Mikel Merino no logró marcar en el día en que el Arsenal fue derrotado por el PSG. |
La derrota por 1-2 en Francia la mañana del 8 de mayo, tras la derrota por 0-1 en el Emirates Stadium una semana antes, no solo marcó el final de la andadura europea del equipo londinense, sino que también planteó profundas dudas sobre el futuro del proyecto de Mikel Arteta.
Espíritu y realidad: dos caras de la misma moneda.
Estadísticamente, la temporada del Arsenal fue aún meritoria: terminar entre los dos primeros de la Premier League y alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones, un logro con el que muchos otros grandes clubes solo pueden soñar. Pero el fútbol es un deporte de resultados concretos, y el Arsenal continuó su larga sequía de títulos.
La línea que separa el éxito del mediocampo a veces es muy delgada, pero es la que separa a los grandes equipos de aquellos que solo tienen potencial. Probablemente el Arsenal esté aprendiendo esta lección ahora.
Las leyendas del Arsenal, Wayne Rooney y Clarence Seedorf, señalaron el "miedo a ganar" y la "incapacidad para remontar" del equipo tras el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones en Londres. Lamentablemente, estas observaciones se confirmaron tras el partido de vuelta en París.
El Arsenal jugó como un equipo agobiado por la presión psicológica, no como un equipo listo para hacer historia. En los minutos finales del partido en París, cuando necesitaban un gol para forzar la prórroga, al equipo de Arteta le faltó la contundencia y la audacia necesarias.
Cabe destacar que el Arsenal llegó a las semifinales de la Liga de Campeones con tan solo 14 jugadores de primer nivel durante la mayor parte de la temporada. Esto es un logro admirable, pero también una advertencia sobre la fragilidad de su plantilla. Sin embargo, el problema es mucho más profundo.
El Arsenal finalizó la temporada 2024/25 sin ningún trofeo en todas las competiciones. |
Al Arsenal le falta un delantero de talla mundial. Eso no es ningún secreto. Mientras que el PSG gastó cientos de millones de euros renovando su plantilla, deshaciéndose de Messi, Neymar y Kylian Mbappé para construir un equipo cohesionado, el Arsenal sigue recurriendo a soluciones poco convincentes para la posición de delantero centro.
Kai Havertz y Mikel Merino han aportado, pero no son delanteros capaces de decidir partidos importantes con su instinto goleador. En momentos cruciales, Havertz estuvo de baja por lesión, mientras que a Merino tampoco le faltó la habilidad para improvisar como delantero.
Si echamos la vista atrás al verano pasado, si Arteta y la directiva del Arsenal hubieran estado más decididos a fichar a un delantero de primera categoría, incluso a Jean-Philippe Mateta, que actualmente brilla en el Crystal Palace, quizás habrían podido convertir muchos empates en victorias y luchar por el título de la Premier League de forma más contundente.
Arteta es demasiado rígido.
Una de las principales debilidades del Arsenal y de Arteta es su falta de flexibilidad táctica en partidos cruciales. El equipo londinense tiene un estilo claro, muy disciplinado y muy sólido, pero siempre sólido de la misma manera.
Esto es positivo al enfrentarse a equipos más débiles o incluso al Real Madrid. Sin embargo, al enfrentarse a equipos bien organizados como el PSG, esa rigidez se convierte en una debilidad fatal.
Ahora es el momento de que el Arsenal cambie y avance. |
En el partido de ida, el técnico del PSG, Luis Enrique, atrajo hábilmente la defensa del Arsenal hacia atrás y aprovechó los espacios entre líneas. Una semana no es suficiente para que Arteta resuelva este problema. Se jacta de su valentía y determinación, pero a veces lo que el equipo necesita es creatividad y flexibilidad en su planteamiento, sobre todo cuando el plan A no funciona.
Martin Ødegaard, el alma creativa del Arsenal, parece haber sacrificado parte de su talento para convertirse en una máquina de presionar en la delantera. El equipo necesita otro jugador creativo que comparta la responsabilidad con él. Mientras tanto, la llegada de Myles Lewis-Skelly como lateral es la única innovación táctica del Arsenal esta temporada, demasiado poco para un equipo que aspira a lo más alto.
La derrota en París no supone el fin del proyecto de Arteta, pero plantea serias dudas que deberán resolverse el próximo verano. El Arsenal deberá retener a sus mejores jugadores y atraer a otros de igual talento para seguir adelante. Las decisiones que se tomen en el próximo mercado de fichajes determinarán si el equipo puede dejar de ser un equipo mediocre y convertirse en una verdadera potencia.
Lo más importante es que Arteta debe aprender de las dos derrotas contra el PSG. No se trató solo de mala suerte o de la calidad de la plantilla, sino también de una falta de flexibilidad y adaptabilidad en momentos cruciales. La temporada pasada, la derrota contra el Bayern de Múnich en cuartos de final también puso de manifiesto problemas similares.
Para el Arsenal, este no es momento para excusas. Es hora de un cambio: desde la táctica hasta la mentalidad y la estructura del equipo. Lo cierto es que los Gunners han mejorado con Arteta. Pero la pregunta ahora ya no es si pueden competir, sino si pueden superarse a sí mismos para ganar cuando la presión sea máxima.
La derrota en París no es el final. Podría ser el comienzo de un nuevo capítulo, si el Arsenal y Arteta están dispuestos a reconocer y corregir sus principales debilidades. La temporada terminó en París, pero el verdadero camino del Arsenal tal vez apenas comienza.
Fuente: https://znews.vn/doan-ket-cay-dang-cua-arsenal-post1551717.html






Kommentar (0)