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Los jugadores belgas celebran mientras Senegal se derrumba tras una derrota increíble en los dieciseisavos de final. |
Algunas derrotas se deben a una diferencia de nivel. Otras, a un momento de genialidad del rival. Pero la derrota de Senegal ante Bélgica en los dieciseisavos de final del Mundial fue una derrota más dolorosa: desperdiciar la victoria cuando la historia estaba tan cerca.
En el minuto 86, Senegal ganaba 2-0. Jugaron bien, dominaron la mayor parte del partido y desorganizaron a Bélgica. En las gradas de Seattle, los aficionados senegaleses tenían motivos para pensar en los octavos de final. En el terreno de juego, sus rivales no parecían un equipo que se preparaba para una remontada histórica. Bélgica, en ese momento, parecía un equipo desmoronándose.
Pero el fútbol no perdona la complacencia, ni espera a que un equipo se dé cuenta de lo que está perdiendo. En apenas 159 segundos, Romelu Lukaku y Youri Tielemans marcaron dos goles consecutivos, salvando a Bélgica de la derrota. Luego, en el minuto 125, Tielemans completó la remontada con un penalti, convirtiendo la alegría de Senegal en una pesadilla.
No fue solo un fracaso. Fue un colapso.
Bélgica está sumida en el caos, pero no muerta.
Durante gran parte del partido, Bélgica no parecía capaz de ganar. Iba perdiendo contra Senegal, le faltaba precisión y no presionó lo suficiente a sus rivales. El entrenador Rudi Garcia incluso realizó sustituciones polémicas, sacando a Jeremy Doku y Kevin De Bruyne en el minuto 56.
Para muchos, fue un signo de desesperación. Doku es un jugador capaz de generar jugadas decisivas con su velocidad. De Bruyne sigue siendo un símbolo de creatividad en el fútbol belga. El hecho de que ambos abandonaran el campo cuando su equipo necesitaba un gol enfureció a muchos. Doku negó con la cabeza y se retiró lentamente del terreno de juego. Algunos periodistas belgas en las gradas también reaccionaron con vehemencia.
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Senegal llegó a estar arriba 2-0 hasta el final del partido, pero no pudo mantener su ventaja ante la presión de Bélgica. |
El caos no se limitó a las decisiones tácticas. Leandro Trossard y Youri Tielemans protagonizaron una acalorada discusión durante la pausa para hidratación del segundo tiempo. Tielemans gesticulaba violentamente y le gritaba a su compañero. Romelu Lukaku tuvo que intervenir, mientras que Nicolas Raskin se interpuso entre ellos para separarlos.
Pero a veces, la línea entre el colapso y el despertar es muy delgada. Tras el partido, García comentó que le gustó esa reacción, porque demostraba que el equipo seguía vivo, que aún quería cambiar la situación. Bélgica ya no es la generación dorada que se esperaba, pero en un momento en que todo parecía desmoronarse, conservaron el instinto más importante: no rendirse.
García detectó el problema de que Bélgica perdía la posesión con demasiada facilidad. Los ajustes en el mediocampo, incluyendo la entrada de Diego Moreira, ayudaron a su equipo a controlar mejor el balón a partir de mediados de la segunda parte. Esto no generó de inmediato una clara amenaza ofensiva, pero mantuvo a Bélgica en el partido el tiempo suficiente para que Senegal perdiera su estructura.
Y ese momento ha llegado.
Lukaku redujo la desventaja. Tielemans empató tras un error del portero Mory Diaw, que salió precipitadamente en dirección contraria al centro de Trossard. Minutos antes, Tielemans y Trossard habían tenido un altercado. Pero tras ese gol, se abrazaron, rieron y olvidaron todas sus discusiones. A veces, el fútbol puede cambiar el ánimo de todo un equipo con una sola jugada.
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Tielemans marcó el gol de la victoria desde el punto de penalti en el minuto 125. |
Bélgica pasó de ser un equipo desmoralizado a uno revitalizado. Senegal, que una vez tuvo el control de su propio destino, comenzó a sentir que las piernas le pesaban y el partido se convirtió en un caos impredecible.
Senegal paga las consecuencias de jugar demasiado a la defensiva.
Lo que más preocupaba a Senegal no era que Bélgica se hubiera fortalecido, sino cómo se replegaron en sus propias trampas cuando iban ganando 2-0. Tras el partido, García comentó que equipos como este suelen perder su estructura táctica hacia el final del encuentro, y que intentar defender la portería con dos goles de ventaja es un grave error. Este comentario puede resultar polémico, pero lo ocurrido en el campo respalda en cierta medida su valoración.
Senegal estuvo muy cerca de la victoria, pero en los últimos compases del partido perdió impulso. Su repliegue para proteger la ventaja puso presión sobre su defensa. A medida que disminuía su resistencia, su formación se desplegaba y su puntería se volvía menos precisa, por lo que su ventaja de dos goles ya no era tan segura como parecía.
El entrenador Thiaw no culpó al árbitro, a pesar del polémico penalti en la prórroga. Admitió que Senegal no pudo controlar el partido cuando ganaba 2-0, y también dijo que algunos jugadores tenían problemas físicos y que el equipo se vio obligado a hacer sustituciones. Fue una reacción respetable, pero también dejó al descubierto la verdad: a Senegal le faltó serenidad para cerrar el partido.
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Los últimos 40 minutos convirtieron la ventaja de dos goles de Senegal en uno de los colapsos más increíbles en la historia de los Mundiales. |
Krepin Diatta fue aún más directo. Argumentó que Senegal carecía de carácter y no debería haber perdido en ese momento. Cuando gana 2-0 en el minuto 84, un equipo debe controlar su defensa y estar preparado para lanzarse al ataque en cualquier situación si es necesario. Senegal no lo hizo.
El penalti en el último minuto de la prórroga fue el golpe definitivo. Lamine Camara derribó a Tielemans dentro del área. El VAR intervino y el árbitro Said Martínez rectificó su decisión. Entonces, Pathe Ciss se inclinó sobre el punto de penalti y se negó a abandonarlo, provocando más interrupciones en el juego. Finalmente, Tielemans marcó con frialdad en el minuto 125, estableciendo el gol más tardío en la historia de los Mundiales.
Cuando sonó el pitido final, surgieron dos mundos opuestos. Bélgica celebraba con euforia. Senegal yacía o se arrodillaba sobre el césped, apenas pudiendo mantenerse en pie. Acababan de vivir 40 minutos de locura, desde el borde del paraíso hasta las profundidades de la desesperación.
Senegal tiene todo el derecho a lamentar la derrota. Pero en un Mundial, el arrepentimiento no basta para seguir adelante. Un equipo que aspira a hacer historia debe saber cómo rematar los partidos cuando se presentan las oportunidades. Senegal no lo logró. Y Bélgica, en un día que parecía desmoronarse, encontró la fuerza para seguir adelante en medio de ese caos.
Fuente: https://znews.vn/40-phut-dien-ro-danh-sap-senegal-post1665479.html































































