Uno de los temas que ha captado la atención pública en los últimos días es la racionalización y reorganización del aparato gubernamental. La población de todo el país respalda esta importante política y plan, reconociéndolo como un paso crucial para "aligerar la burocracia y permitirle alcanzar mayores logros".
Para quienes forman parte del sistema, la preocupación es aún mayor. Tras la reestructuración, habrá un gran excedente de mano de obra. La cuestión ahora es cómo gestionar esta fuerza laboral.
Con la necesidad de reducir la estructura interna entre un 15% y un 20%, se diseñará la estructura organizativa para calcular cuántas personas se necesitan para su funcionamiento.
Según el plan, el Decreto que estipula el régimen y las políticas para los funcionarios, empleados públicos y trabajadores al implementar la reestructuración y racionalización organizativa se redactará y finalizará antes del 20 de diciembre de 2024.
Sin duda, habrá políticas superiores, lo suficientemente sólidas como para garantizar los derechos de los trabajadores.
En la rueda de prensa habitual del gobierno del pasado fin de semana, un representante del Ministerio del Interior también afirmó que esta política garantizará soluciones adecuadas para los funcionarios y empleados públicos del sistema que deseen trasladarse a otras áreas y dejar de trabajar en organismos estatales.
El objetivo es establecer mecanismos para retener a personas con talento, garantizar el principio de construir una administración pública basada en el mérito y atraer a personas con talento tanto del país como del extranjero.
Aún no se ha determinado el número de funcionarios, empleados públicos y demás personal que podrían verse afectados por la reestructuración, ya que los organismos están elaborando el marco organizativo. Solo después de ello contarán con planes y cálculos para la transferencia y redistribución del trabajo en cada departamento, partiendo del principio de que las personas están vinculadas a sus puestos de trabajo.
Con la necesidad de reducir la estructura interna entre un 15 % y un 20 %, se calculará el número de personal necesario para operar el sistema durante el proceso de reestructuración. En caso de fusión de unidades funcionales, departamentos o divisiones, si existe un excedente, se realizarán cálculos para retener a quienes aún se encuentren dentro del rango de edad elegible, posean las habilidades y cualidades necesarias, tengan potencial de desarrollo y se establecerá un mecanismo para permitirles jubilarse, de forma similar a quienes se acercan a la edad de jubilación.
Así pues, se puede observar que, si bien aún no se dispone de estadísticas específicas, un número significativo de funcionarios, empleados públicos y empleados tendrán que abandonar el aparato estatal. ¿Qué harán entonces tras la reestructuración?
En primer lugar, para quienes poseen las habilidades y cualificaciones necesarias, encontrar un nuevo empleo no debería ser demasiado difícil. Del mismo modo, para quienes son dinámicos y gozan de estabilidad económica, cambiar al mundo empresarial o a otro tipo de trabajo no debería suponer un gran problema.
Para quienes realmente "van a trabajar con paraguas por la mañana y regresan a casa con él por la noche", encontrar un nuevo empleo podría no ser fácil. Esto podría ser una desventaja para ellos, pero podría ser beneficioso para el funcionamiento del sistema.
En cualquier caso, quienes se jubilan deberían planificar su futuro con antelación, especialmente aquellos que aún pueden trabajar durante mucho tiempo. Esto evitará el desperdicio de recursos y que se conviertan en una carga para la sociedad.
Algunas personas próximas a la edad de jubilación también regresarán esta vez. Dada la calidad de vida actual, tener entre 60 y 65 años no se considera ser viejo; aún conservan una mente lúcida y perspicaz. Si se les da la oportunidad, estas personas podrían trabajar como expertos, consultores, emprender sus propios negocios o incluso planificar su jubilación tras muchos años de trabajo arduo.
La racionalización del aparato administrativo representa una revolución importante para el país. Sin duda, tras esta racionalización, el sistema funcionará con mayor eficiencia y optimizará los gastos. Esto contribuirá a acelerar el crecimiento del país, generar mejores resultados y beneficiará a todos los ciudadanos, incluidos aquellos afectados por la reducción de personal.
Fuente: https://www.baogiaothong.vn/can-bo-doi-du-lam-gi-sau-tinh-gon-bo-may-192241209070306619.htm







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