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La ASEAN se enfrenta a la necesidad de innovar en sus instrumentos financieros.

La crisis energética, el cambio climático y la inestabilidad financiera mundial plantean nuevos desafíos para el Sudeste Asiático. Esto exige que la ASEAN promueva nuevos mecanismos financieros para fortalecer la estabilidad económica y mejorar la resiliencia de la región.

Báo Đại biểu Nhân dânBáo Đại biểu Nhân dân17/05/2026

Nuevas crisis están ejerciendo presión sobre la región.

El sudeste asiático está entrando en un período de cambios significativos, ya que los riesgos climáticos, energéticos y financieros tienden cada vez más a entrelazarse.

Los recientes conflictos en Oriente Medio han interrumpido el suministro mundial de petróleo y gas, provocando un aumento en los precios de la energía y los fertilizantes. Para una región como la ASEAN, que depende en gran medida de las importaciones de combustible, el impacto se extiende rápidamente a los precios de los alimentos, los costos logísticos y el costo de vida.

Simultáneamente, se prevé que muchos países de la ASEAN experimenten inundaciones, sequías y fenómenos meteorológicos extremos sucesivos durante 2025-2026. Estos desastres naturales causan daños a los cultivos, interrumpen las cadenas de suministro y aumentan la presión sobre los presupuestos públicos. El alza de los precios de la energía y los alimentos sigue afectando la vida de las personas, a la vez que incrementa el riesgo de impago y repercute en el sistema financiero.

Red eléctrica de la ASEAN
La ASEAN está dando prioridad al desarrollo de la red eléctrica de la ASEAN. Foto: Centro de Energía de la ASEAN (ACE).

Cabe destacar que las crisis están generando un efecto dominó en la economía regional. Las crisis energéticas incrementan los costos de producción, los desastres naturales elevan los precios de los alimentos, mientras que la inflación persistente obliga a los bancos centrales a mantener políticas monetarias más restrictivas. Esta situación aumenta el riesgo de inestabilidad financiera en la región. Muchos países de la ASEAN han reducido su margen fiscal tras la pandemia de COVID-19, mientras que la creciente necesidad de gasto en bienestar social, adaptación al cambio climático y transición energética limita la inversión pública en proyectos de infraestructura a largo plazo.

En este contexto, muchos expertos sostienen que los bancos centrales de la ASEAN deben ampliar su papel, centrándose no solo en controlar la inflación, sino también en apoyar la resiliencia de sus economías ante las crisis climáticas y energéticas.

En 2026, Filipinas asumirá la presidencia de la ASEAN bajo el lema "Juntos forjando el futuro". En la XIII Reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales de la ASEAN, celebrada en abril, los países reafirmaron su compromiso de fortalecer la coordinación de políticas, consolidar la estabilidad financiera y promover las finanzas sostenibles.

En la conferencia también se destacaron las preocupaciones compartidas sobre el impacto de las tensiones geopolíticas , la volatilidad energética y la fragmentación económica mundial. Asimismo, los países acogieron con beneplácito la propuesta del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) de un paquete de apoyo de 30.000 millones de dólares para la ASEAN entre 2026 y 2030, con el fin de fortalecer su resiliencia ante las crisis externas.

El nuevo papel de los bancos centrales en la transición energética.

Una de las prioridades estratégicas actuales de la ASEAN es el desarrollo de la Red Eléctrica de la ASEAN, una iniciativa para conectar los sistemas eléctricos de los estados miembros con el fin de mejorar la seguridad energética y promover la transición hacia una economía baja en carbono.

Este no es solo un proyecto de infraestructura energética, sino también una herramienta para mitigar los riesgos económicos a largo plazo. La interconexión de la red ayuda a los países miembros a compartir la electricidad de forma más eficiente, reducir la dependencia de los combustibles importados y limitar las fluctuaciones de los precios de la energía en un mercado global incierto.

Sin embargo, el mayor desafío reside en la financiación. Los proyectos energéticos transfronterizos requieren inversiones masivas, tienen largos periodos de recuperación de la inversión y conllevan un alto nivel de riesgo. Esto genera cautela en muchos bancos comerciales, ya que las normativas actuales sobre solvencia no incentivan la financiación de proyectos de infraestructura a largo plazo.

En este contexto, crece el debate sobre la necesidad de que los bancos centrales de la ASEAN se involucren más activamente mediante programas de refinanciamiento específicos. Con este mecanismo, los bancos centrales proporcionan financiación en condiciones favorables a los bancos comerciales, siempre que los fondos se destinen a proyectos dentro de la Red Eléctrica de la ASEAN.

