
Me gusta mucho cómo se recopilan las estadísticas contando el número de pernoctaciones, porque es más realista. Significa que no se trata solo de turistas de paso que se registran y se van, sin aportar mucho a la economía local.
Presión del turismo de bajo presupuesto
Sin duda, el turismo se está convirtiendo en un motor de crecimiento crucial para Da Nang. Los turistas internacionales se sienten atraídos por la ciudad gracias a sus numerosos atractivos, como su ambiente tranquilo, sus impresionantes playas, sus precios asequibles y la amabilidad y hospitalidad de su gente. Muchos de ellos no solo realizan visitas cortas, sino que optan por quedarse a largo plazo, alquilando casas o apartamentos para vivir y trabajar. Esto contribuye a dinamizar los mercados inmobiliario y de servicios, y a generar más oportunidades de empleo para los residentes locales.
Sin embargo, tras este rápido crecimiento se esconden problemas que van surgiendo gradualmente. Es necesario reconocer que, en zonas con alta concentración de extranjeros, un sector de la población ha incurrido en conductas ilegales. Conducen temerariamente sin casco, provocan disturbios bajo los efectos del alcohol, pasean animales sin precaución en la playa e incluso atacan a los lugareños. Estas conductas no solo afectan directamente al orden público y la seguridad, sino que también empañan la imagen del destino ante otros turistas civilizados.
Otro aspecto destacable es la aparición de un grupo de turistas de larga estancia y bajo coste. Estos visitantes contribuyen mínimamente a la economía local. En muchos casos, son beneficiarios de ayudas sociales de sus países de origen y ahora emigran a Vietnam para aprovechar el bajo coste de vida. Esto ha ocurrido en Bali (Indonesia), Phuket y Pattaya (Tailandia).
Según los medios tailandeses, a pesar de la desaceleración del crecimiento del turismo y de una disminución del 7% en el número de visitantes internacionales en abril, el Primer Ministro ha anunciado que reforzará la vigilancia del comportamiento de los turistas extranjeros tras varios incidentes que han dañado la imagen turística de Tailandia.
A medida que otros países endurecen las regulaciones y aumentan los precios de los servicios para incrementar el gasto turístico y reducir la presión sobre la infraestructura nacional, estos turistas internacionales con presupuestos ajustados buscarán nuevos destinos asequibles. Da Nang, con sus precios muy razonables, no es ajena a la atención de estos visitantes con presupuestos limitados pero con importantes dificultades financieras. Esto genera una presión significativa sobre la infraestructura urbana, desde el transporte y la sanidad hasta la vivienda y los servicios públicos. Cuando el número de turistas aumenta rápidamente, pero la calidad del gasto no se corresponde, lo que provoca problemas de seguridad y orden, y daña la imagen y la cultura de la ciudad, los líderes municipales deben considerar seriamente la eficiencia económica del turismo.
Calidad por encima de cantidad
Ante esta situación, la pregunta ya no es «cuántos turistas recibir», sino «cómo recibirlos». El crecimiento cuantitativo sin control de calidad tendrá consecuencias a largo plazo, que van desde la sobrecarga de la infraestructura hasta el deterioro de la experiencia turística y la imagen nacional.
Ante todo, deben implementarse requisitos de control desde el punto de entrada. Las políticas de visado podrían ajustarse para categorizar claramente el propósito de la entrada, la duración de la estancia y la capacidad económica. Se debe dar prioridad a los mercados turísticos de alta calidad con un poder adquisitivo significativo y un comportamiento civilizado. Asimismo, es necesario controlar con mayor rigor los casos que muestren indicios de explotación del turismo de bajo coste para estancias prolongadas sin un propósito claro.
En segundo lugar, es necesario reforzar la gestión del alojamiento. El registro de residencia temporal y la verificación de la residencia de extranjeros deben implementarse de forma simultánea, con coordinación entre las autoridades locales, la policía y los establecimientos de alojamiento. Se debe aplicar tecnología digital para crear un sistema de gestión de datos turísticos en tiempo real, que permita detectar infracciones con antelación. Un control eficaz también busca impedir la entrada al país de delincuentes buscados por otros países e inmigrantes ilegales, facilitando así su deportación oportuna.
En tercer lugar, es necesario reforzar las sanciones contra los turistas internacionales que infrinjan la ley. El manejo de estas infracciones debe ser estricto, transparente y coherente para lograr un efecto disuasorio. Vietnam en general, y Da Nang en particular, no serán indulgentes con los visitantes que muestren falta de respeto por la ley y la cultura local.
Singapur es un ejemplo de cómo lidiar con turistas problemáticos o indisciplinados. Los visitantes extranjeros no se atreven ni a mencionar la cultura local, ni siquiera en lo más mínimo. Esta rigidez obliga a las agencias de viajes a advertir a los turistas que planean un viaje al país. Las infracciones pueden acarrear fuertes multas o incluso penas de prisión.
En cuarto lugar, a largo plazo, el sector turístico debe orientarse hacia una estrategia que priorice la calidad sobre la cantidad. Esto implica desarrollar productos turísticos de alto valor añadido, atraer a turistas con alto poder adquisitivo y prolongar su estancia, garantizando al mismo tiempo una contribución positiva a la economía. Por otro lado, es necesario fortalecer la capacidad de las empresas turísticas nacionales para participar más activamente en la cadena de valor, evitando la situación en la que, como señaló el jefe de gobierno, "llegan muchos turistas, pero los beneficios se pierden".
En definitiva, los aspectos humanos y culturales siguen siendo fundamentales. Da Nang, y Vietnam en general, siempre han sido muy apreciados por su amabilidad y hospitalidad. Sin embargo, nuestra amabilidad debe ir acompañada de principios. Estamos dispuestos a recibir a turistas civilizados que respeten la ley y la cultura local. Pero también debemos decir «no» con firmeza a los turistas que se comportan de forma inapropiada o que no contribuyen a nuestra economía.
Fuente: https://baodanang.vn/du-lich-bung-no-va-bai-toan-chon-khach-cho-da-nang-3337815.html











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