-vi-cang-cao-trach-nhiem-cang-lon-10417496.html











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