En los últimos años, se han realizado numerosos esfuerzos para crear un entorno de vida y aprendizaje seguro y saludable para los niños. Reciben cada vez mejor cuidado y atención; estudian en centros y programas educativos que se están reformando gradualmente para desarrollar sus cualidades y habilidades. Además de brindarles conocimientos y educación moral, también se presta cada vez más atención a las actividades para descubrir y cultivar sus talentos y fortalezas. Este es un avance importante, ya que cada niño tiene sus propias fortalezas; con la orientación adecuada, no solo aprenden mejor, sino que también experimentan alegría, confianza y felicidad en su camino hacia la edad adulta.
Sin embargo, la era digital, en rápido desarrollo, plantea nuevas exigencias. Los niños de hoy crecen con internet, la inteligencia artificial (IA), las redes sociales y una base de conocimiento abierta casi ilimitada. Las oportunidades son inmensas, pero los desafíos también son significativos: el riesgo de adicción digital, el deterioro de las habilidades de comunicación presencial, la presión por alcanzar el éxito académico y los impactos negativos del entorno digital. Por lo tanto, fomentar los sueños de los niños en la era digital no solo implica brindarles oportunidades de aprendizaje, sino también garantizar que tengan una salud física adecuada, una sólida base de conocimientos, especialmente experiencia tecnológica, y la resiliencia para adaptarse y elegir el camino correcto.
Para lograrlo, el papel de la familia es insustituible. Los padres deben acompañar a sus hijos con comprensión, respeto por su individualidad y ánimo para explorar sus pasiones; a la vez, guiarlos en habilidades para la vida y en el uso seguro de la tecnología digital. En lugar de imponer expectativas, escuchen los deseos de sus hijos, ayúdenlos a identificar sus fortalezas y debilidades, y a construir gradualmente metas adecuadas.
La escuela también debe seguir implementando eficazmente el Movimiento Escuela Feliz, centrándose en métodos educativos innovadores que fomenten la apertura y la flexibilidad, conectando el conocimiento con la práctica y fortaleciendo la educación STEM, las habilidades digitales y el pensamiento creativo. Más importante aún, la escuela debe ser un lugar que fomente el carácter, inspire el aprendizaje permanente y despierte en cada estudiante el deseo de contribuir.
Cuando las familias y las escuelas trabajan verdaderamente juntas, compartiendo un objetivo común: el desarrollo integral de los niños, sus sueños de juventud se hacen realidad. Esta es la base para que no solo triunfen, sino que también vivan felices y con confianza en el futuro en esta era digital en constante evolución.
Thu Ngoc
Fuente: https://baodongnai.com.vn/dong-nai-cuoi-tuan/202601/chap-canh-uoc-mo-cho-con-07210a1/






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