Inmediatamente después de que Julian Nagelsmann anunciara la convocatoria de Alemania para el Mundial de 2026, surgió la polémica en torno a su selección y el uso de los jugadores. Por ejemplo, el regreso del portero Manuel Neuer mientras Oliver Baumann mantenía un buen nivel; la inclusión de Leroy Sané a pesar de sus discretas actuaciones; la falta de profundidad en el lateral derecho; y un centro del campo considerado bastante flojo…
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| Julian Nagelsmann es demasiado obstinado en sus propias decisiones. |
En realidad, Julian Nagelsmann es un entrenador con una fuerte personalidad, que siempre defiende sus ideas y está dispuesto a seguir las decisiones que considera correctas. En otras palabras, es muy firme, incluso algo obstinado, en sus decisiones. Sin embargo, esa obstinación se acepta cuando da resultados. Haber clasificado a la selección alemana para el Mundial de 2026, junto con una contundente victoria por 7-1 contra Curazao en su primer partido, refuerza aún más la convicción de que las decisiones de Nagelsmann son acertadas.
Sin embargo, las limitaciones en las decisiones de Nagelsmann comenzaron a hacerse evidentes en el segundo partido contra Costa de Marfil. La decisión de alinear a Joshua Kimmich como lateral derecho, el uso de extremos con menor físico y fuerza como Florian Wirtz , Jamal Musiala y Leroy Sané, y especialmente la continua dependencia de Leroy Sané, junto con la pareja de mediocampistas centrales Aleksandar Pavlović y Felix Nmecha, causaron a Alemania considerables dificultades contra un rival que poseía mayor velocidad, resistencia y capacidad de recuperación de balón.
Si las señales de inestabilidad en la victoria contra Costa de Marfil no fueron suficientes para dar la voz de alarma, la derrota ante Ecuador —un equipo con un estilo de juego similar— dejó al descubierto las debilidades de la selección alemana. Aunque lograron clasificarse para la fase eliminatoria, los aficionados esperan que Nagelsmann realice los ajustes necesarios para superar las limitaciones que se han puesto de manifiesto.
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| La selección alemana tuvo una actuación para el olvido en el Mundial de 2026 a pesar de contar con muchos jugadores talentosos en su plantilla que estaban en la cima de su carrera. |
Sin embargo, Julian Nagelsmann se mantuvo firme en sus decisiones tácticas: Joshua Kimmich como lateral derecho, Leroy Sané siguió jugando a pesar de no tener un gran impacto, y la alineación carecía de opciones ofensivas decisivas en el mediocampo, lo que obligó al equipo alemán a depender de centros y duelos aéreos cuando el juego se estancaba. En ese contexto, la capacidad de Paraguay para resistir el ataque alemán es comprensible, ya que habían anticipado en cierta medida el planteamiento de su rival.
Nagelsmann podría argumentar que si el cabezazo de Jonathan Tah hubiera entrado, el partido se habría desarrollado de otra manera. Sin embargo, la cuestión es si la selección alemana depende demasiado de los balones aéreos. Sin diversas opciones de ataque, verse obligados a disputar una arriesgada tanda de penaltis contra Paraguay era una consecuencia inevitable.
La realidad es que la selección alemana vivió un Mundial de 2026 marcado por una notable inestabilidad táctica, que derivó en inestabilidad psicológica al afrontar las tandas de penaltis. La imagen de un equipo obligado a utilizar a sus mejores jugadores aéreos en los últimos instantes refleja aún más el estancamiento en el planteamiento de Nagelsmann.
Cuando el fracaso no se debe a la falta de personal cualificado, sino a las decisiones tácticas del entrenador, especialmente a su enfoque conservador en los ajustes, la responsabilidad recae indudablemente en el jefe del cuerpo técnico. En el caso de Julian Nagelsmann, tanto si dimite como si espera un cambio por parte de la federación, su reputación se verá inevitablemente gravemente perjudicada.
CAO DUY
Fuente: https://baokhanhhoa.vn/the-thao/the-thao-quoc-te/202606/co-chap-0043702/











