1. En la memoria de muchas generaciones de vietnamitas, el Tet (Año Nuevo Lunar) representa un regreso a casa. Es la cena de Nochevieja, el olor a humo de la cocina, las risas alegres de los familiares después de un año trabajando lejos. Por lo tanto, para muchos, no volver a casa para el Tet se consideraba una celebración incompleta.

Sin embargo, en la vida contemporánea, con el ritmo cada vez más acelerado de la vida urbana, la forma en que los jóvenes perciben y celebran el Tet (Año Nuevo Lunar) se ha diversificado. Algunos jóvenes creen que la familia se trata de conexión y cuidado durante las cuatro estaciones, no solo los primeros días del año. Para ellos, el Tet es un tiempo de descanso y autocuidado después de un largo año de trabajo. Algunos eligen un viaje de "sanación" para encontrar equilibrio mental. Otros, recién graduados y comenzando sus carreras, ven el Tet como un tiempo para trabajar horas extras y acumular fondos y experiencia para el nuevo año. Y están aquellos que, después de muchos años de vagar, ya no jóvenes pero aún no viejos, comprenden profundamente una simple verdad: "El Tet es el hogar". Estas diferentes experiencias demuestran que el Tet no ha desaparecido, sino que se está viendo de muchas maneras nuevas. Algunos valores son inmutables, pero cuando se encuentran en diferentes circunstancias y en diferentes momentos, se expresan de diferentes maneras.
Desde una perspectiva sociocultural , el Dr. Bui Viet Thanh, profesor del Departamento de Estudios Culturales de la Universidad de Ciencias Sociales y Humanidades de Ciudad Ho Chi Minh (Universidad Nacional de Vietnam), considera que el Año Nuevo Lunar vietnamita tradicional está estrechamente ligado a las reuniones familiares alrededor de la mesa, especialmente en la tarde del día 30 del mes lunar. Esta es una tradición profundamente arraigada, por lo que, incluso en circunstancias difíciles, muchas personas intentan reorganizar sus agendas para regresar a casa y no sentirse "perdidas durante el Tet".
2. Sin embargo, la vida social moderna ha experimentado muchos cambios. La distancia geográfica ya no representa una barrera tan importante como antes, gracias al rápido desarrollo del transporte y las tecnologías de la información. La conexión y el recuerdo entre los miembros de la familia ya no dependen exclusivamente de los pocos días del Tet (Año Nuevo Lunar), sino que se producen con regularidad a través de las redes sociales.
El Dr. Bui Viet Thanh observó que los jóvenes de hoy, especialmente los que viven en zonas urbanas, tienden a tomar decisiones racionales. Quienes tienen estabilidad económica y empleos estables suelen pasar el Tet (Año Nuevo Lunar) viajando y descansando tras un año de arduo trabajo. Los menos afortunados aprovechan las oportunidades para trabajar horas extras o buscan empleos temporales para ahorrar para el año nuevo. Independientemente de su elección, mantienen el contacto con la familia a través de los canales de comunicación modernos. «Los jóvenes no evitan las tradicionales vacaciones del Tet; se organizan para poder descansar y satisfacer sus necesidades personales. Algunos años viajan, otros se quedan en casa para celebrar el Tet con sus familias. Es perfectamente normal».
Desde una perspectiva social, que los jóvenes viajen o trabajen a tiempo parcial durante el Tet (Año Nuevo Lunar) no altera las relaciones familiares ni disminuye el valor de la celebración tradicional. Al contrario, estas experiencias pueden ayudarles a comprender mejor sus responsabilidades con sus familias y la sociedad. Según el Dr. Bui Viet Thanh, se debe animar a los jóvenes a salir y experimentar la vida de primera mano, a "ver, tocar, oler y oír", adaptándose así y madurando. La conexión con la tradición puede mantenerse de muchas maneras, ya sea directamente o a través de las redes sociales, y todas son valiosas.
En un nivel más profundo, el Tet (Año Nuevo vietnamita) no se trata solo de la ubicación geográfica —ciudad o campo— sino de un estado de ánimo. Se trata de la sensación de volver a casa, descansar, sentirse querido y compartir. A medida que la sociedad evoluciona, el Tet también se adapta. Lo importante no es imponer ni juzgar las decisiones de los jóvenes, sino construir confianza y obtener el apoyo de la familia y la comunidad. Porque, después de todo, ya sea que el Tet se celebre en la ciudad o en el campo, sigue siendo un hogar cálido, donde los valores tradicionales se conservan, se mantienen y se transmiten de generación en generación.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/hanh-trinh-sum-vay-cua-nguoi-tre-post835129.html











