El 19 de agosto, el estadio de Causeway Bay se convirtió en un mar de gente: 30.000 espectadores se agolparon para ver a uno de los mayores íconos del fútbol mundial . Pero apenas 24 horas después, la escena era completamente distinta: gradas vacías, sonido inconexo y un ambiente increíblemente apagado para un torneo que había sido tan promocionado.
El efecto Ronaldo: la diferencia es innegable.
La inmensa popularidad de Ronaldo era predecible, pero la enorme diferencia entre ambos días demuestra que el torneo sigue estando eclipsado por él. Los días que Ronaldo jugaba, toda la ciudad era una fiesta, con barricadas, multitudes y las camisetas amarillas y verdes del Al-Nassr por doquier. Los días que Ronaldo no jugaba, las barricadas no eran más que ruinas, y los espectadores eran tan escasos que uno podría dudar de que siquiera se fuera a disputar algún partido.
Los organizadores anunciaron inicialmente una asistencia de más de 20 000 personas, cifra que posteriormente redujeron a poco más de 16 000, pero en realidad, solo unos pocos miles se encontraban en el estadio. Esta discrepancia no solo refleja la falta de coincidencia entre el informe y la realidad, sino que también demuestra que el torneo aún depende demasiado de la imagen de una sola estrella.
En las gradas, apenas unos 50 apasionados hinchas del Al-Ahli mantenían viva la auténtica atmósfera futbolística con tambores y altavoces portátiles. Sin ellos, el silencio bastaba para oír con claridad los cánticos desde el interior del estadio. El resto de las gradas permanecían prácticamente en silencio, un contraste desolador con el frenesí por Ronaldo del día anterior.
En el terreno de juego, el partido quedó decidido rápidamente. El Al-Ahli, con su plantilla repleta de estrellas valoradas en decenas de millones de libras, como Mahrez, Ivan Toney y Mendy, fue simplemente demasiado fuerte para un Al-Qadsiah en ciernes. A los 31 minutos, el marcador era de 3-1. La primera parte terminó con una ventaja de 4-1, seguida de una tarjeta roja para Christopher Bonsu Baah. En la segunda mitad, el autogol de Nacho Fernández no hizo sino aumentar la decepción del Al-Qadsiah.
La segunda semifinal de la Supercopa de Arabia Saudí se disputó a puerta cerrada. |
Cabe destacar que los espectadores en el estadio hoy no estaban interesados únicamente en el fútbol. Algunos volaron desde Khobar para animar y esperar un milagro del Al-Qadsiah. Otros vinieron de Yeda, pero su principal propósito eran reuniones de negocios en Guangzhou, y convenientemente combinaron ver el partido con una visita antes de regresar si su equipo llegaba a la final. Aquí, el fútbol parece haberse convertido en una forma adicional de entretenimiento para ellos.
Es una interesante muestra de cómo el fútbol saudí está exportando su imagen. Pero si los espectadores se guían más por intereses comerciales que por pasión, ¿se logrará transmitir plenamente el mensaje que la liga pretende comunicar?
La diferencia entre una "estrella" y un "equipo"
El Al-Ahli ha demostrado claramente su superioridad, y no sorprende que se le considere uno de los principales aspirantes al campeonato. Pero la pregunta más importante se plantea fuera del terreno de juego: ¿Cómo puede sobrevivir esta liga sin un nombre como Ronaldo?
La imagen de un estudiante de Shenzhen que cuenta que le dio su entrada para ver a Ronaldo a un amigo y que solo fue al siguiente partido para ver a Mahrez, es una prueba irrefutable. Ronaldo sigue siendo el único referente capaz de atraer público de China continental, mientras que otras estrellas, por muy buenas que sean, son meros "personajes secundarios" para la gran mayoría de los aficionados asiáticos.
La Liga Profesional Saudí y los clubes saudíes han invertido fuertemente para proyectar la liga a nivel mundial. Hong Kong fue elegida como sede no solo para la promoción, sino también para poner a prueba su atractivo. Y la realidad está demostrando una lección: el atractivo sostenible no puede depender de una sola persona, ni siquiera de Ronaldo.
Con Ronaldo allí, era como una fiesta. |
Si los organizadores quieren que el público acuda a los estadios por el propio torneo, necesitan construir una marca colectiva más sólida, creando entretenimiento y una competitividad suficientemente atractiva. De lo contrario, los días sin Ronaldo seguirán siendo tan desolados y fríos como la segunda semifinal.
La contundente victoria del Al-Ahli por 5-1 sobre el Al-Qadsiah podría quedar en el olvido, pues solo queda la dura comparación con el día anterior. Una liga que aspira al reconocimiento mundial no puede depender de una sola superestrella. La Supercopa de Arabia Saudí en Hong Kong, a lo largo de dos jornadas muy diferentes, dejó esto muy claro.
Fuente: https://znews.vn/khong-ronaldo-khong-khan-gia-post1578790.html







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