Al concluir su viaje de tres semanas por Vietnam a finales de 2025, Gentry Hale, una viajera estadounidense, adquirió perspectivas reveladoras sobre un Vietnam vasto y multifacético. Aunque abrumada por el paisaje y la gastronomía , admitió haber aprendido lecciones prácticas sobre las costumbres locales y la adaptación a los repentinos cambios climáticos entre regiones.
El arte de negociar: experimentar la cultura en lugar de “ganar o perder”
Una de las impresiones más fuertes de Gentry fue el ambiente de los mercados tradicionales, una convergencia de sonidos, colores y aromas distintivos. Allí, hizo compras interesantes, como encargar un ao dai (vestido tradicional vietnamita) en Hoi An o comprar artículos de cuero artesanales en Hanói . Sin embargo, Gentry admite que, al principio, solía pagar de más porque no estaba familiarizada con la cultura del regateo.
"Me di cuenta de que regatear es parte de la cultura vietnamita, algo que nunca hacía en mi país", compartió Gentry. Al principio, por timidez, solía aceptar el precio indicado. Después de acostumbrarse, empezó a intentar ofrecer precios más bajos o comprar varios artículos juntos para obtener un descuento. Según ella, regatear no es una confrontación tensa, sino una forma de encontrar un precio razonable para ambas partes en un ambiente agradable y abierto.

Lecciones sobre equipaje y diferencias climáticas regionales.
El clima de Vietnam fue una gran fuente de frustración para la turista estadounidense debido a la falta de preparación. En Ciudad Ho Chi Minh, a principios de octubre, se enfrentó a un calor intenso y una alta humedad, lo que dificultó los viajes al aire libre. Sin embargo, tan solo dos semanas después, al llegar a Hanói, el clima se había vuelto frío con lluvias dispersas, lo que hizo que su ropa de viaje fuera completamente inadecuada.
Gentry concluyó que los viajeros deberían consultar los pronósticos meteorológicos detallados de cada destino en lugar de los pronósticos nacionales generales. También recomendó llevar ropa ligera, de secado rápido y que se pueda usar en capas para adaptarse a entornos cambiantes. Además, preparar ropa extra reduce la dependencia de los servicios de lavandería del hotel, que pueden ser largos y costosos.
Desafíos geográficos y velocidad de viaje práctica
Antes de partir, Gentry creía que tres semanas serían suficientes para explorar la mayoría de los destinos más famosos, desde el sur hasta el norte de Vietnam. En realidad, la inmensidad del país y las condiciones de transporte en Vietnam cambiaron por completo sus planes. Dieciséis horas de viaje en tren nocturno y viajes en autobús de un día completo le consumieron mucho tiempo.

Debido a su apretada agenda, se perdió muchas actividades previstas, sobre todo un viaje en moto por el circuito de Ha Giang. "Si tuviera la oportunidad de volver, optaría por viajar más despacio, centrándome en algunas zonas específicas para comprender realmente el ritmo de vida y a la gente de allí, en lugar de intentar recorrer todo el país", compartió.
Refinamiento en la comunicación y cultura local
Más allá de las habilidades técnicas, Gentry también prestó especial atención a las pequeñas pero importantes reglas de etiqueta. Aprendió que usar solo un dedo para señalar se considera de mala educación; en cambio, los vietnamitas suelen usar toda la mano para gesticular, mostrando así más respeto por la otra persona.
Finalmente, aconseja a quienes visitan Vietnam por primera vez que aprendan algunas frases básicas de conversación. Un simple saludo o agradecimiento en vietnamita basta para conectar y hacer que las conversaciones con los lugareños sean mucho más cálidas e íntimas.
Fuente: https://baodanang.vn/hanh-trinh-xuyen-viet-cua-du-khach-my-tu-van-hoa-mac-ca-thu-vi-den-bai-hoc-dat-gia-ve-thoi-tiet-3324975.html






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