Preparar este té es muy sencillo: solo tienes que añadir la cantidad adecuada de té a una botella de agua mineral o filtrada a temperatura ambiente y refrigerar de 1 a 3 horas. Cuela el té para separar las hojas y disfrútalo. Este té no solo nutre el cuerpo y calma la sed, sino que también ayuda a controlar los niveles de ácido úrico.
Los polifenoles y otras sustancias presentes en el té pueden favorecer la motilidad gastrointestinal, lo cual resulta muy eficaz para la pérdida de peso y la prevención del cáncer.
Preparar el té en frío puede reducir la liberación de taninos, disminuyendo el amargor y la astringencia al beberlo y realzando su sabor.
El té frío también puede reducir el contenido de cafeína y disminuir la irritación estomacal, por lo que resulta adecuado para personas con constituciones sensibles o estómagos delicados.
El té frío también contiene catequinas, antioxidantes que ayudan a combatir las respuestas inflamatorias asociadas con niveles elevados de ácido úrico y gota. Además, las catequinas ayudan a eliminar los radicales libres, retrasan el envejecimiento, modifican la distribución de la microbiota intestinal y tienen efectos antibacterianos y desodorantes.
Fuente: https://laodong.vn/suc-khoe/loai-tra-giup-kiem-soat-axit-uric-hieu-qua-1374345.ldo






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