El año 2026 marca un hito importante, ya que la economía vietnamita inicia oficialmente un nuevo capítulo en su plan quinquenal de desarrollo socioeconómico. Esto representa no solo un cambio en el tiempo, sino también una transformación cualitativa, donde las políticas rectoras del período anterior comienzan a implementarse, creando un entorno empresarial transparente pero altamente competitivo. En este contexto, el concepto de "selección" cobra importancia, redefiniendo el perfil de las empresas capaces de sobrevivir y prosperar. La dinámica del mercado ya no da cabida a modelos de negocio insostenibles ni a aquellos que se basan en lagunas políticas; en cambio, prevalece el auge de la eficiencia genuina y la capacidad de gestión de riesgos.
Nuevos impulsos están impulsando el proceso de transformación estructural macroeconómica.
En retrospectiva, 2025 fue un período crucial en el que se reforzaron los marcos jurídicos fundamentales. Los obstáculos en materia de terrenos, inversión y construcción que habían obstaculizado los flujos de capital durante años se resolvieron gradualmente gracias a una gestión gubernamental coherente.
De cara a 2026, el potencial de crecimiento se expande con una ambiciosa meta de PIB del 10%, según lo previsto por la Asamblea Nacional . Para alcanzar esta cifra, la inversión pública sigue desempeñando un papel estratégico como detonante, con un aumento previsto de aproximadamente el 9,2%. Sin embargo, la diferencia en este ciclo radica en que la inversión pública no solo se centra en la infraestructura de transporte tradicional, sino que también se expande a la infraestructura digital, las energías renovables y los centros de datos modernos, creando un nuevo ecosistema para el desarrollo del sector privado.
Según expertos económicos, el entorno macroeconómico se está estabilizando gradualmente a nivel internacional tras importantes fluctuaciones. Se proyecta un crecimiento global del 2,9%, lo que impulsa la confianza en las actividades de importación y exportación. Los continuos recortes de los tipos de interés por parte de los principales bancos centrales del mundo, en particular la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), han contribuido a aliviar la presión cambiaria en Vietnam. Esto otorga al Banco Estatal de Vietnam mayor margen para gestionar la política monetaria con flexibilidad, centrándose en satisfacer las necesidades de liquidez de la economía. Se espera que la inversión extranjera directa (IED) siga fluyendo con fuerza hacia Vietnam, no solo en las industrias de procesamiento tradicionales, sino también en sectores de mayor valor añadido como los semiconductores y las tecnologías verdes.
El Sr. Vo Nguyen Vu Toan, analista de Rong Viet Securities Company (VDSC), cree que el contexto económico de 2026 debe analizarse desde múltiples perspectivas. Según él, la conexión entre el entorno macroeconómico global y el proceso de transformación interna de Vietnam creará un filtro natural. Se proyecta que la inflación se mantenga estable en torno al 3,7%-4%, gracias a la regulación coordinada por el gobierno de las materias primas estratégicas y al enfriamiento de los precios mundiales del petróleo, que rondan los 60-65 dólares por barril. Esta estabilidad es fundamental, pero también exige que las empresas optimicen los costos de producción para mantener los márgenes de beneficio en un mercado con poco margen para aumentos de precios indiscriminados.
Por otro lado, el mercado de bonos corporativos, tras un período de fuerte consolidación, se está recuperando gradualmente en una dirección más sostenible. El nuevo marco legal ha establecido reglas de juego transparentes, que exigen a los emisores una capacidad financiera genuina y un alto nivel de transparencia informativa. Esto crea implícitamente un filtro, donde solo las empresas con proyectos viables y una sólida situación financiera pueden acceder al capital a medio y largo plazo del mercado. Este es un paso importante para reducir la excesiva dependencia del crédito bancario, contribuyendo a que la estructura financiera de la economía sea más equilibrada y segura frente a shocks externos.
Estrategias de adaptación y desafíos de la gestión del capital en el nuevo contexto.
En el nuevo ciclo económico, se proyecta un ligero aumento de las tasas de interés de los depósitos, de entre 50 y 100 puntos básicos. Este cambio refleja la mayor demanda de capital del sistema bancario para cumplir con los nuevos estándares de adecuación de capital y prepararse para grandes desembolsos. A medida que aumentan las tasas de interés de entrada, es poco probable que las tasas de interés de los préstamos se mantengan extremadamente bajas como en el período anterior, excepto para los sectores prioritarios respaldados por el gobierno. Esto presenta a las empresas un desafío significativo para la gestión del flujo de caja. Aquellas entidades que utilizan un apalancamiento financiero excesivo sin un flujo de caja operativo estable pronto revelarán debilidades cruciales durante este proceso de selección.
Al compartir su opinión sobre este tema, el Sr. Tran Anh Tuan, director ejecutivo de un grupo de fabricación de productos electrónicos, afirmó que las empresas actuales no pueden centrarse únicamente en el crecimiento de los ingresos, sino que deben priorizar la calidad de las ganancias. Enfatizó que, en el período 2026-2030, la capacidad de adaptarse a los estándares ecológicos y la transformación digital será el factor decisivo para determinar el valor de una empresa. Sin invertir en tecnología para reducir los costos operativos y cumplir con los estrictos requisitos ambientales de los mercados internacionales, las empresas se excluirán de la cadena de suministro global, independientemente de su tamaño actual.
Desde la perspectiva de la gestión estatal, en una entrevista con reporteros de VTV Times, un representante del Ministerio de Hacienda afirmó que la política fiscal en el próximo período seguirá centrándose en el apoyo selectivo. En lugar de paquetes de apoyo generalizados, el Gobierno se centrará en la movilización de recursos mediante reformas administrativas y la creación de mecanismos de incentivos para empresas pioneras en innovación. La finalización del marco legal tributario y aduanero, implementado en 2025, ayudará a reducir la carga de los costos de cumplimiento, pero también requerirá que las empresas mejoren su autoconciencia y transparencia. El Ministerio de Hacienda considera que una administración transparente es la mejor herramienta para apoyar a las empresas legítimas y eliminar las unidades débiles que desperdician recursos sociales.
La diferenciación en el mercado bursátil en 2026 será más pronunciada que nunca. Los inversores ya no se dejan llevar por rumores ni exageraciones sobre las valoraciones. En cambio, se centran en la calidad de los activos, la capacidad de gestión y, especialmente, la capacidad de respuesta de los líderes corporativos a los cambios del mercado. Se espera que sectores como la tecnología, la infraestructura energética y los bienes de consumo sostenibles lideren el flujo de capital. Es entonces cuando se pondrá a prueba la valentía de los líderes empresariales: o se adaptan al cambio para alcanzar estándares más altos o se quedan atrás en el torbellino del nuevo ciclo económico.
El fin de un ciclo y el comienzo de uno nuevo siempre conllevan las dificultades de una transición. Sin embargo, este proceso de selección es necesario para que la economía vietnamita avance hacia un desarrollo más sostenible y próspero. Las empresas que superen esta etapa no solo serán "sobrevivientes", sino también entidades más fuertes, capaces de competir de forma justa en el escenario internacional, contribuyendo sustancialmente al objetivo de convertir a Vietnam en un país desarrollado de altos ingresos para mediados de este siglo.
Fuente: https://vtv.vn/tu-phuc-hoi-sang-tang-truong-chat-luong-phep-thu-ban-linh-doanh-nghiep-100260112113903331.htm






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