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El viaje de reencuentro de los jóvenes

Cada primavera, surge de nuevo la pregunta: "¿Deberíamos volver a casa para el Tet o quedarnos en la ciudad y viajar?". Ya no se trata de si es correcto o incorrecto; la forma en que los jóvenes celebran el Tet hoy refleja los cambios en la vida moderna: el Tet aún conserva sus valores tradicionales, pero se practica de maneras flexibles que se adaptan a las circunstancias, necesidades y ritmo de vida de cada persona.

Báo Sài Gòn Giải phóngBáo Sài Gòn Giải phóng24/01/2026

1. En la memoria de muchas generaciones de vietnamitas, el Tet (Año Nuevo Lunar) es un viaje a casa. Es la cena de Nochevieja, el olor a humo de la cocina, las risas alegres de los familiares tras un año trabajando lejos. Por eso, para muchos, no regresar a casa para el Tet se consideraba antes "incompleto".

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Tet trata de momentos sencillos y pacíficos.

Sin embargo, en la vida contemporánea, con el ritmo cada vez más acelerado de la vida urbana, la forma en que los jóvenes perciben y celebran el Tet (Año Nuevo Lunar) se ha diversificado. Algunos creen que la familia se trata de conexión y cuidado durante las cuatro estaciones, no solo los primeros días del año. Para ellos, el Tet es un momento de descanso y autocuidado tras un largo año de trabajo. Algunos eligen un viaje "curativo" para encontrar el equilibrio mental. Otros, recién graduados y comenzado sus carreras, ven el Tet como un momento para trabajar horas extra y acumular fondos y experiencia para el nuevo año. Y hay quienes, tras muchos años de vagar, ya no son jóvenes, pero aún no son viejos, comprenden profundamente una simple verdad: "El Tet es el hogar". Estas diferentes experiencias demuestran que el Tet no ha desaparecido, sino que se está percibiendo de muchas maneras nuevas. Algunos valores son inmutables, pero al aplicarse en diferentes circunstancias y momentos, se expresan de maneras diferentes.

Desde una perspectiva sociocultural , el Dr. Bui Viet Thanh, profesor del Departamento de Estudios Culturales de la Universidad de Ciencias Sociales y Humanidades de Ciudad Ho Chi Minh - Universidad Nacional de Vietnam, cree que el tradicional Año Nuevo Lunar vietnamita está estrechamente vinculado a las reuniones familiares en torno a la mesa, especialmente en la tarde del día 30 del mes lunar. Esta es una tradición profundamente arraigada, por lo que incluso en circunstancias difíciles, muchas personas intentan organizar sus agendas para regresar a casa y no sentirse "perdidos" durante el Tet.

2. Sin embargo, la vida social moderna ha experimentado muchos cambios. La distancia geográfica ya no es una barrera tan importante como antes, gracias al rápido desarrollo del transporte y la tecnología de la información. Conectar y recordar con familiares ya no depende exclusivamente de los pocos días del Tet (Año Nuevo Lunar), sino que se realiza regularmente a través de las redes sociales.

El Dr. Bui Viet Thanh observó que los jóvenes de hoy, especialmente los que viven en zonas urbanas, tienden a tomar decisiones racionales. Quienes tienen estabilidad económica y laboral suelen pasar el Tet (Año Nuevo Lunar) viajando y descansando tras un año de duro trabajo. Los menos afortunados aprovechan las oportunidades para trabajar horas extra o buscar trabajos temporales y ahorrar para el nuevo año. Independientemente de su elección, los vínculos familiares se mantienen a través de los canales de comunicación modernos. «Los jóvenes no evitan la tradicional festividad del Tet; organizan todo para descansar y cubrir sus necesidades personales. Algunos años viajan, otros se quedan en casa para celebrar el Tet con sus familias. Es perfectamente normal».

Desde una perspectiva social, que los jóvenes viajen o trabajen a tiempo parcial durante el Tet (Año Nuevo Lunar) no altera las relaciones familiares ni disminuye el valor del Tet tradicional. Al contrario, estas experiencias pueden ayudarles a comprender mejor sus responsabilidades con sus familias y la sociedad. Según el Dr. Bui Viet Thanh, se debe animar a los jóvenes a salir y experimentar la vida de primera mano, "a ver, tocar, oler y oír", adaptándose y madurando así. La conexión con la tradición aún se puede mantener de muchas formas, ya sea directamente o a través de las redes sociales, y todas son valiosas.

En un nivel más profundo, el Tet (Año Nuevo Vietnamita) no se trata solo de la ubicación geográfica —ciudad o campo—, sino de un estado mental. Se trata de la sensación de volver a casa, descansar, ser querido y compartir. A medida que la sociedad evoluciona, el Tet también se adapta. Lo importante no es imponer ni juzgar las decisiones de los jóvenes, sino generar confianza y apoyo en la familia y la comunidad. Porque, al fin y al cabo, ya sea en la ciudad o en el campo, el Tet sigue siendo un hogar cálido, donde los valores tradicionales se preservan, continúan y se transmiten de generación en generación.

Fuente: https://www.sggp.org.vn/hanh-trinh-sum-vay-cua-nguoi-tre-post835129.html


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