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Según el Centro para el Control de Enfermedades de Ciudad Ho Chi Minh (HCDC), la escoliosis infantil suele progresar lentamente y rara vez causa dolor en sus primeras etapas. Por lo tanto, la observación regular por parte de los padres es fundamental para la detección temprana, lo que ayuda a limitar el riesgo de deformidad espinal y complicaciones posteriores.
Cada semana, los padres solo necesitan dedicar unos minutos a revisar la postura de su hijo. Cuando el niño esté de pie, observe si los hombros están equilibrados, si un omóplato está más alto que el otro, si las caderas están desniveladas o si la ropa le queda holgada de un lado. El espacio entre los brazos y el torso también debe ser relativamente simétrico a ambos lados.
Otra forma sencilla de comprobarlo es pedirle al niño que se incline hacia adelante con las piernas juntas y los brazos relajados. Si observan una protuberancia inusual en un lado de la espalda o una desviación en la columna vertebral, los padres deben llevar al niño al médico.
Además, los niños que se quejan con frecuencia de dolor de espalda después de estar sentados durante largos períodos, que tienen una postura desequilibrada o que usan ropa que no les queda bien también pueden ser señales a las que hay que prestar atención.
Los médicos recomiendan que, al detectar anomalías, los padres no intenten automedicar a sus hijos en casa, sino que los lleven a un centro especializado para que los examinen y, si es necesario, les realicen radiografías. La detección temprana mejora la eficacia del tratamiento, limita las deformidades de la columna vertebral y garantiza el desarrollo integral del niño.
Fuente: https://vtv.vn/cach-nhan-biet-som-veo-cot-song-o-tre-10026062620011007.htm










