Centrándose en el tema del borrador y la experiencia internacional, el periódico Education & Times entrevistó al Dr. Ho Thanh Tri, director del Instituto Internacional HUIT de la Universidad de Industria y Comercio de Ciudad Ho Chi Minh.
—Señor, ¿el principal obstáculo para las universidades hoy en día al abordar la IA es la falta de herramientas tecnológicas o la falta de códigos de conducta académica?
En mi opinión, la mayor debilidad de muchas universidades hoy en día no es la falta de herramientas tecnológicas, sino la falta de un sistema de gobernanza claro y un código de conducta para la IA en el entorno académico.
En realidad, la tecnología se desarrolla con gran rapidez. Muchos centros educativos tienen acceso completo a software antiplagio, sistemas de supervisión de exámenes y herramientas de detección de contenido generadas por IA. Sin embargo, el mayor desafío reside en que aún no hemos determinado hasta qué punto la IA puede brindar apoyo, ni dónde se traza la línea entre el "apoyo al aprendizaje" y la "sustitución de la competencia académica".
Actualmente, en muchos centros educativos, estudiantes e incluso profesores siguen utilizando la IA de forma espontánea. Algunos la prohíben por completo, mientras que otros carecen de directrices al respecto. Esto genera fácilmente una falta de uniformidad en la evaluación académica y crea lagunas en la rendición de cuentas. Por lo tanto, lo que los centros educativos necesitan ahora es desarrollar un código de conducta transparente y práctico en relación con la IA.
Por ejemplo, es necesario establecer regulaciones claras sobre cuándo se puede usar la IA, el nivel de uso, las obligaciones de presentación de informes y las responsabilidades académicas relacionadas. Más importante aún, este conjunto de normas no solo debe servir de control, sino también de orientación pedagógica. Esto implica ayudar a los estudiantes a comprender cómo usar la IA como una herramienta para fomentar el pensamiento, la investigación y la creatividad, en lugar de volverse completamente dependientes de la tecnología.

¿Podría compartir las experiencias de algunos países que han tomado medidas concretas en materia de gobernanza de la IA en la educación superior que valga la pena tener en cuenta?
De hecho, muchos países del mundo están pasando de una mentalidad de "prohibición de la IA" a una de "gobernanza de la IA". En Estados Unidos y Europa, universidades de renombre como Harvard y Oxford permiten el uso de la IA dentro de ciertos límites y exigen a los estudiantes que declaren su uso en el ámbito académico. Cabe destacar que países vecinos de Vietnam, como China, Corea del Sur y Japón, están desarrollando rápidamente códigos de conducta para la IA en la educación superior.
En China, muchas universidades importantes, como la Universidad de Tsinghua y la Universidad de Fudan, han emitido directrices oficiales sobre el uso de la IA. Algunas universidades exigen a los estudiantes que declaren si utilizan IA en su trabajo, e incluso estipulan que la IA no puede sustituir actividades fundamentales como la generación de ideas de investigación, el análisis de datos o la elaboración de conclusiones científicas .
China también hace especial hincapié en la ética de la IA, la seguridad de los datos y la responsabilidad académica de los estudiantes. Corea del Sur se centra firmemente en la ética de la IA en la educación superior. Universidades como la Universidad Nacional de Seúl no solo desarrollan directrices para el uso de la IA, sino que también innovan en los métodos de prueba y evaluación para limitar la dependencia excesiva de esta tecnología.
En Japón, la Universidad de Tokio permite el uso de la IA, pero enfatiza que los estudiantes deben responsabilizarse de su propio contenido académico. En la era de la IA, Japón valora especialmente el autoaprendizaje, el pensamiento independiente y la integridad académica.
Es evidente que la tendencia general no es oponerse a la IA, sino construir una cultura de uso transparente, responsable y académicamente ético de la misma. Esto es algo que las universidades vietnamitas también deben priorizar en el futuro.

