Esta decisión atrajo inmediatamente la atención, no solo por el tenso contexto bélico, sino también por el historial excepcional de la persona a la que se le acababa de otorgar la máxima autoridad en materia de seguridad.
Zolghadr no es un nombre desconocido en la estructura de poder iraní. Pertenece a la primera generación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), una fuerza establecida tras la Revolución Islámica iraní de 1979.
Tras haber participado directamente en la guerra Irán-Irak, forjó su carrera profesional a través de una serie de puestos clave, desde Jefe de Estado Mayor del Estado Mayor Conjunto de la CGRI durante ocho años hasta Subcomandante Supremo durante otros ocho años.

Tras su carrera militar, Zolghadr incursionó en la política y el poder judicial, desempeñándose más recientemente como secretario del Consejo Asesor de Intereses Nacionales desde 2023. Se le considera una "figura de seguridad de considerable relevancia", un hombre que posee tanto experiencia en el campo de batalla como la capacidad de manejar el aparato de poder.
La elección de Zolghadr refleja la necesidad de Irán de encontrar a alguien capaz de llenar el vacío dejado por Larijani. Este puesto requiere no solo un profundo conocimiento de la seguridad, sino también la capacidad de coordinar estrategias de alto nivel, especialmente dada la estrecha relación del Consejo Nacional de Seguridad con la oficina del Líder Supremo Mojtaba Khamenei.
Según los observadores, este nombramiento no es simplemente una reacción al conflicto actual, sino el resultado de un largo proceso de selección destinado a encontrar a la persona idónea para un cargo de suma importancia. Gracias a su dilatada trayectoria militar , Zolghadr también es considerado por los grupos más radicales como la persona más apropiada en el contexto de la escalada del conflicto.
Al asumir el cargo, se enfrentó a una serie de desafíos inmediatos. Los ataques continuaron en muchas zonas, desde Teherán e Isfahán hasta provincias occidentales y noroccidentales como Azerbaiyán Oriental, lo que generó preocupación por el riesgo de inestabilidad interna.
Mientras tanto, las autoridades iraníes han arrestado a cientos de personas acusadas de colaborar con entidades extranjeras, en medio de las repercusiones que aún persisten de las protestas de principios de este año.
A nivel regional, Irán continúa lanzando ataques con misiles e intensificando la presión en el estrecho de Ormuz, lo que repercute significativamente en el comercio mundial y los precios del petróleo. Estos acontecimientos sitúan a Zolghadr en una posición en la que debe abordar simultáneamente dos frentes: la seguridad interna y la confrontación externa.
Su papel se extendía más allá del ámbito diplomático . Cualquier negociación con Estados Unidos destinada a poner fin a la guerra requería la aprobación de Zolghadr, lo que demostraba su influencia directa en las decisiones estratégicas.
Fuente: https://congluan.vn/iran-co-bo-nao-an-ninh-moi-10335781.html






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