Este enfoque puede ayudar a reducir los costes de capital de los proyectos de infraestructura estratégica, al tiempo que aumenta la confianza del sector privado en la sostenibilidad a largo plazo de la transición energética.

De hecho, la tendencia a ampliar el papel de los bancos centrales en las finanzas verdes no es nueva. El Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra y el Banco Popular de China han implementado programas para apoyar el crédito verde o la liquidez preferencial para los sectores que sirven a la transición energética.

Para la ASEAN, la coordinación a nivel regional se considera más eficaz que la coordinación entre países individuales. Se podría considerar la creación de un grupo de trabajo conjunto entre los bancos centrales de la ASEAN o ASEAN+3 para desarrollar un mecanismo de refinanciación para proyectos energéticos estratégicos antes de finales de 2026.

En la Conferencia AFMGM 2026, los países participantes también acogieron con satisfacción la iniciativa de establecer un Fondo Regional de Conectividad Energética para apoyar el desarrollo de la red eléctrica de la ASEAN y mejorar la seguridad energética regional.

Ante la continua volatilidad de los precios de la energía, impulsada por la inestabilidad geopolítica, la necesidad de fortalecer los mecanismos regionales de coordinación energética se vuelve cada vez más urgente. En recientes debates dentro de la ASEAN, también se ha abordado la posibilidad de establecer un mecanismo común de reservas de petróleo y mejorar la interconexión de las redes eléctricas transnacionales para mitigar los riesgos de suministro.

Aumentar la resiliencia del sistema financiero.

Además de los problemas energéticos, la ASEAN también se enfrenta al riesgo de una creciente inestabilidad financiera debido a la superposición cada vez mayor de crisis económicas.

Los mecanismos actuales de gestión de riesgos se basan principalmente en la suposición de que las crisis económicas ocurren de forma independiente. Sin embargo, la realidad demuestra que las crisis suelen producirse simultáneamente y se refuerzan mutuamente. Una sequía puede elevar los precios de los alimentos; el aumento de los precios de los alimentos genera inflación; el aumento de los tipos de interés incrementa la carga de la deuda de las empresas y los hogares, afectando así al sistema bancario.

Ante esta situación, muchos expertos han sugerido que la ASEAN establezca «zonas de amortiguación de riesgo sistémico» para las instituciones financieras. Estas zonas implicarían requisitos de capital adicionales para aumentar la resiliencia de los bancos y las aseguradoras frente a las crisis climáticas y macroeconómicas. Un enfoque destacable es el modelo de «doble objetivo» propuesto por los expertos Satoshi Ikeda y Pierre Monnin.

Según este modelo, el colchón de riesgo consta de dos componentes. El primero es la «absorción de riesgos», que exige a las instituciones financieras mantener un capital suficiente para resistir crisis complejas. El segundo es la «prevención», que reduce los requisitos de capital para las instituciones que financian activamente transiciones energéticas, adaptación al cambio climático y proyectos bajos en carbono. Este enfoque busca incentivar los flujos de capital privado hacia sectores que contribuyen a mitigar los riesgos económicos a largo plazo.

Los responsables políticos de la ASEAN también están reforzando la coordinación para fortalecer la red de seguridad financiera de la región. En la reciente reunión ASEAN+3, los ministros de finanzas y los gobernadores de los bancos centrales reafirmaron su compromiso de mantener la estabilidad macroeconómica y coordinar las respuestas a las incertidumbres globales.

A largo plazo, se considera que ambas iniciativas —la refinanciación de la red eléctrica de la ASEAN y la creación de un colchón de riesgo sistémico— son mutuamente beneficiosas. En concreto, la inversión en infraestructura de energía limpia contribuye a reducir la volatilidad de los precios de la energía y la presión inflacionaria, mientras que los mecanismos de seguridad financiera ayudan al sistema bancario a mantener su capacidad de préstamo incluso durante las crisis.

A medida que el Sudeste Asiático entra en una nueva fase de cambios significativos, ampliar el papel de los bancos centrales y las autoridades de supervisión financiera se considera crucial para garantizar la estabilidad y el crecimiento a largo plazo de la región. Con su presidencia de la ASEAN en 2026, Filipinas tiene la oportunidad de promover un programa de cooperación financiera más estratégico para todo el bloque.

Fuente: https://daibieunhandan.vn/asean-truc-yeu-cau-doi-moi-cong-cu-tai-chinh-10417202.html


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