Cierra los ojos y un torrente de recuerdos entrañables te inunda. Los arrozales y la infancia: esas dos palabras tan queridas se entrelazan, abrazando mi corazón como una dulce melodía. La luz dorada del sol aún brilla sobre los verdes y exuberantes arrozales, el aroma del arroz recién cosechado se mezcla con el olor a tierra: una fragancia que jamás olvidaré.