La presión que supone el nuevo semestre proviene de las preocupaciones de los padres.
Muchos padres abogan por reanudar las clases a principios de julio para preparar el nuevo curso escolar. Este grupo de padres cree que el último mes de descanso ha sido suficiente para que los niños recuperen energías, y que si continúan descansando durante los próximos dos meses, olvidarán todo lo aprendido, lo que les supondrá una importante desventaja al incorporarse al nuevo currículo, más avanzado. Esto es especialmente cierto para las familias con hijos que se preparan para la transición a otro centro o que se enfrentan a exámenes especializados; la presión de la competencia es tan intensa que no pueden permanecer impasibles viendo cómo sus hijos se quedan atrás respecto a sus compañeros.
Por el contrario, un número significativo de padres se ha manifestado en contra de sobrecargar a los estudiantes con estudios académicos durante este periodo. Comparten la realidad de que la presión de estudiar durante los nueve meses del año escolar regular ya es abrumadora, lo que provoca que muchos niños experimenten fatiga física y mental prolongada. Continuar convirtiendo el verano en un tercer semestre con un horario repleto de clases adicionales les robará a los niños su infancia, privándolos de oportunidades para experimentar la vida real y desarrollar habilidades esenciales para la supervivencia.
Un enfoque equilibrado para garantizar que el verano no se convierta en una carga.
En declaraciones a un reportero del periódico Health and Life, la Dra. Le Thi Huong, experta en educación de la Universidad de Tecnología y Educación de Ciudad Ho Chi Minh, reconoció que ambos puntos de vista provienen del amor de los padres y la preocupación por sus responsabilidades, pero aplicarlos de manera extrema puede tener consecuencias indeseables.

Antes de comenzar con cualquier plan, los padres deben tomarse el tiempo para sentarse a hablar con sus hijos y crear un horario de verano que garantice que los niños se sientan respetados y responsables de sus decisiones.
Los analistas señalan que, si bien no está mal apoyar un descanso tras nueve meses de estudio intenso, si los niños son completamente indisciplinados, se les permite trasnochar, dormir hasta tarde y pasar todo el tiempo frente a las pantallas de sus teléfonos, las vacaciones se verán distorsionadas, alterando por completo sus rutinas saludables. Por el contrario, obligar a los niños a seguir un horario apretado de clases académicas y de idiomas extranjeros a principios de julio es un error perjudicial, ya que confunde el aprendizaje de verano con prolongar el año escolar y les priva de oportunidades para desarrollar habilidades prácticas más allá de los libros de texto.
Según la Dra. Le Thi Huong, la cuestión fundamental no reside en si optar por una pausa total en la escuela o enviar a los niños a clases extraescolares; el verdadero problema es cómo equilibrar el aprendizaje y el juego para favorecer su desarrollo. La solución correcta no radica en elegir una de las dos opciones extremas, sino en un enfoque científicamente equilibrado basado en las capacidades reales de cada niño y las circunstancias específicas de cada familia.
Para solucionar este problema, los expertos sugieren un plan práctico de cuatro pasos para los padres durante el resto del verano. Primero, los padres deben dedicar tiempo a sentarse a conversar con sus hijos, escuchando sus deseos para crear un horario de verano claro que combine armoniosamente el refuerzo gradual del conocimiento, el ejercicio físico, la lectura y las experiencias de la vida real.
A continuación, la familia debe designar claramente a una persona para que acompañe y supervise al niño, evitando así una implementación improvisada. Finalmente, desde el principio deben acordarse los principios relativos a la responsabilidad, las recompensas y los recordatorios, para que el niño aprenda a responsabilizarse de sus decisiones.
La Dra. Le Thi Huong afirmó que el mayor valor de las vacaciones no se mide por la cantidad de clases extra a las que asisten los niños, ni por su comportamiento despreocupado e indisciplinado. Un verano verdaderamente exitoso es aquel en el que los niños comienzan el nuevo año escolar con independencia, buena salud, madurez y llenos de energía positiva.
Fuente: https://suckhoedoisong.vn/co-nen-cho-con-hoc-he-169260621214014374.htm








