Defender la soberanía digital: construir confianza digital nacional.
El ciberespacio se está convirtiendo en un nuevo frente para la soberanía nacional, a medida que los datos, la inteligencia artificial y la infraestructura digital se entrelazan cada vez más con todos los aspectos de la economía y la vida social. Ante el creciente riesgo de ciberataques, filtraciones de datos y dependencia tecnológica, esta serie de artículos del número especial «Manteniendo la soberanía digital: Construyendo confianza digital nacional» analizará los desafíos que enfrenta Vietnam en su camino hacia la construcción de una nación digital segura, autosuficiente y confiable.
En los últimos años, el mundo ha sido testigo de numerosos ciberataques que han paralizado aeropuertos, hospitales, centrales eléctricas, sistemas financieros y cadenas de suministro globales. Simultáneamente, la inteligencia artificial se desarrolla a un ritmo vertiginoso, los datos se convierten en un recurso estratégico y la tecnología cuántica comienza a representar una amenaza para los estándares de cifrado tradicionales. Un país puede contar con una infraestructura moderna y una economía digital en rápido crecimiento, pero si los datos de sus ciudadanos, sus sistemas operativos o su infraestructura crítica están controlados desde el exterior, surgirá un vacío de seguridad en pleno desarrollo.
En este contexto, la Directiva n.º 57-CT/TW del Comité Central del Partido, emitida el último día de 2025, revela una nueva perspectiva sobre la protección de la Patria en el espacio digital. Desde la exigencia de que «no se pongan en uso sistemas que no garanticen la seguridad», hasta la orientación hacia el desarrollo de tecnologías clave «Hecho en Vietnam» y la construcción de una «postura de seguridad ciudadana en el ciberespacio», la Directiva 57 no se limita a abordar la seguridad de los datos o la prevención de ciberataques desde un punto de vista técnico. Este documento refleja claramente una exigencia más amplia: la necesidad de erigir nuevos «escudos de defensa» para salvaguardar la soberanía digital nacional durante un período de profunda transformación digital.

El ciberespacio se ha convertido en una "frontera blanda".
El 22 de mayo de 2026, en la Cumbre de Seguridad de Vietnam 2026, el Mayor General Nguyen Tung Hung, Subcomandante del Comando de Guerra Cibernética, hizo una declaración concisa pero que invita a la reflexión: "Una nación no puede garantizar su soberanía digital si depende por completo de tecnología extranjera". Esta no fue solo una advertencia teórica.
A lo largo de los años, el mundo ha sido testigo de una serie de ciberataques que han interrumpido las operaciones incluso de naciones tecnológicamente avanzadas. Algunos hospitales se han visto obligados a suspender temporalmente los servicios médicos debido al cifrado de sus sistemas de datos. Aeropuertos, sistemas de petróleo y gas, y corporaciones financieras han tenido que cesar sus operaciones durante horas, incluso días. El daño va más allá de las cifras económicas y tiene un impacto psicológico y social, socavando la confianza pública en la seguridad de la infraestructura digital.
En Vietnam, la transformación digital avanza a pasos agigantados. Los datos demográficos, los servicios públicos en línea, la banca digital, los historiales médicos electrónicos, el comercio electrónico y las plataformas de IA se están integrando profundamente en prácticamente todos los aspectos de la vida. Tareas que antes requerían interacción presencial ahora se realizan en línea con tan solo unos toques en la pantalla.
Cuanto mayor sea la dependencia de la sociedad respecto a la infraestructura digital, mayor será el riesgo que corre si el sistema es atacado o se filtran datos. El coronel Nguyen Hong Quan, subdirector del Departamento de Ciberseguridad y Prevención de Delitos de Alta Tecnología (A05, Ministerio de Seguridad Pública), afirmó que los grupos de ciberdelincuentes están utilizando actualmente la IA para crear deepfakes que imitan voces y rostros, propagar malware y organizar ataques dirigidos contra agencias, empresas e individuos.
Numerosas estafas recientes demuestran que, con tan solo unos minutos de descuido, los usuarios pueden perder todo el dinero de sus cuentas. Muchas empresas han sufrido crisis tras filtraciones de datos de clientes o ataques que han provocado la interrupción de sus sistemas. Lo que más preocupa a los expertos son los riesgos que aún no se han materializado por completo.
En la Cumbre de Seguridad de Vietnam de 2026, el general de división Nguyen Tung Hung mencionó la estrategia de "recopilar primero, decodificar después" que siguen muchos países que poseen tecnología cuántica. Los datos podrían recopilarse silenciosamente hoy, esperando hasta que las capacidades de decodificación sean lo suficientemente potentes en el futuro.
En otras palabras, lo que hoy se considera "seguro" podría no serlo en unos años. A medida que los datos se conviertan en un componente fundamental de la economía digital, estarán vinculados a la seguridad nacional, el control de la infraestructura y la autonomía de cada nación en el ciberespacio.

