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| La inteligencia artificial está transformando el liderazgo, desde la toma de decisiones hasta las operaciones organizativas y el pensamiento estratégico. (Fuente: Bangkok Post) |
En un artículo publicado en el Bangkok Post el 12 de mayo, Arinya Talerngsri, Vicepresidente Sénior de Alianzas Locales y Director Ejecutivo de BTS Tailandia, argumentó que la IA está transformando la forma en que tomamos decisiones, el funcionamiento de las organizaciones, la elaboración de estrategias e incluso los valores con los que se juzga a las personas. Más importante aún, la IA obliga a los líderes a afrontar una realidad más profunda: no se trata solo de lo que la IA puede hacer, sino de cómo lideramos cuando las reglas del juego ya no son estables.
Según el autor, una tendencia creciente es que la ventaja ya no reside únicamente en la velocidad. Implementar nuevas herramientas sin una reestructuración organizativa que las acompañe generará fricción operativa. Si la estrategia se considera un elemento fijo, las empresas perderán su capacidad de adaptación al cambio. Al mismo tiempo, centrarse únicamente en mejorar las habilidades individuales resulta insuficiente, ya que la naturaleza del trabajo está cambiando a nivel sistémico y ya no opera de la manera tradicional.
Esto no es un problema tecnológico. Es una decisión de liderazgo.
La IA está aumentando las capacidades, pero también está poniendo de manifiesto deficiencias en la toma de decisiones, la cohesión organizacional y la capacidad de los líderes para afrontar la incertidumbre, la ambigüedad y la descentralización. Ese es el principal desafío.
La autora Arinya Talerngsri sostiene que el liderazgo en la era de la IA requiere una mentalidad diferente: menos certeza, más cuestionamiento; menos control, pero un mejor diseño del sistema; menos dependencia de la jerarquía, pero mayor confianza en las capacidades de toma de decisiones en toda la organización.
Esto también requiere un cambio de perspectiva: pasar de ver la IA como una herramienta a verla como un entorno. Este entorno se caracteriza por un flujo de información más rápido, un conocimiento más accesible y decisiones que se pueden tomar más cerca del frente, pero también por una propagación más rápida de errores.
Esta dualidad suele subestimarse. La IA amplía las oportunidades y, al mismo tiempo, aumenta los riesgos. Y, en última instancia, serán los líderes quienes decidan qué factor prevalece.
En el sudeste asiático, este periodo reviste especial importancia. La diversidad, el rápido crecimiento y los niveles desiguales de desarrollo digital implican que no existe un único camino universal. Lo que funciona en un mercado puede no funcionar necesariamente en otro. Por lo tanto, la capacidad de discernir, comprender el contexto y adaptarse es más crucial que nunca.
Esta es una oportunidad no solo para aplicar la IA, sino también para dar forma a un nuevo tipo de organización desde el principio: una que sea más flexible, receptiva y decidida a la hora de equilibrar la inteligencia humana y la artificial.
Pero esta “ventana de oportunidad” no durará para siempre. A medida que la IA se integre más profundamente, los modelos irán tomando forma gradualmente, las estructuras se volverán más rígidas y el costo del cambio aumentará. Por lo tanto, las decisiones de los líderes en este momento tienen más importancia de la que aparentan.
Las organizaciones exitosas no serán las que adopten la IA más rápidamente, sino aquellas dispuestas a transformarse, reinventar sus procesos de toma de decisiones, rediseñar su trabajo en equipo y ajustar continuamente sus estrategias. Al mismo tiempo, deben mantener elementos fundamentales como el criterio, la responsabilidad y la capacidad de ver más allá de los datos.
A medida que la IA continúa evolucionando, surge la pregunta de si los líderes serán capaces de adaptarse a estos cambios. La autora Arinya Talerngsri concluye que la IA no determina el futuro; son los líderes quienes lo harán.
Fuente: https://baoquocte.vn/ai-va-lanh-dao-thay-doi-thuc-su-la-gi-393017.html











