El hígado es un órgano responsable de eliminar toxinas, filtrar la sangre, metabolizar y almacenar nutrientes, producir bilis y contribuir a otras funciones importantes como la coagulación sanguínea y la inmunidad. Mantener una dieta saludable con alimentos ricos en nutrientes beneficiosos, que ayuden a reducir la inflamación y prevenir el daño hepático, es una de las maneras más importantes de apoyar la función hepática.
Los siguientes 6 alimentos pueden ayudar a mejorar la salud del hígado, según la revista Health (EE.UU.).
Frutas y verduras
Las bayas, las verduras de hoja verde y las crucíferas son ricas en fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales que protegen el hígado. La fibra ayuda a reducir la acumulación de grasa en el hígado, mientras que los carotenoides y los polifenoles tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que ayudan a limitar el daño hepático causado por la inflamación. Incluir una variedad de verduras en la dieta diaria es fundamental para un hígado sano.

Las verduras de hojas verdes y las verduras crucíferas son ricas en fibra, vitaminas, minerales y compuestos vegetales que ayudan a proteger el hígado.
Foto: AI
Jengibre
El jengibre contiene numerosos ingredientes activos con potentes efectos antiinflamatorios y antioxidantes, como los gingeroles y los shogaoles. Estos compuestos ayudan a reducir el estrés oxidativo y las sustancias proinflamatorias, dos factores que contribuyen al daño hepático. Para las personas con enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), el jengibre también se considera un alimento que ayuda a mejorar la afección.
El ajo es bueno para el hígado.
El ajo también contiene muchos ingredientes activos beneficiosos para el hígado, como la capacidad de reducir la inflamación y los antioxidantes. Estudios demuestran que consumir ajo con regularidad puede ayudar a reducir el riesgo de hígado graso y otras enfermedades hepáticas. Al preparar platos, el ajo fresco es una opción sencilla que aporta beneficios a largo plazo para la salud hepática.
Semillas de chía y semillas de lino
Estas dos semillas son ricas en fibra, un nutriente importante que protege el hígado, favoreciendo el control del peso y promoviendo la salud de las bacterias intestinales. Un microbioma intestinal equilibrado ayuda a reducir la inflamación sistémica, lo que a su vez reduce el riesgo de daño hepático. En personas con EHGNA, la linaza también ha demostrado ayudar a reducir la grasa hepática.
Aceite de oliva
El aceite de oliva es conocido por sus propiedades antiinflamatorias y hepatoprotectoras. Diversos estudios han demostrado que las personas que consumen más aceite de oliva virgen extra tienen un menor riesgo de padecer hígado graso. Sustituir el aceite de freír habitual por aceite de oliva en algunos platos puede tener importantes beneficios.
Mariscos
Los mariscos aportan numerosos nutrientes antiinflamatorios y antioxidantes, como omega-3, selenio y vitamina E. Este grupo de alimentos es especialmente beneficioso para las personas con riesgo de hígado graso, ya que ayuda a reducir la acumulación de grasa hepática y a proteger las células hepáticas. Comer pescado de 2 a 3 veces por semana es un hábito sencillo para mejorar la salud del hígado.
Aunque los alimentos mencionados anteriormente son muy buenos para el hígado, sin embargo, la constitución de cada persona es diferente, especialmente aquellas con enfermedades de base deben consultar con un médico o especialista antes de usarlos regularmente.
Fuente: https://thanhnien.vn/muon-gan-khoe-dung-quen-6-loai-thuc-pham-sau-185251127101740342.htm






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