
Aquel viaje a través de varios continentes no solo allanó el camino para la liberación nacional de Vietnam, sino que también creó una conexión única entre Vietnam y el mundo . Más de un siglo después, esas huellas permanecen presentes en la memoria de amigos internacionales, en lugares que llevan el nombre de Ho Chi Minh, en historias transmitidas de generación en generación y en los valores de paz, independencia, amistad y cooperación que Vietnam sigue promoviendo.
Huellas que hacen historia
En la ciudad de Lanester, al oeste de Francia , la Avenida Ho Chi Minh ha sido durante mucho tiempo un punto de referencia familiar para los lugareños y la comunidad vietnamita. Para muchos expatriados, no es solo un nombre de lugar, sino una conexión con la historia y sus raíces nacionales. Las generaciones más jóvenes de vietnamitas nacidos en Francia encuentran en ella parte de sus recuerdos de su tierra natal, mientras que muchos lugareños consideran la presencia del nombre de Ho Chi Minh como parte de la historia local.
La Sra. Hien Rogues compartió que la primera vez que vio las palabras "Avenida Ho Chi Minh", sintió que había redescubierto una parte de su tierra natal en Francia. Para Alice Kernen, de ascendencia vietnamita y francesa, esta avenida ayuda a la generación más joven de vietnamitas a comprender mejor su historia y cultura nacionales. El Dr. Gildas Tréguier, Secretario General de la Federación Médica Franco-Vietnamita, la considera una prueba de la profunda influencia de Vietnam en la vida local, mientras que la Sra. Martine Panitier y la investigadora Tran Thu Dung creen que es un símbolo de amistad, paz y la aspiración a la independencia que dejó el presidente Ho Chi Minh.
Esa presencia perdurable no fue casualidad. Fue en Francia donde Nguyen Ai Quoc encontró la luz que lo guiaba hacia la liberación nacional al leer la Tesis de Lenin sobre la cuestión nacional y colonial. En el Congreso del Partido Socialista Francés celebrado en Tours en 1920, participó en la fundación del Partido Comunista Francés y se convirtió en el primer comunista vietnamita. Aquellos años marcaron un punto de inflexión decisivo en su búsqueda por encontrar la manera de salvar al país.
Si bien en Francia encontró su camino revolucionario, en la Unión Soviética esa convicción se consolidó aún más. En la patria de la Revolución de Octubre, participó en numerosas conferencias internacionales importantes, incluido el Quinto Congreso de la Internacional Comunista en 1924. Estas actividades no solo le permitieron perfeccionar su comprensión teórica, sino que también contribuyeron a sentar las bases de la solidaridad internacional entre el pueblo vietnamita y las naciones progresistas de todo el mundo.
El profesor Shimizu Masaaki, de la Universidad de Osaka (Japón), señaló que lo especial del presidente Ho Chi Minh radicaba en que no abordaba el mundo desde la perspectiva de un país colonial, sino a través de experiencias prácticas transfronterizas. La observación directa de las sociedades occidentales, los territorios coloniales y el movimiento obrero internacional le ayudó a forjar una visión global, algo poco común en Asia a principios del siglo XX. Según él, la profunda trascendencia del viaje de 1911 reside en la comprensión de que el proceso de modernización y liberación nacional siempre está vinculado al aprendizaje del mundo mediante la experiencia práctica y el diálogo internacional.

Esa trascendencia se evidencia en cada lugar donde el presidente Ho Chi Minh dejó su huella en su búsqueda por salvar al país. Más de un siglo después de que el joven Nguyen Tat Thanh pisara la ciudad portuaria de Port Said, en Egipto, muchos estudiosos aún consideran esa parada un hito importante en la formación de su ideología.
Según Salah Adly Abdelhafiz, secretario general del Partido Comunista Egipcio, fueron las experiencias en Port Said y en muchos otros lugares del mundo las que ayudaron a Nguyen Ai Quoc a comprender profundamente que la opresión colonial no era exclusiva de Vietnam, sino una realidad común para muchas naciones, lo que contribuyó a forjar una mentalidad internacionalista sobre la lucha por la liberación nacional y un espíritu de solidaridad entre los pueblos oprimidos.
