La Resolución n.º 80 establece una nueva perspectiva sobre el papel y la posición de la cultura: no solo como fundamento espiritual, sino también como recurso endógeno, un «sistema regulador» para el proceso de desarrollo. Años de experiencia han demostrado que la brecha entre la política y su implementación sigue siendo significativa; las políticas carecen de coordinación; los recursos están fragmentados; el mercado cultural se desarrolla lentamente; y muchos potenciales permanecen sin explotar. Sin un avance legal, es probable que las principales orientaciones se conviertan en «correctas, pero difíciles de traducir en acciones y valor práctico».
Muchos aspectos de la Resolución N° 80 son innovadores, revolucionarios e incluso sin precedentes en el ordenamiento jurídico actual. Desde el desarrollo de la industria cultural como sector económico clave; la construcción de una cultura digital y recursos culturales digitales vinculados a la garantía de la soberanía en el ciberespacio; hasta la promoción de alianzas público-privadas, la implementación de modelos de liderazgo público y gobernanza privada, e inversión pública y gestión privada... Todo esto requiere un marco jurídico integral, lo suficientemente flexible e innovador para promover el desarrollo y la innovación, pero a la vez lo suficientemente riguroso para garantizar la disciplina y una gobernanza eficaz.

De cara al futuro, con el proyecto de Resolución de la Asamblea Nacional , los expertos consideran necesario legalizar la normativa que destina al menos el 2 % del gasto total del presupuesto estatal a la cultura, incrementándola gradualmente según las necesidades prácticas, institucionalizándola como principio de asignación presupuestaria e incorporándola al plan de inversión pública a mediano plazo, con un estricto mecanismo de seguimiento. Asimismo, se requiere una normativa que establezca un mecanismo financiero específico para las tres áreas prioritarias identificadas en la Resolución n.º 80: formación de talento, transformación digital y encargo de la creación de obras culturales de alta calidad. No se trata solo de gasto, sino de una inversión focalizada y estratégica para el futuro.
Otro obstáculo es el mecanismo para movilizar recursos sociales. La Asamblea Nacional debe eliminar las barreras legales vigentes, especialmente en el ámbito de las asociaciones público-privadas (APP); debe definir claramente qué instituciones culturales pueden aplicar nuevos modelos como "inversión pública - gestión privada", "liderazgo público - gobernanza privada", etc. Al mismo tiempo, deben existir políticas preferenciales destacadas en materia de terrenos, exenciones fiscales y reducciones del impuesto sobre la renta de las empresas emergentes innovadoras del sector cultural, a fin de generar incentivos reales para la participación del sector privado.
Otro pilar fundamental es el desarrollo de la industria cultural, junto con la garantía del derecho de las personas a disfrutar de la cultura. La Resolución n.º 80 establece objetivos específicos para la contribución de la industria cultural al PIB, al tiempo que subraya la necesidad de garantizar la igualdad de acceso para los grupos desfavorecidos. Para lograr este objetivo, se debería publicar un índice cultural nacional que sirva de base para evaluar la responsabilidad de los gobiernos locales, y se debería establecer un mecanismo para la gestión de los servicios públicos en el ámbito cultural, como bibliotecas digitales, museos digitales y plataformas de aprendizaje artístico en línea, de modo que las personas de todas las regiones tengan la oportunidad de acceder a ellos.
Por supuesto, para lograr un sistema jurídico sincronizado y unificado que permita la aplicación efectiva de las políticas y directrices del Partido en materia de cultura, aún queda mucho trabajo por hacer. La Asamblea Nacional deberá centrarse en la elaboración de leyes sobre actividades artísticas y literarias, derechos de autor y la industria cultural, de manera que se fomenten y liberen recursos para el desarrollo cultural; deberá enmendar, complementar y reemplazar la documentación jurídica inadecuada y redundante; eliminar los obstáculos y trabas institucionales; y ampliar el marco jurídico para abordar las nuevas cuestiones que surjan en la práctica.
Pero por ahora, la emisión inmediata de una Resolución de la Asamblea Nacional supondrá un avance significativo en el marco institucional para el desarrollo cultural, proporcionando una base legal para un cambio fundamental en la concepción del desarrollo: pasar de considerar la cultura como un sector que consume presupuesto a considerarla como un recurso, una fuerza impulsora y el fundamento del "poder blando" nacional.
En el contexto de una competencia cada vez más globalizada, vinculada a la competencia en valores e identidad, la preparación urgente para presentar a la Asamblea Nacional, para su promulgación, una Resolución sobre desarrollo cultural en la Primera Sesión de la XVI Asamblea Nacional es un paso estratégico para posicionar la cultura vietnamita en el nuevo espacio de desarrollo, al tiempo que se reafirma la determinación de infundir, guiar y promover verdaderamente el desarrollo nacional sostenible en la nueva era.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/dot-pha-the-che-phat-trien-van-hoa-10410683.html






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