Para Phu Yen, es el puente Da Rang: un puente que ha resistido el paso del tiempo incontables estaciones, cuyo reflejo en el río Ba es una huella imborrable. Conecta silenciosamente a generaciones, a través de los años, de modo que cada vez que se recuerda, emerge un camino claro: el camino que lleva a casa.
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| Puente Da Rang al amanecer. Foto: Le Minh |
El río Ba fluye, como el tiempo que transcurre a través de una vida, sin mirar atrás. Pero el puente Da Rang permanece en pie, testigo silencioso y preservando lo que el río lleva al vasto océano. En la mente de generaciones de habitantes de la región de Nẫu, el puente es como una franja de memoria extendida en el cielo, que abarca capas de tiempo, estaciones lluviosas, años de guerra y los cambios de una ciudad joven. Hay historias que nadie cuenta, pero que aún perduran en cada vieja viga de hierro. Son las huellas de un soldado de antaño, o una despedida desvanecida en el olvido. Son los pasos de los vendedores ambulantes que pasan al amanecer. Son el sonido del silbato de un tren que atraviesa una puesta de sol carmesí.
No recuerdo cuántas veces crucé ese puente. Solo recuerdo el sol abrasador del mediodía, la superficie del río brillando con luz plateada, cada tramo del puente pareciendo calentarse bajo pasos apresurados. Recuerdo las tardes ventosas, caminando sobre el puente y escuchando el río respirar, escuchando el viejo metal resonar con sonidos secos y ásperos, como el tiempo agitarse dentro del acero. Y también recuerdo las mañanas muy tempranas, cuando la ciudad aún dormía, solo una fina bruma flotaba en el aire, el puente apareciendo como un tenue boceto en el silencio innombrable.
Ese puente no solo une las dos orillas del río. Une distancias invisibles a simple vista. Une la infancia con la adultez, uniendo aquellos días de ingenua ignorancia con los años llenos de pruebas y tribulaciones.
Entre los numerosos símbolos urbanos, pocos perduran tanto como un puente. En el caso del puente Da Rang, este valor se hace aún más evidente, ya que está conectado al río Ba, un río que fluye no solo de agua, sino también de historia y vida. Por lo tanto, el puente no es simplemente una estructura de ingeniería; es un hito cultural donde cada generación deja su huella.
Se pueden construir puentes nuevos, más anchos y modernos. Pero hay puentes que, una vez grabados en nuestra memoria, son irremplazables. El puente Da Rang es uno de ellos. No es solo una estructura, sino un hábito de recordar, que nos conecta con una tierra en particular.
La gente puede olvidar muchos cambios en las calles, pero nunca olvidará la imagen de ese puente silencioso pero perdurable.
Y así, hoy, lejos de casa, cuando uno piensa brevemente en su patria, se encontrará de pie, inmóvil, en el viejo puente, en una tarde ventosa.
Kim Ai
Fuente: https://baodaklak.vn/van-hoa-du-lich-van-hoc-nghe-thuat/van-hoc-nghe-thuat/202605/dai-ky-uc-ngang-troi-cc42107/









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