
En Nueva York, el dólar estadounidense alcanzó los 161,98 yenes, un nivel que no se veía desde diciembre de 1986. La última vez que el yen se acercó a los 162 yenes por dólar fue en julio de 2024, cuando se situó en 161,96 yenes por dólar.
La debilidad del yen incrementa el coste de importar todo tipo de productos, desde energía hasta alimentos, lo que supone un duro golpe para la economía japonesa y para decenas de millones de hogares.
Japón ha intervenido en el mercado de divisas para frenar la caída del yen, la última vez entre finales de abril y mayo. Sin embargo, la depreciación de la moneda continúa, lo que refleja la aún considerable diferencia entre los tipos de interés japoneses y estadounidenses.
El Banco de Japón elevó los tipos de interés a principios de este mes, del 0,75% a un máximo de 31 años del 1%, y dejó abierta la posibilidad de nuevas subidas, debido a los riesgos de inflación derivados del conflicto en Oriente Medio y del aumento de los costes de importación.
Mientras tanto, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), bajo el liderazgo de su nuevo presidente, Kevin Warsh, también ha dado señales de que habrá otra subida de los tipos de interés antes de que termine el año, a pesar de los llamamientos del presidente estadounidense Donald Trump para que se reduzcan.
El yen también se depreció a medida que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, impulsaba un mayor gasto para apoyar el crecimiento y congelaba temporalmente los impuestos al consumo de alimentos y bebidas.
Con una deuda que supera con creces el tamaño de su economía, la situación financiera de Japón es la más débil entre las economías desarrolladas.
Las autoridades japonesas han dado a entender que podrían intervenir en el mercado de divisas si fuera necesario.
Fuente: https://baotintuc.vn/kinh-te/dong-yen-cham-muc-thap-nhat-trong-39-nam-20260630101018878.htm










