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| Estudiantes de la comuna de Kha Son participan en una clase de natación segura. (Foto: Proporcionada) |
Resulta preocupante que, a pesar de las advertencias sobre ahogamientos durante años y las campañas de sensibilización periódicas, el número de incidentes no haya disminuido como se esperaba. La razón principal radica en las deficiencias en la gestión y supervisión de los niños durante las vacaciones de verano.
Al finalizar el año escolar, muchos niños pasan la mayor parte del tiempo jugando al aire libre mientras sus padres trabajan, y la supervisión depende principalmente de su propia disciplina. En muchas zonas rurales y montañosas, los niños aún tienen la costumbre de ir a estanques, lagos y arroyos a nadar y refrescarse, sin contar con las medidas de seguridad necesarias.
Otra realidad que hay que afrontar es que muchas localidades aún no han creado un entorno veraniego seguro y atractivo para los niños. En muchas zonas, estanques profundos, embalses, sistemas de riego y canteras de materiales han existido durante mucho tiempo, pero las vallas y las señales de advertencia siguen siendo insuficientes.
Por lo tanto, los ahogamientos infantiles no son simples accidentes fortuitos. Detrás de cada incidente hay una historia sobre la responsabilidad de la gestión, la concienciación sobre la prevención y la coordinación entre familias, escuelas y autoridades locales. Ofrecer simples recordatorios después de cada accidente difícilmente generará un cambio real.
La Directiva del Primer Ministro n.º 40/CĐ-TTg subraya la necesidad de reforzar la responsabilidad en la protección de los niños contra el riesgo de ahogamiento, con soluciones integrales como la promoción de la concienciación, la enseñanza de la natación, la capacitación de los niños en seguridad acuática, la revisión y la advertencia sobre zonas peligrosas, y la promoción del papel de las autoridades locales.
Este es un requisito necesario porque los esfuerzos para prevenir ahogamientos no pueden depender únicamente de una fuerza o un solo factor.
En este contexto, la familia desempeña un papel crucial en la crianza de los niños durante el verano, ya que incluso un momento de descuido por parte de los adultos puede acarrear consecuencias lamentables.
Los centros educativos deben coordinarse estrechamente con las autoridades locales para gestionar a los alumnos durante las vacaciones de verano, organizar clases de natación y proporcionar conocimientos prácticos de prevención de ahogamientos adaptados a las condiciones locales, especialmente en provincias montañosas y accidentadas como Thai Nguyen , donde hay muchos ríos, arroyos, lagos y presas que suponen un alto riesgo.
En definitiva, prevenir los ahogamientos infantiles consiste en salvaguardar la seguridad y el futuro de las nuevas generaciones. Cada accidente deja pérdidas irreparables para las familias y la sociedad. Cuando empiezan a oírse los cantos de las cigarras, es momento de redoblar la vigilancia para proteger a los niños.
Lo importante no son los lemas que aparecen tras cada incidente trágico, sino las acciones concretas, las responsabilidades claras y la actitud proactiva de cada familia y cada localidad, para garantizar que los veranos de los niños sean realmente seguros.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202605/an-toan-cho-tre-tu-nhung-dieu-gan-nhat-0a72764/









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