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Las declaraciones confrontacionales de Amorim han causado revuelo en Old Trafford. |
La forma en que el técnico portugués habló después del partido, tan brusca, tan agresiva, casi provocadora, no fue nada menos que un desafío abierto a la jerarquía de Old Trafford: o le dan plena autoridad o lo despiden.
Antes del partido de visitante contra el Leeds, Amorim insinuó problemas entre bastidores. Pero no fue hasta el pitido final que todo estalló. En la rueda de prensa, Amorim no solo habló de asuntos profesionales. Habló del poder, de su rol, de su deseo de ser visto como un verdadero "entrenador", no simplemente un "entrenador principal" limitado por una estructura deportiva dictada por otros.
Ese fue un momento que debió de sorprender al director ejecutivo Omar Berrada y al director de fútbol Jason Wilcox. Porque, en el contexto de los esfuerzos del Manchester United por reconstruir una imagen profesional y estable, esas declaraciones de "romper las reglas" fueron como echar leña al fuego que llevaba meses ardiendo.
En cuanto a resultados, Amorim prácticamente no tiene defensa. Tras 63 partidos al mando, solo ha ganado 24. La temporada pasada, el MU perdió la final de la Europa League contra un Tottenham considerado uno de los peores en casi medio siglo. En la Premier League, los "Diablos Rojos" terminaron la temporada en el puesto 15, una clasificación inaceptable para cualquier entrenador en Old Trafford. Estas cifras dejan a Amorim con poco poder de negociación.
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El rendimiento del MU no ha sido lo suficientemente bueno para que Amorim asegure su lugar en Old Trafford. |
El problema central radica en la lucha de poder. Amorim admitió abiertamente que tuvo que encontrar un punto de acuerdo con Wilcox sobre los objetivos de transferencia. Esto demuestra que las líneas de autoridad entre el entrenador y el departamento deportivo aún no están claramente definidas.
El traspaso de Antoine Semenyo es un claro ejemplo. Es un jugador que podría encajar en el 3-4-2-1 de Amorim, pero cambiar a un sistema de cuatro defensas desequilibraría aún más la estructura del equipo, algo que claramente no le convence al departamento de ojeadores.
No es casualidad que el director de ojeadores, Christopher Vivell, se convirtiera en un nombre recurrente antes y después de la temporada revelación de Amorim. Vivell, quien está a cargo de la red de ojeadores optimizada de MU, se muestra escéptico respecto al sistema táctico 3-4-2-1.
Justo antes de la impactante declaración de Amorim, se publicó un informe interno que revelaba cómo el Fulham había estado explotando a fondo este esquema táctico desde agosto. La coincidencia fue tal que levantó sospechas de que los desacuerdos internos en el MU ya se estaban gestando.
La forma en que Amorim terminó la rueda de prensa en Elland Road demostró que había dicho todo lo que tenía que decir. El departamento de prensa del Manchester United se apresuró a callar, como si temiera que una declaración más pudiera hundir al club en una nueva crisis mediática.
El contrato de Amorim vence en 2027. Pero en el fútbol de élite, los contratos nunca son una barrera infranqueable. Cuando un entrenador desafía abiertamente la estructura de poder, cuando sus logros no son lo suficientemente convincentes como para servir de base, la incógnita sobre su futuro está casi segura.
La lección de Enzo Maresca aún está presente en nuestras mentes. La rueda de prensa previa al próximo partido contra el Burnley podría ser muy diferente. Y a nadie le sorprendería que Amorim ya no estuviera en la silla de prensa.
Fuente: https://znews.vn/dau-cham-het-cho-amorim-o-mu-post1104519.html








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