
Publicación del periódico Tuoi Tre en Can Tho durante la pandemia de COVID-19 en 2021 - Foto: HOANG TRI DUNG
La gente lee periódicos en autobuses, en cafés, en mototaxis estacionados en la acera... Los periódicos en papel son un vínculo entre individuos y comunidades; entre el ayer, el hoy y el mañana.
¿Qué perdemos?
Los periódicos obligan a los lectores a detenerse, pasar las páginas y prestar atención a cada palabra. Leer un artículo periodístico requiere un nivel de concentración muy diferente al de navegar por internet. Este ritmo pausado fomenta el pensamiento crítico y la profundidad.
Cuando todo se reduce a información rápida y concisa optimizada por algoritmos, caemos fácilmente en la "trampa de la confirmación" (aceptar automáticamente algo como verdadero cuando lo repiten muchas personas).
Un periódico se puede guardar, leer repetidamente, recortar y pegar, o incluso usar para envolver regalos... Lleva las marcas del tiempo: páginas amarillentas, esquinas dobladas... y así se convierte en un recuerdo, incluso en una reliquia de valor histórico. Los periódicos electrónicos son solo un flujo de bits que puede desaparecer con un simple clic para "borrar la caché" o con un cambio en el algoritmo.
Cuando desaparecieron los periódicos impresos, miles de trabajadores de las industrias de impresión, edición y distribución perdieron sus empleos. Los vendedores ambulantes y los repartidores de periódicos fueron desapareciendo gradualmente. El progreso tecnológico siempre conlleva el sacrificio de una parte del trabajo tradicional.
Sin embargo, no todo son malas noticias. Los periódicos digitales han propiciado una democratización de la información sin precedentes. Un agricultor de una zona remota puede leer al instante un artículo sobre los precios de los fertilizantes, un estudiante puede consultar documentos especializados en cuestión de segundos...
Las noticias se actualizan constantemente y se presentan en múltiples formatos: vídeos , infografías, podcasts, retransmisiones en directo… Además, ofrecen mayor interacción: comentarios, compartición y debates. Los periódicos impresos difícilmente pueden seguir el ritmo y la magnitud de esta información.
¿Cuál es el futuro del periodismo?
Creo que los periódicos impresos no desaparecerán por completo, al menos no en las próximas décadas, pero sí cambiarán en su naturaleza.
Podría convertirse en un producto de lujo, al igual que los discos de vinilo en la era del streaming. Algunos periódicos imprimirán ediciones limitadas, con un diseño exquisito y en papel de alta calidad, para coleccionistas o para quienes deseen revivir la experiencia de leer periódicos antiguos.
Imagínese un lujoso periódico dominical de 40 páginas, repleto de extensos artículos, fotografías artísticas y noticias mínimas... Sería más un placer para la mente que una fuente de noticias diaria.
Otro escenario es el modelo híbrido: una versión condensada del periódico impreso, que conserva únicamente el contenido en profundidad, analítico y de investigación, mientras que las noticias de última hora están disponibles exclusivamente en plataformas digitales. Algunos de los principales periódicos del mundo lo están implementando con éxito: mantienen una versión impresa, pero se centran en gran medida en el segmento digital y cobran a los lectores una cuota de suscripción.
Sin embargo, el mayor desafío no es la tecnología, sino la confianza. En la era de la escritura con IA, las falsificaciones profundas y la información que se difunde a la velocidad del rayo, el papel del periodismo tradicional como "guardián" se vuelve aún más crucial. Pero incluso el periodismo en sí está perdiendo confianza por muchas razones: sesgo, comercialización, presión de acceso, etc.
Si el periodismo no logra salvarse mediante la precisión, la integridad y la profundidad, ya sea en formato impreso o digital, será reemplazado por canales de información más personalizados, extremistas y menos verificados.
Predigo que en los próximos 10 o 15 años, la mayoría de las personas menores de 40 años apenas leerán periódicos. Los niños nacidos a partir de 2020 podrían considerarlos piezas de museo, al igual que nosotros consideramos hoy las máquinas de escribir. Pero precisamente esta rareza podría aumentar su valor, convirtiéndolos en un ritual cultural más que en una simple herramienta de información.
Guarda algo.
Todavía conservo periódicos en papel siempre que puedo. No para releerlos, sino para sentirlos. Para recordar que la información alguna vez tuvo peso, sabor y un precio que pagar en dinero y tiempo.
Una vez vi a un anciano sentado en un banco del parque, leyendo lentamente cada página del periódico y subrayando las frases importantes con un lápiz. Conversaba con el mundo como lo hacía una generación pasada. Aquel momento fue de una belleza sobrecogedora.
Quizás cuando los periódicos impresos hayan desaparecido por completo, nos demos cuenta de lo valioso que es en realidad lo que antes considerábamos normal. No porque sea lo más eficaz, sino porque lleva el sello de la humanidad: un ritmo pausado y lleno de nostalgia.
Puede que los periódicos desaparezcan gradualmente, pero el hábito de leer despacio, pensar profundamente y apreciar la información no se pierde fácilmente.
En un mundo donde todo puede desvanecerse con un simple gesto, sostener un periódico, hojear sus páginas, dejar que la tinta manche ligeramente las yemas de nuestros dedos, es quizás una forma de afirmar que seguimos siendo seres del tiempo lineal, en lugar de simplemente deslizarnos sobre una fría superficie de cristal.
Fuente: https://tuoitre.vn/khi-bao-giay-vang-bong-10026063005570346.htm