En su búsqueda por salvar al país, China fue el escenario donde las ideas revolucionarias se transformaron en acciones concretas. En Guangzhou, en junio de 1925, fundó la Asociación de la Juventud Revolucionaria de Vietnam, organización predecesora del Partido Comunista de Vietnam. En Hong Kong, en la primavera de 1930, presidió la conferencia para unificar las organizaciones comunistas, estableciendo así el Partido Comunista de Vietnam. Según el historiador Ta Sieu Duc, la huella del presidente Ho Chi Minh en suelo chino es una prueba fehaciente de su perseverancia, su voluntad de superar las dificultades y su visión estratégica en su empeño por salvar al país.
Legado de paz
Cabe destacar que, tras más de un siglo, el valor de la búsqueda de una solución para salvar a la nación no se conserva únicamente en reliquias o monumentos históricos. Los valores que defendió el presidente Ho Chi Minh —la independencia nacional, la paz, la amistad, la cooperación y la solidaridad internacional— siguen siendo citados por la comunidad internacional como mensajes significativos para el mundo contemporáneo.

El cónsul general de Vietnam en Hong Kong y Macao (China), Le Duc Hanh, lo denominó una forma especial de "patrimonio blando". No se trata solo de memoria histórica, sino también de un recurso espiritual que sigue conectando a generaciones de vietnamitas con sus raíces, al tiempo que contribuye a fortalecer el entendimiento y los lazos entre Vietnam y los pueblos de otros países.
El investigador político Joe Pateman, de la Universidad de York (Canadá), también considera que el legado de solidaridad, amistad y cooperación internacional del presidente Ho Chi Minh sigue vigente en un mundo que enfrenta numerosos cambios. Sus mensajes de paz, independencia nacional, diálogo y desarrollo cooperativo aún tienen el potencial de resolver los desafíos de la era actual. Su trayectoria es, además, una fuente inagotable de inspiración para los movimientos revolucionarios de todo el mundo, como lo definió Jesús Faria, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como «el símbolo inmortal del movimiento de liberación nacional del siglo XX».
Hoy en Rusia, las plazas, monumentos y lugares emblemáticos que llevan el nombre de Ho Chi Minh en San Petersburgo (antes Petrogrado) y Vladivostok, ciudades que también fueron paradas del presidente Ho Chi Minh entre 1923 y 1934, constituyen una prueba fehaciente de la relación de amistad entre ambas naciones. Según investigadores y amigos rusos de Vietnam, la figura del presidente Ho Chi Minh no solo está ligada a la historia, sino que también simboliza la amistad, la lealtad y la aspiración a la paz. Como afirmó el gobernador de San Petersburgo, Aleksandr Beglov, las relaciones de amistad iniciadas por el presidente Ho Chi Minh en el pasado siguen dando frutos a través de una cooperación integral en la nueva era.
En Argelia, el nombre del presidente Ho Chi Minh aún se menciona con especial respeto. Para muchas generaciones de argelinos, el presidente Ho Chi Minh no solo fue el líder del pueblo vietnamita, sino también un símbolo de la lucha contra el colonialismo. Las avenidas que llevan su nombre en Argel y Orán, junto con los monumentos erigidos en los últimos años, dan testimonio del respeto que el pueblo argelino le profesa.
Exactamente 115 años después de que el joven Nguyen Tat Thanh partiera del muelle de Nha Rong, los valores que defendió siguen extendiéndose desde los lugares donde dejó su huella: Francia, Rusia, Inglaterra, China, Tailandia, Egipto y Estados Unidos. Desde la aspiración a la independencia nacional en 1911 hasta la aspiración a una nación fuerte y próspera y a una profunda integración en el siglo XXI, existe un hilo conductor. En un mundo de constantes cambios, Vietnam continúa defendiendo con firmeza una política exterior independiente, autosuficiente, multilateral y diversificada; participa activamente y contribuye a los mecanismos regionales y globales; y promueve el diálogo, la cooperación y la confianza entre las naciones.
Al mirar atrás 115 años, el viaje que comenzó en el muelle de Nha Rong no es solo un hito histórico para la nación vietnamita. Es también una historia de conexión entre Vietnam y el mundo, sembrada por la aspiración a la independencia y la libertad, y alimentada por el deseo de desarrollo, integración y contribución a la paz y la estabilidad en la región y el mundo. Así es como la generación actual continúa el camino que el presidente Ho Chi Minh inició hace 115 años.
Fuente: https://baotintuc.vn/thoi-su/dau-chan-cua-hoa-binh-va-hop-tac-20260605103915969.htm











