La leche se ha considerado durante mucho tiempo una fuente de nutrición habitual para el desarrollo de los niños pequeños. Sin embargo, muchos padres creen que con solo darles mucha leche a sus hijos crecerán más altos y sanos.
De hecho, los expertos en nutrición afirman que la eficacia de la absorción también depende del tipo de leche elegida, del momento de su consumo y de la cantidad adecuada para cada grupo de edad.
Priorice la leche baja en grasa para los niños.
Según la Clínica Cleveland, una de las recomendaciones clave de las nuevas guías nutricionales es priorizar los productos lácteos bajos en grasa o sin grasa para los niños. La leche descremada o con un 1 % de grasa sigue aportando nutrientes esenciales como calcio, proteínas y vitaminas, pero contiene menos grasa que la leche entera o los quesos tradicionales.
Además, se recomienda a los padres que den a sus hijos leche y yogur con más frecuencia en lugar de cantidades excesivas de queso. Esto se debe a que la leche y el yogur generalmente contienen menos grasas saturadas y sodio, a la vez que son ricos en potasio y vitaminas A y D, beneficiosas para el desarrollo infantil.
Para los niños con intolerancia a la lactosa, los padres pueden optar por leche, yogur o queso sin lactosa. Estos productos aportan la misma cantidad de calcio, vitamina D y muchas otras vitaminas y minerales importantes que la leche normal.
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Elegir el tipo de leche adecuado puede ayudar a los niños a absorber los nutrientes y a desarrollarse mejor. Foto: Shutterstock. |
Beber todo lo que se pueda no es necesariamente algo bueno.
La leche contiene muchos nutrientes importantes como proteínas, calcio, vitamina D y vitaminas del grupo B, que favorecen el desarrollo de los huesos y los dientes, así como el crecimiento físico de los niños. Sin embargo, si los niños beben demasiada leche al día, sobre todo como sustituto de las comidas principales, pueden sufrir desequilibrios nutricionales.
Algunos estudios nutricionales sugieren que consumir demasiada leche durante un período prolongado puede afectar la absorción de hierro, aumentando el riesgo de anemia por deficiencia de hierro en niños pequeños. Por lo tanto, los padres no deben obligar a sus hijos a beber cantidades excesivas de leche, sino ajustar la cantidad según las necesidades de cada grupo de edad.
La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los niños de 1 a 2 años beban de 2 a 3 tazas de leche al día. Los niños mayores de 2 años pueden beber de 2 a 3 tazas de leche al día, o pueden optar por leche baja en grasa o descremada.
En general, los niños pequeños solo deben consumir una cantidad adecuada de leche combinada con una dieta variada que incluya carne, pescado, verduras de hoja verde, frutas y carbohidratos para garantizar un desarrollo integral.
¿Cuál es el mejor momento para tomar leche?
Según Baidu Health, muchas familias tienen la costumbre de darles leche a los niños nada más despertarse, cuando aún están vacíos. Sin embargo, para los niños con sistemas digestivos sensibles, esto puede provocar hinchazón o malestar.
Los expertos sugieren que los niños tomen un refrigerio ligero antes de beber leche, como pan, cereal o algún alimento rico en almidón. Tener comida en el estómago permite que el cuerpo absorba los nutrientes de manera más constante y eficiente.
Tomar leche entre una y dos horas antes de acostarse también se considera un buen momento. Durante este periodo, el cuerpo entra en una fase de recuperación y crecimiento, lo que le permite aprovechar mejor el calcio y las proteínas de la leche. Sin embargo, los niños no deben tomar leche justo antes de dormir, ya que puede provocar hinchazón o incontinencia urinaria nocturna.
Fuente: https://znews.vn/tre-uong-sua-the-nao-de-hap-thu-tot-hon-post1653816.html












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