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| Actualmente se están desarrollando infraestructuras en la zona de reasentamiento de Bản Áng (comuna de Thanh Thịnh, provincia de Thái Nguyên ) para dar servicio al proyecto de la autopista Bắc Kạn - Chợ Mới. (Foto: proporcionada) |
La inversión pública ha desempeñado durante mucho tiempo el papel de capital semilla, impulsando el crecimiento económico . Cuando este flujo de capital se interrumpe, numerosos proyectos de infraestructura se retrasan, lo que genera una reacción en cadena que afecta a muchos sectores productivos y empresariales. Durante muchos años, se ha repetido el patrón de desembolsos lentos al comienzo del año, seguidos de un aumento repentino al final del mismo.
La paradoja de "tener dinero pero no poder gastarlo" se debe a diversas causas, como la complejidad de los trámites administrativos, las dificultades para obtener los permisos necesarios y la reticencia de algunos funcionarios a asumir responsabilidades. La aplicación de indicadores clave de rendimiento (KPI) puede generar una presión positiva, pasando de evaluaciones subjetivas a resultados concretos y, por lo tanto, mejorando la rendición de cuentas de los líderes.
Sin embargo, implementar indicadores clave de rendimiento (KPI) en el sector público no es tarea sencilla. Si están mal diseñados, pueden convertirse fácilmente en meros trámites, generando presión para alcanzar objetivos rápidamente. Una localidad podría lograr una tasa de desembolso muy alta priorizando proyectos pequeños y menos problemáticos, mientras que se evitan los proyectos de infraestructura a gran escala y de importancia estratégica.
Por el contrario, algunos ministerios y organismos han realizado grandes esfuerzos, pero aún se enfrentan a obstáculos objetivos derivados de mecanismos, políticas o cuestiones que escapan a su competencia.
Por lo tanto, el sistema de indicadores clave de rendimiento (KPI) que se está desarrollando debe garantizar la multidimensionalidad y reflejar con precisión la calidad del desembolso. El valor fundamental de los KPI de inversión pública reside en la eficacia real de los fondos presupuestarios.
El sistema de puntuación no puede basarse únicamente en el ritmo de desembolso, sino que debe estar vinculado al progreso de la ejecución, la calidad de la construcción y el impacto socioeconómico del proyecto. Asimismo, el sistema de evaluación debe definir claramente las responsabilidades subjetivas y objetivas, identificar con precisión las causas de cada obstáculo y proponer soluciones o sanciones adecuadas.
En términos más generales, la aplicación de indicadores clave de rendimiento (KPI) en el desembolso de fondos de inversión pública es fundamental para construir un sistema de gobernanza moderno que priorice la eficiencia y la rendición de cuentas. El mensaje es claro: no podemos seguir conformándonos con informes que se centran en las lecciones aprendidas pero carecen de cambios sustanciales. En cambio, necesitamos indicadores concretos, resultados medibles y una rendición de cuentas claramente definida.
Quienes desempeñen bien sus funciones deben recibir el reconocimiento que merecen; quienes sean negligentes y obstaculicen el progreso deben rendir cuentas como corresponde.
Los indicadores clave de rendimiento (KPI) no son una solución mágica que resuelva instantáneamente todos los obstáculos a la inversión pública. Sin embargo, si se diseñan de forma científica, transparente y se implementan con rigor, esta herramienta contribuirá a desbloquear el flujo de capital de inversión pública, a poner rápidamente en práctica los recursos estatales, a desarrollar proyectos de infraestructura viables y a impulsar el crecimiento y el desarrollo socioeconómico.
Fuente: https://baothainguyen.vn/kinh-te/202606/coi-troi-cho-dong-von-dau-tu-cong-d0c2f8b/









