El Mazda CX-60 tuvo un comienzo complicado, recibiendo críticas por fallos técnicos poco después de su lanzamiento. La premura en el lanzamiento del producto en el contexto de la pandemia de COVID-19, sumada a un proceso de pruebas poco realista, ha convertido a este modelo estratégico en una gran lección para el fabricante japonés.
Se esperaba que el Mazda CX-60 fuera una pieza clave para impulsar el crecimiento de la marca Mazda, pero su lanzamiento no fue tan fluido como se esperaba. La causa principal de los defectos del vehículo se debe al contexto especial de su nacimiento. Debido a su desarrollo durante la fuerte pandemia de COVID-19, los ingenieros de Mazda se vieron obligados a teletrabajar y el proceso de pruebas del vehículo se redujo drásticamente.

Las restricciones de viaje y el distanciamiento social impidieron al equipo de desarrollo realizar pruebas reales en circuitos europeos, el mercado más importante y exigente. En su lugar, muchos elementos importantes tuvieron que realizarse mediante entornos de simulación. Esto creó una gran brecha entre la teoría y la operación real, lo que llevó a la comercialización del producto antes de completarse al 100 %.
Ante la reacción negativa del mercado, Mazda ha optado por ser sincera al respecto. En una entrevista reciente con medios australianos, el Sr. Alexander Fritsche, Director Sénior de Desarrollo de Producto e Ingeniería de Mazda Europa, no dudó en admitir sus errores. Afirmó que la compañía se encontraba bajo demasiada presión para acelerar el lanzamiento del CX-60 y satisfacer la demanda del mercado, lo que llevó a recortar gastos.

El Sr. Fritsche comentó con Drive que la falta de pruebas en condiciones reales fue la principal causa de las fallas en la suspensión y el tren motriz. El entorno de simulación no reflejó con precisión las duras condiciones de operación que los clientes experimentan a diario. Este líder calificó esto como una costosa lección para Mazda y afirmó que la compañía tuvo que realizar numerosas reuniones estresantes para aprender de la experiencia y optimizar el proceso para garantizar que los futuros modelos cumplan con los estándares de calidad desde el primer momento.
Desde su lanzamiento en mercados como Europa, Japón o Australia, el Mazda CX-60 recibió innumerables quejas. El problema más destacado fue el sistema de suspensión trasera, considerado demasiado rígido, lo que provocaba vibraciones incómodas y no proporcionaba una suavidad digna del segmento. Además, la caja de cambios también presentaba problemas, con un funcionamiento menos fluido en algunas situaciones.

Especialmente en la versión PHEV (híbrido enchufable), el sistema de cambio entre el motor de gasolina y el eléctrico no funciona de forma óptima, lo que afecta a la experiencia general de conducción. Estos errores técnicos básicos han afectado significativamente la imagen de una marca automovilística como Mazda, conocida por su meticulosidad y fiabilidad, ante los consumidores globales.
Para evitar que esta situación se prolongara, Mazda se puso rápidamente a solucionar las consecuencias. Desde su lanzamiento, la compañía ha realizado dos importantes ajustes mecánicos. En concreto, para los vehículos producidos a partir de octubre de 2023, la compañía ha equipado amortiguadores traseros completamente nuevos para reducir las vibraciones y mejorar la rigidez. Sin embargo, esta actualización no ha satisfecho del todo a los clientes más exigentes.

Siguiendo la tendencia del mercado, a finales de 2024, Mazda anunció el segundo ajuste de la suspensión para el CX-60 2025. Esta actualización promete solucionar por completo los problemas restantes, brindando un funcionamiento más suave y estable. Estas medidas demuestran la determinación de Mazda por recuperar la confianza de los clientes, aunque los expertos creen que una marca con tanta experiencia como ellos no debería haber permitido que se cometieran estos errores elementales.
Fuente: https://khoahocdoisong.vn/mazda-cx-60-ra-mat-voi-vang-gap-mot-loat-van-de-ky-thuat-post2149072078.html






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