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Acabemos con el mal juntos.

La noche del 9 de agosto, en el vestíbulo del edificio de apartamentos Sky Central en Hanói, un hombre tatuado atacó violentamente a una mujer, golpeándola repetidamente con puñetazos y patadas delante de cuatro niños. La escena resultó espantosa e indignante para cualquiera que viera el vídeo.

Báo Sài Gòn Giải phóngBáo Sài Gòn Giải phóng11/08/2025

La violencia, especialmente la que se ejerce contra mujeres y niños, no solo causa daño físico, sino que también mancha la humanidad. Cuando ocurre delante de los niños, esos ojos aterrorizados dejan una huella imborrable, sembrando confusión e inseguridad. ¿Cómo será la sociedad si la violencia se vuelve algo común, si los niños crecen creyendo que los puños pueden resolver todos los conflictos?

Es fundamental dejar claro que ningún motivo justifica la violencia. Los conflictos personales y los desacuerdos en la comunicación, por graves que sean, deben resolverse mediante el diálogo o por la vía legal. Los golpes y las patadas no solo lastiman a las víctimas, sino que también destruyen la confianza de la comunidad en la seguridad de su entorno.

Desde una perspectiva legal, este acto constituye una violación grave que debe ser abordada con prontitud y públicamente para disuadir a otros. La ley solo tiene verdadero peso cuando se aplica con transparencia, sin excepciones ni indulgencia. Pero erradicar el mal no es responsabilidad exclusiva de las autoridades. La comunidad y los individuos también deben contribuir. En este caso, algunas personas permanecieron impasibles sin intervenir; ese silencio es peligroso. El mal crece cuando se tolera o se ignora.

El poeta Nguyen Quang Thieu calificó al perpetrador como "una bestia con forma humana". Esto no solo fue una expresión de indignación, sino también una advertencia: si se descuida la humanidad, las personas se perderán a sí mismas y se convertirán en una amenaza para sus semejantes. El mal siempre encontrará la manera de prosperar si el entorno le permite infiltrarse: la indiferencia de la comunidad, la demora en la aplicación de la ley y la falta de educación en valores.

Para erradicar el mal, además de castigar severamente todas las infracciones, es necesario cultivar continuamente valores humanísticos en cada individuo. Hay que enseñar a los niños que la verdadera fuerza no reside en la musculatura, sino en el autocontrol y la empatía.

No podemos tolerar ninguna manifestación del mal, porque un día las víctimas de la violencia podrían ser nuestros seres queridos. El mal solo desaparecerá cuando toda la comunidad alce la voz y actúe unida.

Fuente: https://www.sggp.org.vn/hay-cung-loai-tru-cai-ac-post807913.html


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