En periodos prolongados de altas temperaturas, las personas mayores corren el riesgo de sufrir numerosos problemas de salud graves, como insolación, deshidratación, desequilibrio electrolítico, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y complicaciones cardiovasculares peligrosas.
- Las personas mayores son especialmente vulnerables ante el calor.
- Enfermedades comunes entre los ancianos durante el verano
- Consejo del médico
Las personas mayores son especialmente vulnerables ante el calor.
El proceso de envejecimiento provoca que los mecanismos de termorregulación del cuerpo se vuelvan menos eficientes en los adultos mayores. La sensación de sed también disminuye con la edad, por lo que muchas personas no beben suficiente agua incluso cuando están gravemente deshidratadas.
Además, una gran proporción de personas mayores suelen padecer enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia renal, trastornos musculoesqueléticos, etc. Cuando hace demasiado calor, estas afecciones subyacentes pueden agravarse fácilmente y provocar complicaciones peligrosas.
Además, algunos hábitos de vida inadecuados, como tomar duchas frías repentinas, beber agua helada, usar el aire acondicionado a temperaturas excesivamente bajas o experimentar cambios rápidos de temperatura entre ambientes cálidos y fríos, también pueden causar golpes de calor, infecciones respiratorias o trastornos de la presión arterial en las personas mayores.
Enfermedades comunes entre los ancianos durante el verano
1. Enfermedades respiratorias
Los cambios constantes de temperatura entre el exterior y las habitaciones con aire acondicionado pueden provocar fácilmente que las personas mayores desarrollen enfermedades como rinitis, faringitis, bronquitis, neumonía, recaídas de asma y exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Las personas con enfermedades respiratorias deben extremar las precauciones durante los periodos prolongados de calor intenso.
2. Enfermedad cardiovascular
El calor provoca deshidratación y pérdida de electrolitos, lo que obliga al corazón a trabajar más para regular la temperatura corporal. Esto puede causar hipertensión, arritmias, angina de pecho, accidentes cerebrovasculares, etc. En particular, las personas mayores con antecedentes de hipertensión o enfermedad coronaria requieren un seguimiento médico riguroso durante el verano.
3. Desequilibrios de agua y electrolitos
La deshidratación prolongada puede provocar: mareos; fatiga; calambres musculares; presión arterial baja; insuficiencia renal aguda… Muchas personas son hospitalizadas debido al agotamiento por calor, pero no se dieron cuenta de que estaban gravemente deshidratadas de antemano.
4. Enfermedades digestivas y dermatológicas
El clima cálido y húmedo hace que los alimentos se echen a perder con mayor facilidad, lo que aumenta el riesgo de trastornos digestivos, diarrea o intoxicación alimentaria.
Además, las personas mayores también son propensas a problemas dermatológicos como: dermatitis alérgica; infecciones por hongos; herpes zóster con infecciones secundarias; erupciones cutáneas; enfermedades infecciosas…

Los adultos mayores necesitan beber agua todos los días, incluso cuando no tienen sed.
Consejo del médico
Para prevenir lesiones en climas cálidos, las personas mayores deben prestar atención a lo siguiente:
- Bebe suficiente agua.
Las personas mayores necesitan beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, incluso si no tienen sed. Lo ideal es dividir la ingesta de agua en pequeñas porciones a lo largo del día en lugar de beber una gran cantidad de una sola vez. El agua más adecuada es la hervida y enfriada, o bien a una temperatura cercana a la corporal. Además, se pueden añadir zumos de frutas naturales para aportar vitaminas y minerales.
Sin embargo, no debes beber agua helada inmediatamente después de tener sed o de haber estado expuesto al sol, ya que la gran diferencia de temperatura puede provocar dolor de garganta, vasoconstricción o dificultad para respirar.
- Limita tu exposición a la luz solar intensa.
Las personas mayores deben evitar salir a la calle entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, ya que es cuando la temperatura es más alta durante el día.
Si necesita salir, debe: usar un sombrero de ala ancha; usar ropa transpirable de colores claros; usar gafas de sol; llevar agua potable, etc. El ejercicio debe realizarse temprano por la mañana o al final de la tarde en un lugar bien ventilado y con sombra.
- La nutrición científica ayuda a reforzar el sistema inmunitario.
Durante el verano, los adultos mayores deben priorizar una dieta rica en alimentos de origen vegetal que sean fáciles de digerir y que aporten abundantes vitaminas y minerales.
Aumenta tu consumo de verduras y frutas verdes; debes comer verduras como espinacas de agua, malvavisco, amaranto, hojas de mostaza, calabazas, etc., para complementar la fibra, las vitaminas y los minerales necesarios para el cuerpo.
Frutas como las naranjas, los pomelos, los plátanos, las papayas y las uvas también son excelentes para reponer líquidos y reforzar el sistema inmunitario.
- Limita los alimentos grasos.
Las personas mayores deben reducir su consumo de: carne roja; órganos de animales; alimentos grasos; y alimentos demasiado salados o ácidos… En su lugar, deben priorizar el pescado, los camarones y los alimentos de fácil digestión.
Además, bajo ningún concepto consuma alimentos en mal estado o alimentos que hayan permanecido durante la noche sin un almacenamiento adecuado.
- Ducharse adecuadamente puede ayudar a prevenir los derrames cerebrales.
Un error común es ducharse inmediatamente después de la exposición al sol o tomar una ducha fría cuando el cuerpo aún está caliente. Esto puede provocar una vasoconstricción repentina, lo que aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral o eventos cardiovasculares.
Las personas mayores deben: bañarse con agua tibia o moderadamente fría; bañarse por la mañana o a primera hora de la tarde; evitar bañarse demasiado tarde por la noche; y evitar bañarse durante demasiado tiempo… Después de hacer ejercicio o estar al sol, deben descansar para que sus cuerpos se estabilicen antes de bañarse.
En resumen: Dado que la mayoría de las personas mayores padecen múltiples enfermedades crónicas, los chequeos médicos regulares son especialmente importantes. Estos chequeos ayudan a controlar la presión arterial, la glucemia, evaluar la función cardíaca, pulmonar y renal, y detectar complicaciones precozmente. Una atención médica adecuada durante el clima cálido no solo ayuda a las personas mayores a prevenir enfermedades, sino que también contribuye a mejorar su calidad de vida, mantener una salud estable y minimizar las complicaciones peligrosas causadas por las condiciones climáticas extremas.
Fuente: https://suckhoedoisong.vn/4-benh-ly-nguoi-cao-tuoi-thuong-gap-mua-he-169260521171428076.htm








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