
Cuando los jóvenes exploran sus raíces
La historia del Club de la Aldea Vietnamita comenzó el 1 de septiembre de 2014, cuando el artista e investigador de arte Nguyen Duc Binh impulsó su creación en Facebook. De un pequeño foro de intercambio, el club ha crecido notablemente hasta alcanzar más de 36.000 miembros, convirtiéndose en un club voluntario de gran influencia.
La fuerza de las casas comunales de las aldeas vietnamitas reside en la diversidad y la cohesión de sus miembros. Esta red no solo reúne a científicos , arquitectos y artistas, sino que también atrae a un gran número de estudiantes y jóvenes deseosos de aprender sobre sus raíces.
Cabe destacar que la lista de miembros no se limita a los vietnamitas residentes en Vietnam, sino que también incluye a la diáspora vietnamita en el extranjero y a los extranjeros que viven y trabajan en el país. Esta diversidad de profesiones, edades y regiones ha garantizado que las actividades del grupo trasciendan el mero intercambio de conocimientos teóricos y se mantengan estrechamente vinculadas a la realidad.
Una de las actividades principales que define la identidad del club son las excursiones a sitios históricos. Estas excursiones se convierten en sesiones de aprendizaje práctico donde se intercambian directamente conocimientos sobre arquitectura y escultura, lo que ayuda a los miembros a acumular experiencia en investigación y conservación.
Fue a través de estas excursiones que el club se convirtió en un canal eficaz y responsable para el seguimiento social. En 2015, la exposición "Templos de aldeas vietnamitas: lo que queda y lo que se ha perdido", celebrada en Hanói, causó gran revuelo al mostrar cientos de fotografías que reflejaban la desgarradora realidad de estos sitios históricos. La exposición no solo puso de relieve la exquisita belleza, sino que también señaló los errores en la restauración y el alarmante deterioro, llamando la atención de las agencias estatales de gestión y de la comunidad.

Reviviendo el "alma" de la antigua casa comunal.
Los fundadores del Club de Templos de Aldeas Vietnamitas siempre han creído que el valor de un templo de aldea reside no solo en su impresionante arquitectura, sino también en el vibrante espacio cultural que lo rodea.
A través de su investigación, el club ha transmitido la convicción de que los valores culturales que rodean la casa comunal del pueblo requieren una fuerte participación comunitaria para su preservación y promoción. El lema "Devolver el patrimonio popular al patrimonio popular" fue propuesto por los miembros e implementado mediante acciones concretas. Por lo tanto, el club se ha esforzado por profundizar en la restauración de los valores culturales inmateriales.
La creación del Gremio del Templo de la Aldea Vietnamita, encabezado por la Artista del Pueblo Doan Thi Thanh Binh, es un ejemplo paradigmático del esfuerzo por revivir los valores culturales intangibles asociados al espacio del templo de la aldea.
Gracias a la dedicación de artesanos y artistas, muchas formas de representación tradicionales, como el canto en las puertas de los templos y la ópera en los patios, han sido restauradas y recuperadas para ser representadas en sus espacios culturales originales.

Además, el Club de la Aldea Vietnamita es una organización líder en el movimiento para revivir el tradicional ao dai de cinco paneles (vestido largo vietnamita). Mediante la investigación, la colaboración con artesanos y la organización de actividades prácticas, el club ha contribuido a reintroducir esta prenda en la vida contemporánea, al tiempo que fomenta el desarrollo de productos creativos basados en el patrimonio cultural, con el objetivo de preservar la identidad cultural y los valores estéticos tradicionales.
La preservación de las casas comunales de los pueblos no es responsabilidad exclusiva de las agencias de gestión ni de los expertos, sino que requiere el esfuerzo colectivo de toda la sociedad. Para que el patrimonio perdure y la casa comunal no se convierta en una ruina, es necesario mantener, practicar y transmitir de generación en generación valores como las costumbres, las fiestas, los trajes típicos y las artes escénicas.
El espacio arquitectónico de la casa comunal del pueblo no debe aislarse, sino que debe ampliar su papel en la vida comunitaria, convirtiéndose en un lugar de interacción y conexión regular entre los vecinos. Esta conexión natural fomentará una conciencia sostenible sobre la protección del patrimonio.
Durante más de una década desde su creación, el modelo operativo del Club del Templo de la Aldea Vietnamita demuestra que el patrimonio no es algo congelado en el pasado, sino una entidad viva que necesita ser nutrida por el espíritu de la época. Para que el patrimonio perdure y el templo de la aldea continúe siendo un símbolo de orgullo nacional, los valores tangibles e intangibles asociados a él deben preservarse como un todo unificado.
Las casas comunales de los pueblos son inseparables de los cantos comunitarios, de la presencia de los tradicionales vestidos ao dai de cinco paneles y de las fiestas que fortalecen los lazos comunitarios. Los esfuerzos constantes del club por revivir estos valores no solo buscan rememorar un pasado glorioso, sino también transmitir el patrimonio cultural a las futuras generaciones, ayudándolas a integrarse con confianza sin asimilarse.
Fuente: https://baodanang.vn/ket-noi-nguoi-yeu-di-san-3331091.html











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