La mayoría de los ahogamientos ocurren en zonas rurales, donde abundan estanques, lagos, ríos y arroyos. En medio del sofocante calor del verano, estas aguas frescas resultan muy atractivas para los niños. Sin embargo, el peligro no reside en los ríos, estanques y lagos en sí, sino en la negligencia.
Debido a su naturaleza juguetona, los niños suelen carecer de habilidades y ser muy imprudentes. Muchos sufren accidentes en ríos, estanques y lagos cercanos a sus hogares. Incluso algunos niños que saben nadar no pueden evitar situaciones inesperadas como calambres, remolinos o, al intentar salvar a un amigo, meterse en problemas ellos mismos. Esto demuestra que ahogarse no solo es un riesgo para los niños que no saben nadar, sino un peligro constante para cualquier persona descuidada.
La política de incorporar la natación a los planes de estudio escolares para popularizarla entre los estudiantes lleva muchos años en vigor. Sin embargo, en la práctica, este esfuerzo sigue sin materializarse debido a la falta de financiación, la escasez de piscinas y la falta de protección adecuada para los niños durante el verano. En muchas zonas rurales, los niños prácticamente no tienen oportunidades de aprender a nadar correctamente, carecen de parques infantiles y, a pesar de ello, el entorno está repleto de estanques, lagos y arroyos.
En muchos incidentes trágicos, la causa subyacente suele ser la negligencia de los adultos. Muchos padres aún creen que sus hijos tienen la edad suficiente, saben nadar o conocen bien la zona, por lo que pueden jugar libremente sin supervisión, o les permiten nadar sin chalecos salvavidas, lo que conlleva consecuencias desgarradoras.
Cada año, al comienzo del verano, las autoridades locales se apresuran a emitir documentos oficiales y enviar avisos instando a sus subordinados a implementar medidas para prevenir ahogamientos. Sin embargo, los accidentes por ahogamiento no muestran signos de disminuir.
Prevenir los ahogamientos infantiles requiere acciones concretas, no solo del gobierno, las escuelas y las organizaciones, sino también de cada familia. Las familias deben ser la primera línea de defensa, recordando constantemente a sus hijos, supervisándolos y enseñándoles habilidades de seguridad. No permitamos que un momento de descuido le cueste la vida a un niño.
Según Khanh Hoan (TNO)
Fuente: https://baogialai.com.vn/duoi-nuoc-vi-chu-quan-post590067.html







