1. «Profesor, ¿esta información es correcta?». Esta pregunta de un alumno de séptimo grado durante la clase de Literatura me hizo reflexionar mucho. Ese día, el alumno me mostró un breve video que circulaba en redes sociales con información contradictoria sobre un acontecimiento histórico de nuestra nación. Lo más llamativo es que debajo del video había cientos de comentarios y comparticiones, y mucha gente parecía creer la información no verificada.
Al mirar los ojos preocupados de mis alumnos, me di cuenta de que el aula de hoy ya no se limita a cuatro paredes ni a libros de texto. Con tan solo un teléfono inteligente, pueden acceder a una vasta fuente de conocimiento humano, pero también pueden enfrentarse a innumerables informaciones erróneas, distorsiones e incluso retórica subversiva disfrazada de formas sofisticadas e insidiosas.
Como profesor de Literatura, siempre he creído que la literatura posee un poder especial para nutrir el alma, forjar el carácter e inspirar el amor por la patria. Sin embargo, en el contexto de la rápida transformación digital actual, entiendo que la enseñanza no debe limitarse a la mera transmisión de conocimientos. Los docentes también deben ayudar a los estudiantes a desarrollar la capacidad de recibir información de forma selectiva, a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, la verdad y la mentira, y así construir resiliencia y confianza positiva ante los múltiples impactos del mundo digital.
![]() |
| Una clase de literatura en la escuela secundaria Yen Hoa, Hanói . Foto: THANH TUNG |
Estas inquietudes no solo me acompañan en el aula, sino que también están presentes en mi vida familiar. Mi esposo es militar y está destinado lejos de casa. Mi hijo también viste el uniforme militar. Cada día, a través de videollamadas, nos conectamos mediante el cariño, la responsabilidad y la fe en los valores que nuestros antepasados cultivaron y preservaron con tanto esmero.
Gracias al aula y al cariño de mi familia, he comprendido más profundamente que la lucha por proteger los fundamentos ideológicos del Partido hoy no se limita a foros teóricos ni a organismos especializados. Es también una lucha silenciosa, pero igualmente feroz, en cada aula, en cada familia y en el espacio digital donde la generación más joven está presente a diario.
2. Desde mi experiencia docente, he observado que el aula ya no es el único lugar donde los estudiantes adquieren conocimientos. El espacio virtual se está convirtiendo en una "segunda aula", que influye directamente en sus percepciones, emociones y visión de la vida. Esto impone una nueva responsabilidad a los docentes.
Si bien en el pasado nos centrábamos principalmente en la transmisión de conocimientos, hoy también debemos ayudar a los estudiantes a aprender a seleccionar información, analizarla críticamente, verificarla y defender los valores correctos frente a diversas fuentes de información. Por lo tanto, en mis clases de Literatura, siempre me esfuerzo por asegurar que cada obra literaria vaya más allá del simple análisis de su contenido o mérito artístico, convirtiéndose en una lección de patriotismo, responsabilidad cívica y orgullo nacional.
Para que las lecciones sean más cercanas al público, incorporo medios digitales, documentales, imágenes históricas, artículos de autores reconocidos e historias reales de la actualidad. La tecnología no disminuye el valor de la literatura; al contrario, acerca las obras literarias a los estudiantes, ayudándoles a comprender mejor los valores que transmiten.
Recuerdo que durante una clase sobre patriotismo, mientras veíamos imágenes de oficiales y soldados de servicio en la frontera y en las islas, un estudiante comentó: “Antes, pensaba que el patriotismo era algo grandioso. Ahora entiendo que también significa estudiar bien, vivir con responsabilidad y saber proteger lo que es justo”. Esa respuesta me conmovió profundamente. Porque eso es precisamente lo que más desea un maestro: ayudar a los estudiantes a comprender que el patriotismo no solo existe en gloriosos relatos históricos o bellos ensayos y poemas, sino también en acciones concretas y prácticas de cada día.
3. En realidad, las fuerzas hostiles están explotando a fondo el ciberespacio para difundir información falsa, distorsionar la historia nacional, negar el papel de liderazgo del Partido, dividir la unidad nacional y socavar la confianza del pueblo, especialmente entre la generación más joven.
En este contexto, la educación patriótica para los estudiantes no se limita a la formación emocional, sino que también abarca el desarrollo de su conciencia y su carácter político . Cuando los estudiantes comprenden la historia de la nación, el valor de la independencia y la libertad, y los logros alcanzados por el país, tendrán la base para identificar narrativas distorsionadas, sabrán defender la verdad y la justicia, y no se dejarán influenciar por la desinformación en internet.
Siempre he creído que cada clase de Literatura es una oportunidad para sembrar buenas semillas en el corazón de los estudiantes. Estas pueden ser el orgullo por las tradiciones nacionales, la gratitud hacia las generaciones anteriores, el amor por su patria y un sentido de responsabilidad para proteger los valores que nuestra nación ha cultivado con tanto esfuerzo. Puede que estas semillas no germinen de inmediato, pero con la perseverancia de los docentes y el apoyo de las familias y las escuelas, los estudiantes crecerán y madurarán con confianza, resiliencia y un sano sentido de responsabilidad cívica.
Creo que cuando la generación más joven esté dotada de conocimientos, nutrida con patriotismo y capacitada para resistir los impactos del ciberespacio, se convertirá en una ciudadanía digital responsable, con fe y la capacidad de protegerse de narrativas falsas y hostiles. Esto también constituye una base importante para que trabajemos juntos y salvaguardemos firmemente los fundamentos ideológicos del Partido en la nueva era del desarrollo nacional.
Fuente: https://www.qdnd.vn/van-hoa/van-hoc-nghe-thuat/giu-lua-yeu-nuoc-tu-nhung-trang-van-so-1043036










