
Todas las elecciones son importantes, pero algunas son cruciales. Esto se debe a que marcan el punto en el que el país ya no se encuentra en el umbral de la reforma, sino que ha entrado en una fase de mayores exigencias: una gobernanza más moderna, instituciones más sincronizadas, un desarrollo rápido pero sostenible y una integración profunda, sin dejar de preservar la identidad nacional.
Estas elecciones se celebran precisamente en ese momento. El XIV Congreso Nacional del Partido ha establecido una nueva mentalidad de desarrollo para el período 2026-2030 y una visión hasta 2045, considerando este un período decisivo para alcanzar la aspiración de una nación próspera y feliz.
En este contexto, la XVI Asamblea Nacional y el nuevo mandato de los Consejos Populares en todos los niveles no solo serán órganos del poder estatal en el sentido jurídico, sino que también deberán convertirse en fuerzas que creen, supervisen y acompañen la reforma integral de la nación.
Un país que entra en una nueva era no puede progresar únicamente a través del crecimiento económico o la infraestructura material. También debe avanzar mediante la profundidad cultural, las cualidades humanas, el carácter nacional y la capacidad de preservar sus valores fundamentales mientras se proyecta al mundo .
Para lograrlo, necesitamos un sistema político que realmente valore la cultura, una Asamblea Nacional que sepa realmente darle el lugar que le corresponde y un equipo de representantes que sean verdaderamente capaces de traducir las grandes visiones en acciones concretas.
Por lo tanto, el día de las elecciones no es solo un día de derechos cívicos, sino también un día de responsabilidad nacional. Cada voto emitido es un mensaje para el futuro: ¿qué tipo de desarrollo queremos para nuestro país, cómo queremos que funcione nuestra política y con qué prestigio queremos que la cultura vietnamita entre en una nueva era? Y si elegimos a las personas adecuadas, depositamos nuestra confianza en ellas y cultivamos las aspiraciones correctas, entonces, gracias a estos votos de hoy, el país tendrá una base sólida para avanzar hacia el futuro, y la cultura tendrá un poderoso impulso para convertirse verdaderamente en una fortaleza intrínseca de la nación en el siglo XXI.
Por lo tanto, esta elección también abre el camino al desarrollo cultural. Porque para que la Resolución 80 se implemente eficazmente, primero debe institucionalizarse mediante leyes, políticas, presupuestos, mecanismos de aplicación y mecanismos de supervisión adecuados.
Para que la cultura se convierta realmente en un motor de desarrollo, necesitamos una Asamblea Nacional que comprenda el valor de la cultura no solo en la vida espiritual, sino también en el desarrollo económico, el desarrollo humano, la mejora institucional y el fortalecimiento del poder blando nacional.
Para que el sector cultural logre avances significativos, se necesitan nuevas políticas en materia de inversión, mercados, recursos humanos, derechos de autor, datos, espacios creativos, tecnología digital y alianzas público-privadas. Para que el patrimonio se convierta en un activo vivo, se requiere una nueva mentalidad de desarrollo, que abandone la preservación estática y lo integre armoniosamente con la educación, el turismo, la creatividad y el sustento de la comunidad.
Desde esa perspectiva, la votación de hoy es también una votación por el futuro de la cultura vietnamita. Porque cada decisión sobre el personal que representa a la cultura tendrá un impacto directo en la capacidad de promulgar mejores leyes para la cultura, asignar recursos de manera más equitativa y crear un entorno más propicio para su desarrollo.
Un representante electo con sensibilidad cultural comprenderá que invertir en cultura no es un gasto superfluo, sino una inversión en los cimientos del desarrollo sostenible. Un órgano electo con mentalidad cultural reconocerá que preservar la identidad no se opone a la modernización; al contrario, la identidad es lo que hace que una nación sea atractiva, competitiva y resiliente en la era de la globalización.
El sector cultural se enfrenta a una oportunidad única. La Resolución 80 ha impulsado un nuevo dinamismo, un nuevo espacio político y una nueva visión. Sin embargo, esta oportunidad solo se materializará con el respaldo de instituciones sólidas, un equipo de funcionarios comprometidos y competentes, el consenso social y representantes que comprendan verdaderamente el valor de la cultura en la estructura del desarrollo nacional. Por lo tanto, las elecciones de hoy no son ajenas a la historia del sector cultural, sino que forman parte integral de ella.
Fuente: https://baovanhoa.vn/chinh-polit/la-phieu-ban-le-cho-ky-nguyen-moi-211507.html











Kommentar (0)