La diferencia en la presión inflacionaria de este año radica en que coincide con un ciclo de inversión pública a gran escala acelerada. Se están acelerando varios proyectos de infraestructura, transporte y energía, lo que impulsa el crecimiento, pero "una implementación más rápida podría generar riesgos secundarios como inflación, un fuerte aumento de las importaciones y mayores costos de capital", según un informe estratégico reciente de mayo del Investment Analysis and Consulting Center (SSI Securities Company).
En este contexto, la política macroeconómica se gestiona con mayor cautela. El Banco Estatal de Vietnam no está reduciendo drásticamente los tipos de interés de forma generalizada, sino que se centra en estabilizar la liquidez, gestionando con flexibilidad el mercado abierto, los tipos de cambio y las divisas para contener las expectativas de inflación. Esta es una decisión necesaria. En cuanto a la política fiscal, el gobierno sigue priorizando la inversión pública, al tiempo que extiende algunas políticas de reducción de impuestos sobre los combustibles para aliviar la presión sobre los costes de las empresas y los particulares.
Sin embargo, el desafío más importante radica en abordar los cuellos de botella de costos de la economía . Junto con la gestión monetaria y fiscal, el gobierno está impulsando con firmeza reformas institucionales. El objetivo es reducir al menos un 30 % los sectores empresariales sujetos a condiciones, disminuir los costos de cumplimiento en un 50 % y transitar significativamente de la preaprobación a la posaprobación; soluciones que contribuirán a reducir la presión inflacionaria a largo plazo.
En particular, la implementación de la Resolución 29/2026/QH16 (sobre mecanismos y políticas específicas para abordar las infracciones a la ley de tierras cometidas por organizaciones e individuos antes de la entrada en vigor de la Ley de Tierras de 2024 y para resolver las dificultades y obstáculos de los proyectos estancados y de larga data) permitirá resolver cerca de 4.500 proyectos paralizados, con un capital total de billones de VND. Esto se considera un paso importante para desbloquear la oferta en los mercados inmobiliario, de infraestructura y de producción. Si se implementa de manera efectiva, contribuirá a reducir la presión sobre los precios en el próximo período.
La actual presión inflacionaria refleja que la economía vietnamita ha entrado en una nueva fase de desarrollo, caracterizada por una mayor inversión y una mayor apertura a la economía global. El plan de gestión económica para 2026 muestra una prioridad muy clara: controlar la inflación ya no es responsabilidad exclusiva de las políticas monetarias y fiscales, sino un asunto de gestión macroeconómica integral, que abarca desde el control de la liquidez y los tipos de cambio hasta el impulso de la inversión pública, la reforma institucional y la resolución de proyectos pendientes.
Todas las medidas están dirigidas a mantener la estabilidad de precios y, al mismo tiempo, sostener el dinamismo del crecimiento. Controlar la inflación seguirá siendo un indicador crucial de la capacidad de gobernanza, ya que la estabilidad macroeconómica es fundamental para proteger el poder adquisitivo de la población, la confianza empresarial y el potencial de crecimiento de la economía.
Según sggp.org.vn
Fuente: https://baodongthap.vn/kiem-soat-lam-phat-trong-vung-ap-luc-moi--a240812.html











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