
La publicación por parte de NovaGroup de una lista de más de 420 empleados, junto con sus cargos y puestos, que "no son elegibles para la recontratación", ha atraído una considerable atención del público y de la comunidad de recursos humanos. - Foto: DN
Las grandes corporaciones estadounidenses cuentan con sistemas internos de datos extremadamente rigurosos para detectar riesgos, impidiendo que un empleado que haya cometido infracciones graves en una filial se incorpore libremente a otra. Sin embargo, las empresas estadounidenses tienen muy claro un límite: los datos son propiedad interna confidencial.
Si la información se filtra o se hace pública, las empresas no solo se enfrentan a demandas multimillonarias por violaciones de la privacidad o difamación, sino que también destruyen la reputación de su propia marca.
Leer sobre una importante corporación nacional que recientemente publicó una lista de casi 420 personas —con nombres, cargos, números de identificación parciales y números de teléfono— bajo el nombre de "lista de personas que no serán recontratadas" me dejó pensativo. Si bien la lista fue retirada tras la indignación pública, la mancha ya está hecha.
Con años de experiencia en la gestión de empresas, puedo confirmar que la necesidad de almacenar información sobre riesgos está totalmente justificada. El problema fundamental radica en que conservar información para la gestión interna y hacerla pública son dos cosas completamente distintas.
Para que sea más fácil de entender, imaginemos a un médico. Su trabajo consiste en registrar la información más sensible sobre un paciente en su historial clínico (enfermedades, antecedentes médicos, historial de tratamientos). Es un deber profesional, una cuestión de confidencialidad, todo para salvar vidas.
Pero lo que no se debe hacer es publicar ese historial médico a la entrada del hospital para que cualquiera que pase lo lea. En ese caso, ya no se trata de ética profesional, sino de una falta de respeto.
El error no radicó en documentarlo, sino en publicarlo. Una lista interna solo tiene sentido si se mantiene interna: unas pocas personas responsables la consultan, la usan cuando es necesario y listo.
Pero cuando esa lista se sube a un sitio web accesible para todos, deja de ser una herramienta de gestión. Se convierte en un tablón de anuncios público y etiquetado, visible para toda la sociedad.
Creo que entre esos 420 nombres podrían figurar personas que han cometido alguna falta grave, algo que merece una advertencia. Pero seguramente también hay quienes simplemente ya no encajan en el puesto, tienen desacuerdos con sus superiores, atraviesan problemas personales o han encontrado un camino diferente.
Estas personas, con sus historias completamente diferentes, se agrupan bajo un mismo título. Y a partir de ahora, para muchos, ese título les acompañará siempre.
Pensé en esto: una declaración tan breve podría aparecer en los resultados de búsqueda cuando otro reclutador busque su nombre, en una empresa completamente ajena a esa corporación.
Quizás un viejo amigo o un vecino lo encuentre por casualidad. Quizás años después, sus hijos busquen los nombres de sus padres en internet y lo encuentren.
Vivimos en una era donde los datos perduran más que la memoria humana. Lo que sucede hoy, quienes participan en ello podrían olvidarlo al cabo de unos años.
Pero esos datos, si alguna vez se publican, podrían permanecer ocultos mucho después de que la historia real haya terminado. Por eso, quienes ostentan el poder de divulgar información, ya sean individuos o empresas, deben ser mucho más cautelosos de lo que creen.
Sigo creyendo que la madurez de una organización no reside únicamente en sus ingresos, tamaño o tasa de crecimiento. Reside en cómo trata a quienes ya no forman parte de ella. Tratar bien a quienes siguen trabajando y contribuyendo a generar valor es fundamental.
Pero tratar con justicia y respeto a quienes se han marchado, a quienes ya no aportan ningún beneficio a la organización, es la verdadera medida de la cultura de una organización.
Revelar información sobre una persona o una corporación requiere precaución y compasión.
Fuente: https://tuoitre.vn/long-trac-an-khi-cong-khai-thong-tin-20260614082904392.htm











