Según Channel News Asia, los datos muestran que la situación se ha complicado desde los primeros meses de 2026. Solo en Indonesia, la superficie de tierra quemada por incendios superó las 32.600 hectáreas en febrero, un aumento de aproximadamente 20 veces en comparación con el mismo período del año anterior, a pesar de que la región aún no ha entrado oficialmente en el pico de la estación seca.
El epicentro de los incendios sigue concentrado en las turberas ricas en carbono del este de Indonesia, lo que amenaza con crear múltiples columnas de humo que podrían cubrir partes de Indonesia, Malasia y Singapur.

Según los expertos ambientales, las sequías extremas provocadas por el cambio climático no hacen sino agravar la crisis. La causa principal radica en años de explotación de la tierra, especialmente el drenaje de turberas para dar paso a plantaciones forestales y de palma aceitera a gran escala, lo que ha provocado una grave degradación del ecosistema.
Debido a la presión de los costos y a la búsqueda de beneficios a corto plazo, la práctica de usar el fuego para despejar terrenos forestales sigue siendo común. Los datos satelitales muestran que muchos incendios de gran magnitud ocurren dentro o cerca de concesiones de corporaciones industriales, no solo en tierras administradas por agricultores, lo que difumina los límites de la responsabilidad legal por los terrenos quemados.
Ante esta situación, muchos países de la región han buscado soluciones integrales, desde iniciativas nacionales hasta cooperación multilateral. Tailandia, Laos y Myanmar siguen impulsando la implementación de la Estrategia Cielos Azules para el período 2024-2030. En el marco de esta cooperación, funcionarios ambientales de Laos y Tailandia alcanzaron importantes acuerdos en una reunión celebrada en Vientiane, Laos, a finales de abril.
Tailandia, Laos y Myanmar están comprometidos a reforzar los controles sobre la quema de subproductos agrícolas , promover prácticas agrícolas sostenibles y libres de incendios, y fortalecer la capacidad de los funcionarios locales para monitorear la calidad del aire y responder con rapidez a los incendios forestales en las zonas fronterizas. Además, iniciativas regionales como el Plan de Acción para la Gestión Sostenible de Tierras Libres de Humo en el Sudeste Asiático también buscan redefinir el enfoque ante los problemas ambientales.
Sin embargo, los analistas advierten que la mera implementación de estrategias de acción a corto plazo o la financiación de proyectos piloto no bastarán para resolver el problema de la neblina. El Acuerdo de la ASEAN sobre la Contaminación Transfronteriza por Neblina, firmado en 2002 y ratificado en su totalidad en 2014, aún se considera que carece de mecanismos de aplicación suficientemente sólidos. La promulgación por parte de Singapur de su propia Ley de Neblina Transfronteriza en 2014 se interpreta como una señal de las limitaciones del enfoque basado en el consenso de la ASEAN.
Para romper el círculo vicioso de "incendios forestales - contaminación - crisis", los expertos recomiendan que los gobiernos del sudeste asiático adopten un modelo de gobernanza más transparente. Entre las soluciones fundamentales se incluyen la creación de una base de datos común sobre concesiones de tierras en toda la región, la sincronización de mapas de monitoreo de zonas críticas mediante satélite y el fortalecimiento de la cooperación judicial transfronteriza para sancionar con rigor a las empresas que infrinjan la normativa.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/dong-nam-a-tim-cach-ngan-khoi-mu-post853845.html











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