Directiva 57 y advertencias sobre el futuro próximo.
En este contexto, la Directiva n.º 57-CT/TW, emitida a finales de 2025, cobra especial relevancia. Por primera vez, la ciberseguridad, la seguridad de la información y la seguridad de los datos se vinculan directamente con la soberanía nacional, la estabilidad política y la competitividad del país.
La directiva establece: "Garantizar la ciberseguridad, la seguridad de los datos y la confidencialidad de la información no es solo una tarea técnica, sino también una cuestión de seguridad nacional, soberanía nacional, estabilidad política y social, y competitividad nacional".
Este enfoque demuestra que la ciberseguridad ahora se considera a nivel de seguridad nacional, en lugar de ser simplemente una cuestión técnica u operativa como ocurría antes.
La publicación de la Directiva 57 coincidió con la campaña de transformación digital más ambiciosa que Vietnam ha llevado a cabo hasta la fecha. Tras la reestructuración y racionalización del aparato administrativo y la implementación de un modelo de gobierno local de dos niveles, la cantidad de datos administrativos, demográficos y operativos del sistema político ha aumentado significativamente, y el nivel de interconexión se ha vuelto cada vez más profundo.
Esto genera grandes oportunidades para la reforma administrativa y la mejora de la eficiencia en la gobernanza. Sin embargo, si estos sistemas son atacados o se filtran datos, las consecuencias serán mucho mayores que antes.
La Directiva 57 también aborda directamente muchas deficiencias existentes: la falta de una infraestructura digital sincronizada, la puesta en marcha de numerosos sistemas sin garantizar la seguridad, la escasez de recursos humanos altamente cualificados y un bajo nivel de autosuficiencia tecnológica. Por lo tanto, la exigencia de que «no se pongan en funcionamiento sistemas que no garanticen la seguridad» puede considerarse un cambio significativo en la concepción del desarrollo digital.
Durante muchos años, en numerosos lugares, se ha priorizado la velocidad de implementación, mientras que las capas de ciberseguridad se han añadido posteriormente. Solo después de que ocurren incidentes se intenta corregir y parchear las vulnerabilidades. Este enfoque puede ser aceptable durante la fase inicial de transición, pero se vuelve muy arriesgado una vez que los datos y la infraestructura digital se convierten en la base tanto de la gobernanza como de la economía.
Mientras tanto, la inteligencia artificial y la tecnología cuántica están reduciendo la brecha entre ataque y defensa mucho más rápido que antes.
Si bien antes los ciberataques requerían un tiempo de preparación considerable, la IA ahora puede escanear automáticamente vulnerabilidades, crear malware y emular voces o imágenes con un alto grado de sofisticación. Los ataques a la cadena de suministro, a las plataformas en la nube, a los centros de datos o a los sistemas de IA se están convirtiendo en una amenaza real en muchos países.
La soberanía digital no puede sustentarse en tecnología prestada.
Uno de los temas más debatidos en la Cumbre de Seguridad de Vietnam 2026 fue la creciente dependencia de la tecnología extranjera. Según el general de división Nguyen Tung Hung, la mayoría de los sistemas actuales utilizan plataformas de computación en la nube transfronterizas, equipos de red importados y tecnologías centrales del extranjero. Esto permite un despliegue rápido y la optimización de costes, pero también conlleva el riesgo de perder el control de los datos y depender de proveedores externos.
Esa historia no es exclusiva de Vietnam.
En los últimos años, el mundo ha sido testigo de una feroz competencia en torno a los chips semiconductores, la IA, los datos y la infraestructura digital. Los datos se consideran un nuevo recurso estratégico, mientras que las tecnologías clave están cada vez más vinculadas al prestigio nacional.
Por lo tanto, cuando la Directiva 57 hizo hincapié en el lema "autosuficiencia, autonomía y autofortalecimiento" para desarrollar el potencial de la ciberseguridad y el ecosistema de productos de ciberseguridad de Vietnam, priorizando el dominio de las tecnologías centrales, esto se convirtió en un requisito práctico del proceso de desarrollo.
La directiva también establece directrices muy específicas, como la investigación de algoritmos criptográficos resistentes a la computación cuántica, el desarrollo de chips de seguridad "Hechos en Vietnam" y la priorización del uso de productos nacionales de ciberseguridad en proyectos de inversión pública.
Esto también genera presión para lograr una mayor autosuficiencia en tecnología e infraestructura de datos. Sin dominar las tecnologías subyacentes y la infraestructura de datos, la protección de la soberanía digital siempre se enfrentará a una brecha insuperable.
Otro punto que se destaca en la Directiva es la creación de una "postura de seguridad ciudadana vinculada a una postura de defensa nacional en el ciberespacio".
Esto demuestra que la ciberseguridad ya no es responsabilidad exclusiva de fuerzas especializadas. Las empresas tecnológicas, las compañías de telecomunicaciones, las instituciones financieras, los bancos e incluso los usuarios de internet se están integrando al sistema de defensa.
