
Los coches hacen cola para entrar en los huertos de ciruelos de Moc Chau. Foto: Quang Kien.
Cada año, a finales del invierno y principios de la primavera, cuando la niebla aún se cierne sobre las laderas, la meseta de Moc Chau despierta con el blanco inmaculado de miles y miles de ciruelos.
La floración de los ciruelos en Moc Chau se ha convertido en un atractivo turístico imprescindible en Vietnam, una invitación poética a la que difícilmente puede resistirse quien ame la belleza. Esta belleza no es solo un paisaje, sino una historia contada a través de su fragancia y color, que deja una huella imborrable en el corazón de quienes la contemplan.
Lo que hace tan especial la temporada de floración del ciruelo es la mágica transformación del paisaje natural. Los extensos huertos de ciruelos en pueblos como Áng, Pa Phách, Tà Số, Nà Ka, o la famosa colina de té con forma de corazón, se visten de un blanco puro. Las flores de ciruelo brotan en racimos, sus diminutos pétalos cubren las ramas desnudas, creando una escena paradisíaca.

Meseta de Moc Chau en plena floración de los ciruelos. Foto: VNA
Ese color blanco se mezcla con el verde exuberante de las colinas de té, el marrón de la tierra, la bruma difusa y los destellos de las casas sobre pilotes, creando una vibrante pintura a tinta con profundidad y un alma única.
Al amanecer, las flores relucen con el rocío. Durante el día, bajo la suave luz dorada del sol, toda la meseta parece cubierta de plata. Al caer la noche, las flores adquieren una belleza extrañamente serena y poética.
Vivir la temporada de floración de los ciruelos en Moc Chau no se trata solo de admirar las flores. Es el momento ideal para sumergirse en el estilo de vida sencillo y acogedor de las comunidades étnicas locales.
Puedes pasear por los bosques de flores, sentir la sutil fragancia, escuchar el zumbido de las abejas en busca de néctar, visitar los pueblos, aprender sobre la cultura única de los pueblos Hmong y Thai, y disfrutar de la deliciosa gastronomía de montaña, como el arroz pegajoso cocinado en tubos de bambú, la carne de búfalo ahumada, el chayote o las ciruelas saladas bañadas en la especia "mắc khén".
El ambiente festivo también era más animado, con muchas actividades divertidas, oportunidades para tomar fotos y actuaciones culturales.

Las flores de ciruelo son muy comunes y familiares para las comunidades de minorías étnicas. Foto: Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo.
Para disfrutar de un viaje perfecto, los visitantes deben tener en cuenta algunos aspectos. La temporada de máxima floración suele ser desde mediados de diciembre hasta finales de enero de cada año, dependiendo del clima. Durante este periodo hace bastante frío, sobre todo por la noche y al amanecer, por lo que es necesario llevar ropa de abrigo.
Elige una casa de familia en el pueblo para disfrutar plenamente del ambiente y la cultura local. Y, sobre todo, sé un turista responsable: protege el medio ambiente y evita romper ramas o arrancar flores para preservar la belleza natural de la meseta.
Moc Chau, durante la época de floración de los ciruelos, posee una belleza natural que no necesita adornos, una belleza que infunde paz interior y una perspectiva más optimista de la vida. Es un regalo milagroso que la naturaleza concede a esta tierra, y también una sincera invitación a los viajeros.
Sumérgete en ese prístino "mar de flores blancas" para sentir la armonía entre la naturaleza y la humanidad, y para comprobar que las bellezas sencillas pueden tener un impacto tan poderoso en el corazón humano.
Fuente: https://baovanhoa.vn/du-lich/kham-pha-mua-hoa-man-moc-chau-195408.html
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