Estos resultados demuestran que el sector privado se está convirtiendo en uno de los principales motores de la economía. Sin embargo, para asumir un papel de liderazgo en el crecimiento de la nueva fase de desarrollo, este sector necesita alcanzar un nivel de desarrollo superior.
Dado que Vietnam aspira a mantener un crecimiento de dos dígitos en los próximos años, no basta con crear más empresas, sino que es necesario construir un sector privado sólido capaz de liderar la innovación, mejorar la productividad e incrementar la competitividad nacional. Por lo tanto, el enfoque del desarrollo ya no se centra en la expansión en escala, sino que debe orientarse hacia la mejora de la calidad del crecimiento en profundidad.
En realidad, a lo largo de los años, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas (pymes) han enfrentado dificultades para expandir su producción y sus operaciones comerciales. Estas limitaciones no solo radican en el acceso al capital, sino también en la disponibilidad de terrenos, tecnología, datos, recursos humanos calificados y oportunidades de acceso al mercado.
Para abordar los obstáculos persistentes, se han diseñado nuevas políticas que impactan simultáneamente los elementos clave del desarrollo empresarial. Las soluciones se centran en tres cuestiones principales: espacio de producción, costes de capital y acceso al mercado. En concreto, la creación de reservas de terrenos para empresas tecnológicas y startups innovadoras en parques industriales y zonas de alta tecnología contribuye a solucionar el problema de la escasez de terrenos.
La transparencia en las políticas de crédito preferencial contribuye a reducir los costos de capital y, junto con la ampliación de las oportunidades de participación en la contratación pública, crea un mayor espacio de mercado para las empresas nacionales. Estas soluciones no solo buscan apoyar a las empresas para superar las dificultades inmediatas, sino que también persiguen objetivos a largo plazo: ayudarlas a acumular recursos, aumentar la inversión y mejorar la productividad.
Sin embargo, los recursos solo generan crecimiento real cuando se transforman en capacidad de gestión e innovación. Por lo tanto, además de las políticas de apoyo al capital, la tierra y los mercados, el Gobierno y el Ministerio de Finanzas están implementando un programa para capacitar a 10 000 directores ejecutivos y desarrollar 1000 empresas líderes con influencia global durante el período 2026-2030.
El objetivo no es simplemente aumentar el número de grandes empresas, sino crear empresas capaces de invertir en tecnología, participar activamente en las cadenas de valor globales y desempeñar un papel fundamental en los ecosistemas industriales. A medida que este sector empresarial se desarrolle, el efecto multiplicador trascenderá el ámbito de las empresas individuales, contribuyendo a la modernización de la red de proveedores, impulsando la innovación y mejorando la competitividad de toda la economía.
En definitiva, el nuevo impulso para el sector privado no reside en una sola política, sino en la capacidad de integrar políticas en un ecosistema de desarrollo sincronizado. Cuando las pequeñas y medianas empresas (PYME) tienen la oportunidad de mejorar sus capacidades, cuando las empresas pioneras son lo suficientemente fuertes como para liderar el mercado y cuando los emprendedores cuentan con habilidades de gestión modernas, el sector privado no solo contribuirá al crecimiento, sino que se convertirá en la fuerza motriz que impulsará la innovación, mejorará la productividad y aumentará la competitividad de la economía vietnamita en esta nueva fase de desarrollo.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/khai-mo-dong-luc-moi-cho-kinh-te-tu-nhan-post858661.html








