"Abrir el proceso" no significa ser indulgente o carecer de principios.
La Sra. Nguyen Thi Hai, docente con casi 15 años de experiencia en la escuela primaria, secundaria y preparatoria Hong Duc ( Hung Yen ), considera que la mayor presión para los examinadores radica en garantizar la precisión y la imparcialidad, respetando al mismo tiempo la individualidad de los estudiantes. Esto no se limita a las técnicas de calificación, sino que también implica integridad profesional.
Según la Sra. Hai, hace muchos años, la mayor preocupación de los estudiantes que presentaban el examen de Literatura era "desviarse del tema" o "intercambiar ideas". En aquel entonces, la calificación solía centrarse en identificar palabras clave y puntos principales en la clave de respuestas. Este método garantizaba la coherencia, pero a veces, sin querer, se convertía en un obstáculo para los ensayos con ideas nuevas que iban más allá del alcance de la clave.
Este año, con un examen centrado en evaluar la competencia y que exige a los estudiantes crear sus propios temas y ofrecer perspectivas personales sobre cuestiones sociales o nuevas obras literarias, el método de calificación mecánico resulta completamente ineficaz. Si se sigue utilizando una plantilla rígida para evaluar el pensamiento libre, los correctores podrían convertirse, sin querer, en un obstáculo para la creatividad de los estudiantes. Si bien el examen ha fomentado el pensamiento crítico, el proceso de calificación también debería permitir que se reconozca y desarrolle el talento genuino.
Según la Sra. Hai, la "calificación abierta" no equivale a indulgencia ni a falta de principios. La esencia de la calificación abierta radica en modificar los criterios de evaluación, pasando de valorar la cantidad de conocimientos recordados a evaluar la calidad del pensamiento crítico y las habilidades expresivas del estudiante.
Para que el proceso de calificación se convierta en un verdadero encuentro entre escritor y lector, sugirió que las pautas de calificación se estructuren según rangos de competencia (rúbricas) en lugar de dividir cada punto en categorías de puntuación fija.
En el eje del razonamiento, el evaluador debe valorar la lógica del argumento, la agudeza en la resolución de problemas y la capacidad para resolver contradicciones en el ensayo. En el eje de la evidencia, el evaluador debe considerar la capacidad del estudiante para seleccionar, analizar y utilizar evidencia de manera proactiva para defender su punto de vista, así como el nivel de comprensión social demostrado en el ensayo.
Según la Sra. Hai, al evaluar los ensayos en función de los niveles de competencia, un ensayo puede tomar una dirección completamente nueva, diferente a la de la mayoría, o incluso diferente al punto de vista de los jueces, pero si alcanza un alto nivel de lógica y persuasión, aún así merece la máxima puntuación.
Respeta las diversas perspectivas de los estudiantes.
Basándose en su experiencia docente, la Sra. Nguyen Thi Hai cree que, tanto en la literatura como en la vida, no existe una única verdad. Los estudiantes pueden, sin duda, ver otra perspectiva de un tema que suele ser elogiado, o descubrir aspectos que invitan a la reflexión en un personaje que suele ser criticado.
Por lo tanto, al encontrarse con un ensayo que presenta una perspectiva "contraria", el evaluador debe hacerse tres preguntas: ¿Viola esa perspectiva las normas éticas y legales? ¿Se basa el argumento en pruebas prácticas sólidas? ¿Es la expresión respetuosa y persuasiva?
Si la respuesta no infringe ninguna norma y es convincente, demuestra un pensamiento independiente que debe reconocerse en lugar de considerarse un error.
Otra sugerencia de la profesora fue que los ensayos que demostraran una creatividad excepcional y enfoques poco convencionales se presentaran al comité evaluador para su análisis, debate y consenso. Esto no busca complicar el proceso de calificación, sino más bien demostrar respeto por el esfuerzo intelectual de los estudiantes.
Según la Sra. Hai, el mayor cambio en la calificación abierta no reside en los formularios ni en los procedimientos técnicos, sino en la mentalidad de los docentes. Los examinadores no deben entrar en la sala de calificación con la mentalidad de buscar errores para restar puntos, sino como lectores perspicaces, dispuestos a dialogar con el pensamiento de las nuevas generaciones.
“Los estudiantes de hoy tienen acceso a una gran cantidad de información, poseen habilidades digitales y una mentalidad global distinta a la de generaciones anteriores. Si bien su escritura puede ser algo torpe, encierra la semilla del pensamiento independiente, de la audacia para pensar y escribir. La responsabilidad del corrector es reconocer estos valores, en lugar de permitir que se vean empañados por errores ortográficos o una expresión imperfecta”, compartió la Sra. Hai.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/de-mo-dong-hanh-cung-tu-duy-cham-mo-post781774.html







