
En la segunda tanda de penaltis, la presión sobre Abdelrahman era inmensa, ya que en la primera ronda, mientras que la selección japonesa sub-23 había convertido con éxito sus penaltis, los jordanos sub-23 habían fallado. Antes del disparo de Michiwaki, el portero jordano acertó en su primer intento. Adivinó la dirección con brillantez y se lanzó para despejar el balón.
El balón rebotó alto en las manos de Abdelrahman, aparentemente fuera de la portería. Quizás por eso Abdelrahman creyó haber atajado el disparo. Pero irónicamente, al tocar el suelo, el balón rebotó y entró en la red.
Según el reglamento, el gol debía ser válido para Japón. Esta situación sorprendió a los organizadores. El marcador registró inicialmente el penal fallado por Michiwaki, pero luego lo modificó. La tanda de penaltis quedó 2-0 a favor de Japón Sub-23.

El jugador japonés no podía creer que acababa de convertir su penalti. En la grada, la afición estaba atónita, mientras que el portero de Jordania sub-23 parecía avergonzado. Probablemente se dio cuenta de que había hecho el ridículo. La compostura de Abdelrahman tras este descuido probablemente afectó su estado mental, impidiéndole atajar los siguientes tiros. Finalmente, Japón sub-23 ganó 4-2 en la tanda de penaltis y avanzó a la siguiente ronda.
La situación de Abdelrahman ya se ha dado en el fútbol, pero es muy poco frecuente. Suele ocurrir en ligas amateur o de menor nivel, y rara vez en una competición de alto nivel como el Campeonato Asiático Sub-23. Podría decirse que este es un momento único e hilarante en la historia del Campeonato Asiático Sub-23. Sin duda, será una valiosa lección para Abdelrahman a lo largo de su carrera.
Fuente: https://tienphong.vn/tinh-huong-sut-luan-luu-hai-huoc-co-mot-khong-hai-o-u23-chau-a-post1813565.tpo







Kommentar (0)