En realidad, muchas estafas online exitosas no se basan en técnicas demasiado complejas. Un simple enlace falso, una llamada de voz generada por IA que suplanta la identidad de un familiar o una cuenta de redes sociales no verificada pueden causar daños significativos.
Quizás por eso la Directiva 57 dedica una parte importante de su espacio a la creación de una "generación de ciudadanos digitales", integrando el conocimiento de la ciberseguridad en el sistema educativo nacional, abordando el problema de las tarjetas SIM "basura" y las cuentas "falsas" , e implementando la identidad y autenticación cibernéticas a nivel nacional.
Esta es también una historia sobre la confianza social en el entorno digital. Cuando las personas ya no se sienten seguras en las transacciones en línea, cuando la información verdadera y falsa se difumina y cuando los datos personales están constantemente en riesgo de explotación ilegal, los cimientos de la sociedad digital también se verán afectados.
Cuando los "escudos" ya no sean solo una cuestión del sector tecnológico .
Un cambio notable en la Directiva 57 es el giro significativo en la concepción de la ciberseguridad. Ya no se centra en la respuesta posterior a un incidente, sino que exige una "defensa proactiva", que consiste en identificar las amenazas de forma temprana y a distancia, y preparar las capacidades defensivas correspondientes.
Partiendo de esa premisa, se definieron una serie de tareas: construir un marco nacional de gestión de riesgos de ciberseguridad de acuerdo con las normas internacionales; crear una arquitectura nacional de protección de ciberseguridad multicapa; y ampliar la conectividad de monitoreo a todas las bases de datos y sistemas de información nacionales de todo el sistema político.
Desde la perspectiva empresarial, muchos expertos también creen que la ciberseguridad debe considerarse desde la fase de diseño del sistema. El Sr. Mai Xuan Cuong, representante de Viettel, advirtió que, a medida que los agentes de IA se involucren cada vez más en las operaciones comerciales, los riesgos relacionados con el acceso a los datos, la monitorización de modelos y el control del comportamiento de la IA se volverán mucho más complejos.
Por su parte, Nguyen Tuan Khang, director de la división de Datos e IA de IBM en el sudeste asiático, hizo hincapié en que la gobernanza de datos y la monitorización de los modelos de IA determinarán la fiabilidad de los sistemas de IA en el futuro.
Estas advertencias indican que la competencia que se avecina no se reduce simplemente a quién posee la tecnología más potente. La capacidad de proteger los datos, salvaguardar la infraestructura digital y mantener la confianza social es la verdadera medida de la resiliencia de cada nación en la era digital.
Por lo tanto, mantener la soberanía digital ya no es responsabilidad exclusiva de fuerzas especializadas o empresas tecnológicas. A medida que la administración pública, las operaciones comerciales, las transacciones financieras, la educación, la sanidad, el transporte y otros ámbitos se trasladan al entorno digital, la ciberseguridad se convierte en parte integral de la seguridad vital.
En los próximos años, los ciberataques podrían volverse mucho más sofisticados debido a la influencia de la IA y la tecnología cuántica. Pero quizás el mayor desafío no reside en el malware ni en las intrusiones invisibles, sino en si una nación tiene la capacidad de proteger sus propios datos, su infraestructura y la confianza de su sociedad.
A medida que la vida, la gobernanza y la economía se trasladan al entorno digital, la soberanía nacional también se expande hacia una nueva "región fronteriza". Allí, cada base de datos, cada plataforma tecnológica, cada sistema de identificación y cada transacción en línea están directamente relacionados con la seguridad y la resiliencia de la nación.
En este contexto, la capacidad de proteger el espacio digital se convertirá cada vez más en un indicador de la resiliencia y la eficacia de la gobernanza de cada nación. Por lo tanto, la soberanía digital ya no es una cuestión exclusiva de la industria tecnológica o de las fuerzas de ciberseguridad, sino que está directamente vinculada a la competitividad de la economía y a la sensación de seguridad que los ciudadanos experimentan a diario en el entorno digital.
Desde datos demográficos, identificación electrónica, infraestructura en la nube e inteligencia artificial "Hecha en Vietnam" hasta el desafío de proteger a los usuarios de riesgos cada vez más difíciles de identificar en el ciberespacio, Vietnam está entrando en una fase en la que la necesidad de autosuficiencia tecnológica y la protección de la confianza digital se volverán más urgentes que nunca.
Detrás de estos "escudos de defensa" implementados hoy subyace la necesidad de garantizar que el espacio digital no se convierta en una nueva zona de riesgo para el desarrollo, sino en un lugar donde las personas puedan vivir, trabajar y depositar su confianza en el futuro digital del país con tranquilidad.
Fuente: https://congluan.vn/can-nhung-la-chan-phong-thu-moi-post349928.html







