
El programa está organizado por la Asociación de Música Clásica de Vietnam en colaboración con Impressivo Production & Enterprise.
"En Gratitud" está estructurado como un viaje artístico contemplativo, donde la música se convierte en parte de la historia de la memoria.
«Gratitud» no es solo un agradecimiento al público, sino también a las generaciones que nos precedieron, pues la música es la fuente inagotable que nutre nuestra vida espiritual. «Gratitud» se convierte en un diálogo silencioso entre el artista y sus predecesores, entre el intérprete y el público, entre el pasado y el presente, abarcando un abanico de emociones, a veces un estado de serena reflexión sobre el paso del tiempo.
El programa se estructura en tres partes, que corresponden a las tres capas de significado del tema "Gratitud": El recorrido visual del programa comienza en un espacio de un profundo y tranquilo tono azul, que evoca recuerdos del pasado, correspondiente a "Gratitud por la herencia". La luz se desplaza gradualmente, abriendo nuevas capas de espacio, como un camino que se va formando, que marca el camino, lo cual representa "Gratitud por el viaje".
En la sección final, la luz converge intensamente alrededor de los dos artistas, creando un espacio vibrante de interacción donde el diálogo, la conexión y el compartir alcanzan su máxima expresión: la "Gratitud a la Humanidad". Columnas paralelas de luz aparecen en el escenario como símbolos de la coexistencia entre el pasado y el presente, entre generaciones de artistas y entre valores heredados y transmitidos.
La primera parte, un homenaje a la herencia cultural, comienza con el Concierto para piano n.º 1 en mi menor, op. 11, de Chopin. Esta obra fue compuesta cuando el compositor era muy joven, durante un período crucial de transición antes de abandonar Polonia. Si bien la obra reafirma su espíritu individual, también refleja una sólida base proveniente de la tradición familiar, la educación y la identidad cultural nacional.

En la música de Chopin, Polonia no es solo un lugar geográfico, sino un recuerdo preservado a través de la melodía. Con la interpretación al piano del artista Kevin Kenner, la obra no solo existe como un legado del siglo XIX, sino que se convierte en una entidad viva, preservada, comprendida e inspiradora a través de generaciones de artistas. Este viaje no solo se expresa a través de la música, sino también mediante un lenguaje teatral con capas de luz en movimiento e imágenes visuales, con el objetivo de ofrecer al público una perspectiva multifacética de los conciertos de música clásica. Allí, el arte visual acompaña a la música, evocando y desvelando capas de emoción más cercanas a cada espectador.
Parte II - Gratitud por el camino recorrido. Si la primera parte fue introspectiva y nostálgica, el "Andante spianato y la Gran Polonesa brillante, Op. 22" abre un espacio luminoso y radiante, sin perder la sutileza característica de Chopin. En la interpretación de Nguyen Viet Trung, la música se convierte en una autobiografía, una expresión, un humilde y sereno agradecimiento a quienes lo han guiado en su formación. Aquí, la gratitud deja de ser un concepto abstracto para transformarse en una experiencia personal convertida en sonido.

Junto con la música, el espacio escénico en esta sección también experimenta un cambio evidente: de una iluminación focalizada, suave y profunda, que sugiere un mundo interior tranquilo, pasa a iluminarse gradualmente y a extenderse en brillantes haces de luz, como una explosión de emoción, energía y deseo de seguir adelante.
En la Parte III, el programa sumerge al público en un diálogo directo entre los dos artistas a través de obras para dos pianos. Las "Variaciones sobre un tema de Haydn, Op. 56b" de Johannes Brahms son un ejemplo perfecto de cómo un compositor se relaciona con el pasado: no mediante la repetición, sino a través de la recreación y la transformación, una evolución constante. Por su parte, el "Concertino para dos pianos, Op. 94" de Dmitri Shostakovich ofrece un matiz diferente: íntimo, flexible y altamente interactivo.

El dúo de piano no es solo una forma de interpretación, sino un espacio para la conexión, el diálogo y la escucha mutua. En este contexto, la música se convierte en un medio para dar, confiar y acompañar.
Con sus sonidos delicados y cargados de emoción, el concierto narró una historia poética y filosófica, ofreciendo al público la belleza multifacética, suave y serena de la música de cámara.
Fuente: https://nhandan.vn/dem-hoa-nhac-tri-an-giau-chat-tho-va-cam-xuc-post964151.html








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