Es mejor sufrir un momento que lamentarse durante cien años.
Ese día hacía mucho sol. Habiendo terminado su trabajo, ya era tarde, así que la Sra. Thien subió a su coche y se dirigió a casa. De camino, vio a una pareja sentada muy junta en una motocicleta delante de ella. Sus risas y conversación despertaron su curiosidad. Una sensación de inquietud y sospecha surgió al reconocer al hombre, lo que la llevó a seguirlos discretamente. Giraron hacia un pequeño callejón y se detuvieron frente a una pensión al final del mismo. El hombre paró la motocicleta y bajó junto a la joven. Fue entonces cuando la Sra. Thien reconoció a su marido.
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