
El camino hacia esos grandes escenarios deportivos nunca ha sido fácil. Es un camino de fuerza de voluntad, aspiración y pasos cautelosos pero resueltos, que han permitido que, desde sus humildes comienzos, el deporte vietnamita se haya consolidado gradualmente en el panorama deportivo continental y mundial .
De los Juegos Asiáticos a los Juegos Olímpicos
En comparación con otros países del sudeste asiático, los Juegos Asiáticos y los Juegos Olímpicos son mucho más competitivos, reuniendo a las principales potencias deportivas con sistemas de entrenamiento, ciencia deportiva y recursos superiores. En este contexto, cada medalla ganada por el deporte vietnamita no solo representa un logro, sino que también simboliza la fuerza de voluntad, la resiliencia y el espíritu indomable del pueblo vietnamita.
En los Juegos Asiáticos, el deporte vietnamita ha experimentado un progreso notable, pasando de una participación meramente formativa a la obtención de medallas en disciplinas destacadas como atletismo, tiro, taekwondo, karate, sepak takraw, remo y halterofilia. Estas medallas de oro no solo representan logros individuales, sino que también reafirman la capacidad competitiva de Vietnam a nivel continental, reflejando la eficacia de una estrategia de inversión específica, la selección de disciplinas fuertes y el desarrollo sistemático de una nueva generación de atletas.
El primer hito histórico que cabe destacar es la medalla de oro obtenida por el artista marcial Tran Quang Ha en los Juegos Asiáticos de 1994. Este logro tuvo una importancia especial dadas las dificultades económicas del país y sus limitados recursos para el entrenamiento. Esta victoria no solo marcó el comienzo de una nueva era para el deporte vietnamita, sino que también despertó una gran confianza en la competitividad de los atletas vietnamitas a nivel continental.
Posteriormente, la medalla de plata olímpica obtenida por el taekwondo Tran Hieu Ngan en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 marcó la primera vez que el deporte vietnamita subió al podio olímpico. Estos logros no solo fueron históricos, sino que también abrieron una dirección estratégica para la inversión en deportes con potencial para competir a nivel mundial.
La culminación de esa trayectoria fue la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, ganada por el tirador Hoang Xuan Vinh, un logro histórico. Esto no solo fue resultado de la excelencia individual, sino también la culminación de un largo y científico proceso de preparación, el apoyo de la familia y los entrenadores, y especialmente la inversión cada vez más sistemática del Estado en el deporte de alto rendimiento.
Estos logros demuestran que, con la estrategia adecuada, una preparación científica sólida y una gran determinación, el deporte vietnamita puede alcanzar sin duda cotas continentales y mundiales. Es un camino desafiante pero gratificante, un camino que no solo genera éxitos, sino que también infunde confianza en las futuras generaciones de atletas.

De la gloria del logro a la necesidad de innovación.
Sin embargo, tras estas medallas se esconden importantes preocupaciones. En comparación con muchos países de la región y del continente, los logros de Vietnam en los Juegos Asiáticos y los Juegos Olímpicos siguen siendo modestos, y no se corresponden con su potencial ni con sus aspiraciones de desarrollo.
Uno de los aspectos fundamentales es el entrenamiento de los atletas de élite. Para competir en los Juegos Olímpicos, el talento es una condición necesaria, pero no suficiente; más importante aún es contar con un sistema de entrenamiento moderno, el apoyo de la ciencia y la tecnología, un entorno de competición internacional regular y un mecanismo de recompensa lo suficientemente sólido como para retener y desarrollar a los atletas.
Desde una perspectiva profesional, el profesor Lam Quang Thanh enfatizó: "El deporte vietnamita necesita aplicar el desarrollo científico y tecnológico y la innovación para desarrollar deportes de alto rendimiento. En la sociedad moderna, la posición del deporte de alto rendimiento es cada vez más importante debido a los valores que aporta a las personas, la sociedad y la economía, y a que promueve la imagen de cada país en el ámbito internacional, fortaleciendo el orgullo nacional y demostrando la fortaleza de la nación".
Según el profesor Lam Quang Thanh, si bien los deportes de alto rendimiento han experimentado avances prometedores, los logros en los deportes olímpicos aún están por debajo de los del continente y del resto del mundo, especialmente debido a las limitaciones en la investigación y la aplicación de la ciencia y la tecnología en el entrenamiento de atletas de alto nivel. Para lograr un avance significativo, el profesor Lam Quang Thanh propuso innovaciones fundamentales, que abarcan desde el desarrollo de atletas de élite y la aplicación de la ciencia integrada en el entrenamiento hasta la transformación digital, la mejora de las instituciones y la promoción de la integración internacional en el campo de la ciencia y la tecnología del deporte. Estas sugerencias no solo tienen relevancia profesional, sino que también exigen una renovación integral del pensamiento sobre el desarrollo deportivo, pasando de un enfoque basado en el movimiento a uno basado en la ciencia, los datos y la estrategia a largo plazo.
A medida que el país entra en una nueva etapa de desarrollo, con las exigencias de una profunda integración y una competencia global, el deporte vietnamita no puede limitarse a "ganar medallas", sino que debe aspirar a construir un ecosistema deportivo moderno y profesional capaz de competir de forma sostenible a nivel continental y mundial.
Emprende una nueva aventura.
El camino desde los Juegos Asiáticos hasta los Juegos Olímpicos no es solo un camino de medallas, sino también un camino de aspiración nacional: la aspiración de afianzar la posición de Vietnam en el mapa deportivo mundial.
Cada logro alcanzado representa un progreso, pero también sirve como recordatorio de que el camino por delante es largo y está lleno de desafíos. Para que los éxitos sean más que momentos aislados, sino logros sistémicos y sostenibles, el deporte vietnamita necesita un cambio más radical en su mentalidad, estrategia y métodos organizativos.
Esta no es solo la historia de atletas o equipos, sino un problema que afecta a todo el sistema deportivo, desde los mecanismos, las políticas y los recursos hasta la ciencia, la tecnología y la cooperación internacional.
Es a partir de estas demandas que se está forjando una nueva visión: construir un sistema deportivo vietnamita integral y sostenible, sólido tanto en su base como capaz de alcanzar la excelencia olímpica. Para lograr esta visión, la clave reside no solo en aumentar los recursos, sino también en asignarlos y utilizarlos eficazmente, centrándose en áreas fundamentales. Identificar los deportes olímpicos adecuados, desarrollar programas de entrenamiento a largo plazo y vincular estrechamente el entrenamiento nacional con la competición internacional serán factores decisivos.
Además, el deporte vietnamita necesita adoptar gradualmente un modelo de desarrollo moderno donde la ciencia y la tecnología, la biomedicina deportiva y la gestión de datos se conviertan en herramientas clave para mejorar el rendimiento. Más importante aún, debe construirse un ecosistema deportivo dinámico en el que el Estado desempeñe un papel facilitador, mientras que la sociedad, las empresas y las organizaciones participen en el desarrollo. Mediante este movimiento coordinado, el deporte no solo alcanzará nuevas cotas, sino que también difundirá sus valores ampliamente, convirtiéndose en un sector socioeconómico muy prometedor en la nueva fase de desarrollo del país.
Esto también sirve como una transición natural a la siguiente etapa, donde el deporte no solo se centra en el logro, sino que también se convierte en una fuerza impulsora crucial para el desarrollo económico y social y la mejora de la calidad de los recursos humanos de la nación.
(Continuará)
Fuente: https://baovanhoa.vn/the-thao/bai-3-nhung-dau-moc-vang-214237.html







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