—Para construir una "cultura de honestidad digital", ¿qué responsabilidades tienen los estudiantes, el profesorado y la universidad, señor?
Para los estudiantes, lo más importante es cambiar su percepción del aprendizaje en la era digital. La IA puede ayudar en la búsqueda de información, sugerir ideas o aumentar la eficiencia del aprendizaje, pero no puede reemplazar el pensamiento crítico, las habilidades analíticas ni las capacidades reales de los estudiantes. Si los estudiantes dependen completamente de la IA para las tareas, la redacción de informes o la investigación, serán ellos quienes sufrirán las consecuencias. Por lo tanto, es responsabilidad de los estudiantes usar la IA de forma transparente y responsable, verificar la información y respetar la integridad académica.
Para los docentes, su función actual no se limita a impartir conocimientos, sino que también implica convertirse en guías sobre cómo aprender y utilizar la tecnología correctamente. Necesitan actualizar sus competencias digitales y comprender el funcionamiento de la IA para diseñar métodos de enseñanza y evaluación más adecuados. Asimismo, deben ser un ejemplo de ética académica y utilizar la IA de forma responsable en la investigación y la docencia.
Desde la perspectiva de la escuela, este es el factor decisivo para forjar una cultura de integridad digital. Las escuelas deben desarrollar un código de conducta para la IA que sea claro, transparente y práctico. Más importante aún, deben crear un entorno académico que fomente la creatividad, el pensamiento independiente y la honestidad en el aprendizaje, en lugar de centrarse únicamente en las calificaciones.
Además, las universidades deben invertir en la formación de profesores y estudiantes en habilidades digitales, ética digital y capacidades de IA. La tecnología puede cambiar muy rápidamente, pero sin construir una cultura académica sólida, será difícil garantizar la calidad de la educación a largo plazo.

- Si cada escuela desarrolla su propio conjunto único de reglas de integridad de la IA, ¿podría esto crear disparidades académicas entre las instituciones?
En primer lugar, los organismos reguladores deben establecer un marco jurídico unificado para la aplicación de la IA en la educación superior. Esto es fundamental para evitar que cada institución la aplique de forma diferente, lo que podría generar discrepancias en los estándares académicos o deficiencias en la rendición de cuentas y la ética. El marco jurídico debe estipular principios básicos como la transparencia en el uso de la IA, la responsabilidad académica, la protección de datos, la privacidad, la ética de la IA y las limitaciones en su uso para pruebas y evaluaciones.
Además, el papel del Estado no debe limitarse a la gestión o el control, sino que también debe promover la innovación en la educación superior. La IA es una tendencia global e imparable, por lo que el órgano rector debe crear las condiciones necesarias para que las universidades experimenten con nuevos modelos de formación, innoven en los métodos de evaluación y desarrollen capacidades de IA para el profesorado y el alumnado.
Otro papel fundamental es establecer estándares comunes de integridad académica en la era digital. Esto servirá de base para garantizar la equidad y la calidad de la educación en las instituciones de educación superior. El Estado puede proporcionar un conjunto de principios fundamentales, mientras que las universidades los perfeccionarán según sus características específicas.
Además, el órgano rector debe invertir en infraestructura digital, datos educativos y formación de personal altamente cualificado en IA. Actualmente, no todas las escuelas cuentan con los recursos tecnológicos ni el personal profesional suficientes para implementar la IA de forma eficaz. Sin el apoyo político y los recursos del gobierno, la brecha en la transformación digital entre las escuelas se ampliará.
La experiencia internacional demuestra que muchos países, como China, Corea del Sur, Singapur y los países europeos, permiten que el Estado participe en la creación de un marco de gobernanza para la IA en la educación, en lugar de dejarlo exclusivamente en manos de cada escuela. Este enfoque también resulta adecuado para Vietnam en la actualidad.
En mi opinión, lo más importante es que el órgano rector mantenga un equilibrio entre dos objetivos: promover la innovación tecnológica en la educación superior, garantizando al mismo tiempo la integridad académica, la calidad de la formación y los derechos de los estudiantes en la era de la IA.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/can-chuan-muc-hoc-thuat-moi-post781601.html







