En comparación con el pescado fresco, el pescado seco contiene más sal y puede acumular metales pesados. Para las personas sanas, consumir pescado seco ocasionalmente es perfectamente seguro. Sin embargo, según el sitio web de salud Healthline (EE. UU.), algunos grupos de personas necesitan limitar o controlar la cantidad de pescado seco en su dieta.

El pescado seco tiene un alto contenido en sal, por lo que las personas con enfermedades renales deben limitar su consumo.
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Entre quienes deben limitar su consumo de pescado seco se incluyen:
Tener presión arterial alta, enfermedad cardiovascular
El pescado seco suele salarse en exceso para prolongar su vida útil, por lo que contiene mucha sal. La sal, a su vez, es rica en sodio. Cuando se consume demasiado sodio, el cuerpo retiene líquidos con facilidad, lo que provoca hipertensión y obliga al corazón a trabajar más.
Para las personas con afecciones preexistentes como hipertensión, enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca, el consumo excesivo de pescado seco puede dificultar el control de la presión arterial, aumentando el riesgo de edema, fatiga y complicaciones cardiovasculares. Por lo tanto, este grupo debe limitar su consumo de pescado seco, utilizándolo ocasionalmente y priorizando platos de pescado fresco con un mínimo de sal en su preparación para una mejor protección cardiovascular.
Tener enfermedad renal
Los riñones desempeñan un papel fundamental en la filtración y eliminación del exceso de sustancias del organismo, como el sodio y algunos metales pesados. Cuando la función renal disminuye, la capacidad de eliminar estas sustancias se reduce, lo que aumenta la probabilidad de que se acumulen en la sangre.
El pescado seco tiene un alto contenido de sal, lo que puede sobrecargar los riñones, provocando retención de líquidos, hipertensión y acelerando la progresión de enfermedades. Además, algunos estudios indican que el pescado seco de ciertas regiones puede estar contaminado con metales pesados como plomo o cadmio, lo cual resulta aún más perjudicial para las personas con enfermedad renal. Por lo tanto, quienes padecen esta enfermedad deben limitar su consumo de pescado seco.
Personas con alergia al pescado o con sistemas inmunitarios debilitados.
En las personas con alergia al pescado, las proteínas alergénicas permanecen incluso después de que el pescado se haya secado o cocinado. Por lo tanto, consumir pescado seco aún puede desencadenar una reacción alérgica, que puede variar desde síntomas leves como picazón y urticaria hasta síntomas graves como dificultad para respirar.
Además, las personas con sistemas inmunitarios debilitados, como los ancianos, quienes toman medicamentos inmunosupresores o quienes padecen enfermedades crónicas, son más susceptibles a las infecciones transmitidas por alimentos contaminados. Según Healthline (EE. UU.), algunos problemas posibles incluyen dolor de estómago, diarrea y gastritis.
Fuente: https://thanhnien.vn/3-nhom-nguoi-can-han-che-an-ca-kho-185260125143108594.htm







